+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

La entrevista de la semana

Cafú: «Le agradezco al Zaragoza que me abriera las puertas de Europa»

 

Cafú, en un acto de entrega de premios de la FIFA celebrado el pasado mes de septiembre en Londres. - EFE / FACUNDO ARRIZABALAGA

RAQUEL MACHÍN
08/04/2019

En enero de 1995, cuando ya era campeón del Mundo y de todo con el  Sao Paulo, se convirtió en el primer fichaje de invierno en la historia del Real Zaragoza. La limitación de tres extranjeros y el estado de forma de Belsué le impidieron jugar mucho, pero guarda un grato recuerdo de su paso por el club.

–¿Qué hace ahora?

–Tengo ya 48 años, estoy con la FIFA, con la UEFA y con la fundación (Fundación Cafú). Trabajo con 950 niños, son muchos, a los que intentamos ayudar.

–Estuvo solo media temporada pero, ¿qué recuerdo tiene del Real Zaragoza?

–Un recuerdo fantástico, increíble. Estoy muy agradecido al club porque fue el primer club que me abrió las puertas de Europa. Y ahí fuimos muy felices con la familia y con la familia del Zaragoza también, con todos.

–Entonces solo podían alinearse tres extranjeros, ¿era más difícil ganarse el puesto?

–Es verdad, sólo podían jugar tres. Era mucho más difícil, tenías que salir y jugar mucho y bien para ganarte el puesto. Ahora es más fácil.

–En 1995 ya había ganado un Mundial y varios títulos en Brasil. ¿Por qué decidió dar el salto a Europa?

–Para aprender una cultura diferente, para jugar un fútbol diferente. Porque en Brasil ya lo había ganado todo con el Sao Paulo y con la selección y tenía muchas ganas de jugar en España, Italia o Inglaterra y conocer también otros idiomas y a otra gente, otro fútbol.

–¿Y por qué eligió el Real Zaragoza?

–Me vinieron a buscar porque necesitaban un jugador más que pudiera jugar por la izquierda y por la derecha porque por la derecha teníamos peso pero por la izquierda teníamos pocos jugadores y hacía falta uno que pudiera hacer las dos posiciones.

–En el lateral derecho estaba Alberto Belsué.

–Sí, el capitán y jugador de la selección.

–¿Usted dónde jugaba?

–Un poco más en el centro del campo, por delante, pero también de lateral. Me gustaba también atacar.

–¿Qué recuerda de Víctor?

–Un entrenador muy bueno, me ayudó mucho, mucho, mucho. Ganamos la Recopa y me enseñó muchas

cosas, estuve muy a gusto con él.

–¿Cómo recuerda el juego del equipo?

–Era increíble cómo jugaba ese equipo, cómo nos hacía jugar. Jugábamos muy bien al fútbol porque teníamos jugadores de una calidad increíble.

–¿Se acuerda de algún partido?

–Hubo muchos partidos buenos. La final de la Recopa fue un partido fantástico con ese gol histórico de Nayim.

–¿Cómo lo vivió?

–A lo grande, fue precioso. En un Mundial Maldini hizo un gol muy importante contra Inglaterra, que jugaba además el mismo portero, Seaman, pero claro, el de Nayim era en una final.

–¿Y la celebración?

–La plaza estaba llena, llena, con toda la gente de Zaragoza, todos los hinchas celebrando.

–¿Se pareció en algo a celebrar un Mundial con Brasil?

–Sí, por supuesto. Ganar siempre es bueno y lleva alegría a la gente. Aunque en Brasil había un poco más de gente por las calles porque es más grande, claro.

–¿Con qué compañeros se llevaba mejor?

–Con todos, con Nayim, Cáceres, tenía buena relación con todos los jugadores.

–¿Cree que tuvo pocas oportunidades en Zaragoza?

–Sí, jugué poco porque claro, solo podían jugar tres extranjeros y, además, por delante tenía a Belsué, que era el capitán e internacional. Así que como a mí lo que me gustaba era jugar y tenía muchas ganas de hacerlo pues me volví a Brasil para poder jugar. Me fui al Palmeiras.

–¿Le hubiera gustado jugar más en la Liga española?

–Sí, es una Liga fantástica. En aquella época era muy fuerte, había muchos equipos de buen nivel. Y el Zaragoza era uno de ellos, terminó tercero en el campeonato, ganó la Recopa. Tenía un equipo muy fuerte, muy bueno.

–Su mejor etapa fue la italiana.

–Tanto con el Palmeiras como con la Roma y el Milan pude jugar muchos más partidos y además ganamos muchos títulos. Jugué con grandes compañeros, jugadores muy buenos. Pero en Zaragoza también, había futbolistas de gran calidad.

–¿Cómo le llamaban en Italia?

–Los aficionados me querían mucho. En Roma me decían Il pendolino (tren de alta velocidad) porque corría mucho. Me gustaba correr y jugar, correr y jugar.

–Ganó dos Mundiales, una Champions, Ligas, la Recopa… ¿Alguno le hizo especial ilusión?

–Todos son especiales, pero aquél con el Zaragoza fue el primero en Europa, por eso fue muy especial.

–Es el brasileño que más partidos disputó con la selección y jugó cuatro mundiales.

–He jugado más de 150 partidos, son muchos. Es el récord, soy el que más veces ha jugado con Brasil. Tuve una carrera larga y pude mantener un nivel muy muy alto también.

–Jugó tres finales seguidas en el Mundial, lo que todavía sigue siendo el récord.

–Sí, eso fue increíble. No lo ha conseguido nadie más, solo yo.

–¿Quién es el mejor jugador con el que ha jugado?

–He jugado con muchos jugadores buenos. Pero he tenido el privilegio de jugar con Pelé. En los 50 años de Pelé, jugué a su lado. Es el más grande de todos, un mito en Brasil y en todo el mundo.

–Años después vino un buen amigo suyo, Gilmar. ¿Qué le contó de Zaragoza?

–Sí, somos amigos desde niños, estuvimos juntos en tres clubs diferentes. Le hablé muy bien de Zaragoza, es una ciudad fantástica, con buena gente y un club fantástico, le aconsejé que fuera allí.

–¿Ha vuelto a Zaragoza?

–Tengo que volver. Me gustaría ir a ver algún partido, ver a la gente. Estaría encantado.

–¿Mantiene contacto con algún compañero?

–Sí, con Nayim y con Esnáider hablo de vez en cuando. Ha estado en Japón entrenando. Era un grandísimo delantero con una personalidad muy fuerte.

–¿Cómo empezó a jugar a fútbol en Brasil?

–En Brasil siempre empezábamos a jugar en la calle. Estábamos todo el día y todos los días jugando a fútbol.

–¿Se está perdiendo eso?

–Desde luego, ahora los niños juegan mucho menos. Están todo el día con el ordenador, con el móvil. No son niños, son robots.

–¿A los niños de su fundación les aconseja que salgan a la calle?

–Sí, sí, que vayan a la escuela y que salgan a la calle a divertirse, que jueguen menos con el ordenador y más con el balón, que estén más con la gente.

–¿Eso se nota después cuando el jugador llega a profesional?

–Sí, se nota mucho. Porque es verdad que ahora los niños juegan mucho menos en la calle.

–¿Cómo llegó a profesional?

–Llegué con el Itaquaquecetuba, un equipo de la Tercera División, y de ahí me fui ya al Sao Paulo.

–¿Qué importancia tuvo en su carrera Tele Santana, el entrenador de aquel Sao Paulo?

–¡Buf! Muy importante, me enseñó muchas cosas. Es un grandísimo entrenador, es increíble como entrenador. Me enseñó como un padre enseña a su hijo. No solo cosas de fútbol sino también cómo llegar a profesional. Me enseñó del fútbol y de la vida.

–¿Otros entrenadores le marcaron en su carrera?

–Sí, Zagallo, Parreira, Felipao, todos han sido muy importantes.

–¿No ha querido ser entrenador?

–No, no, es muy difícil ser entrenador. Estoy muy feliz trabajando con gente joven.

–¿Echa de menos jugar?

–Sí, claro. Ahora juego de vez en cuando con amigos, pero juego solo por diversión.

–¿Como profesional se divertía?

–También me divertía mucho, pero también tenía más responsabilidad. Como profesional tienes una presión increíble. Los jugadores de alto nivel la tienen siempre. La cabeza, la mentalidad, lo es todo. También hay que cuidarse mucho físicamente, claro. Para tener una carrera larga he tenido que cuidarme mucho y ser muy profesional. Jugué hasta los 38 años.

–¿Siempre fue defensa?

–No, comencé como atacante y luego me pasé a defensa. Metía bastantes goles, me gustaba. Me cambiaron porque el Sao Paulo necesitaba un defensor porque un compañero tenía problemas con las rodillas y el entrenador me mandó ahí para estar dos o tres partidos nada más. Pero me gustó, al entrenador también le gustó y ya me quedé ahí.

–¿Le gustó más ser defensa que delantero?

–Me gustaba mucho mi posición. Aunque marcar goles me gustaba más, era más divertido. Como defensa metía pocos goles, claro, no me dejaban subir mucho a rematar (risas). Los centrales suben más.

–El fútbol es para disfrutar.

–Eso es verdad, así debería ser. Hay que disfrutar siempre. El fútbol brasileño es muy alegre, muy divertido.

–¿Más que el Europeo?

–Sí, en Italia es diferente, allí son más importantes los defensas que los atacantes. La Liga italiana es mucho más táctica, todo es táctica, táctica, táctica. En la Liga española se juega mucho más. También en Italia los jugadores eran mucho más fuertes.

–¿Sigue a todos los equipos en los que ha estado?

–Sí, sigo a todos. Veo a la Roma, al Milan. Sé que el Zaragoza está en Segunda División y que ha vuelto Víctor Fernández. Aquí no se puede ver la Segunda española, pero estoy al tanto del Zaragoza. Antes cuando estaba en Primera lo veía más. Tengo mucho cariño y mucho respeto por todos los equipos donde he estado.

–¿Cómo recuerda La Romareda?

–Era un estadio muy bonito, cómodo, con la gente cerquita. La gente me conocía, me pedían fotos y autógrafos.

–¿Se considera una estrella?

–No, no (risas). Solo un trabajador del fútbol.

–¿Cómo valora su carrera?

–Sensacional. Nada más (risas). No me quedó nada por conseguir, gracias a Dios. Gané todo, la gente me quería y tengo muchos amigos.

 
 
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de El Periódico de Aragón

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla