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Márquez-Dovizioso El nuevo duelo del 2018

Los grandes protagonistas del 2017 lideran los pronósticos del campeonato más apasionante

 

Marc Márquez y Andrea Dovizioso, primero y segundo en la temporada pasada, bromean en Doha. - ALEJANDRO CERESUELA

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
17/03/2018

La primera mesa del Mundial de MotoGP estuvo formada, el pasado jueves, por Andrea Iannone (Suzuki), Valentino Rossi (Yamaha), Andrea Dovizioso (Ducati), Marc Márquez (Honda), Maverick Viñales (Yamaha) y Johann Zarco (Yamaha). Por este orden. Sí, en el centro, estaba Márquez, que es el que lo ha ganado casi todo en los últimos cinco años. De las 90 carreras disputadas, Márquez ha ganado 35, se ha subido al podio en 63 ocasiones, ha logrado en 45 veces la pole position y ha ganado cuatro de los cinco títulos en juego. ¿Puede haber otro favorito en el sexto año de la era Márquez? Todo el mundo en el paddock cree que no.

«Lo repito una vez más por si alguien no me ha oído o comprendido: lo hecho hasta ahora no sirve de nada. El 1 de enero empieza un nuevo año, el 2018. Y todos empezamos con cero puntos. Yo también», insistía ayer el piloto español. «Honda me ha dado una buena moto, sí, con un motor algo más poderoso que el del año pasado; la pretemporada ha ido bien; tengo mucha ilusión y ganas, ya he renovado, soy feliz, pero esto aún no ha empezado y veo a varios pilotos con ganas y fuerzas de plantar cara y pelear por la victoria, por el podio y hasta por el título durante el año y las 19 carreras que nos esperan», decía. Márquez se sabe favorito. Le gusta que le vean así, pero las ha vivido de todos los colores como para creer el único adversario que le plantará cara será, como piensan muchos, de nuevo, el italiano Andrea Dovizioso.

Esa primera conferencia de prensa en Qatar concluyó con una pregunta: ¿A quiénes véis candidatos al título? «A muchos. Es imposible decir quién aspirará al título. Los que estamos en la mesa y alguno más. Por ejemplo, Dani Pedrosa. Insisto, no soy capaz de adivinarlo, de verdad. Es más, el año pasado me olvidé de Dovi y por poco que me quita el título», dijo Márquez, provocando las primeras risitas. «No tengo idea, no. Hay ¿cinco? ¿seis? ¿siete? candidatos. No sé, no sé», se sumó Dovizioso. «Creo que será el campeonato más apretado de la última década. Quedan muchos meses por delante. Estamos los de la mesa. Y está Pedrosa. Y por qué no Rins. O Petrucci. O Crutchlow», dijo Rossi. «Hay muchos, demasiados, que quieren ganar este título», susurró Zarco. «Sabemos cómo va, un gran premio no tiene nada que ver con el otro», sentenció Iannone.

LAS CAÍDAS / Pero sí, los ojos del mundo, de los expertos, de los especialistas, de los sabios de las dos ruedas no se apartan de Márquez, capaz de ganar, el pasado año, con tres ceros en su casillero y pese a sumar 27 caídas. «Una cosa tengo claro: habrá que volver a correr con cabeza, con mucha cabeza y si en alguna carrera, como aquí en Qatar donde la Ducati y la Yamaha van muy bien, hay que aceptar algo que no sea la victoria, se acepta y punto», valoró el tetracampeón más joven de la historia de MotoGP, que espera reducir el riesgo de caídas y, sobre todo, no sumar 27. «Pero, eso sí, si vuelvo a ganar el título cayéndome 28 veces, ¿dónde hay que firmar, porque lo firmo?», bromeó.

En la pretemporada se ha visto lucir a un montón de pilotos, entre ellos a Zarco, rookie el pasado año con una Yamaha satélite, es decir, no oficial, es decir, del año anterior. Se ha visto como Márquez y Dovi eran los más regulares, los únicos capaces de ser rápidos en los tres trazados que han visitado: Sepang (Malasia), Buriram (Tailandia) y Doha (Qatar). Hay quien dice que esas sesiones tuvieron truco: solo Dovi hizo auténticos simulacros de gran premio en varios circuitos y muy brillantes, ya que Márquez, que también lo intentó (y bien), nunca llegó al número de vueltas suficientes como para saber si su neumático aguantaría el maltrato de toda una carrera.

«Yo solo sé que este año todo el mundo, empezando por Marc, me mira con otros ojos. Desde el primer día, ya creen que puedo ganar, que soy candidato al título. Y, la verdad, eso me gusta mucho y, sobre todo, hace que me sienta especialmente feliz y muy cómodo. No me molesta, no, que me vean como favorito», señaló Dovizioso, que tras ver reducido su salario para que Ducati pudiese contratar, a golpe de millones, a Lorenzo, está a la espera de una renovación a la alta por la firma de Borgo Panigale, pues se la ganó a pulso y victorias (seis, las mismas que el tetracampeón Márquez) en el último Mundial.

Márquez siempre prefiere jugarse el título contra uno, es decir, en un duelo face to face que en medio de un enjambre de candidatos. Y, sí, las tablas de tiempos de los distintos lugares visitados en la pretemporada e, incluso, las hojas de las dos sesiones de ayer en Doha, indican que la pelea contará, al menos en el inicio del Mundial, con varios aspirantes al podio. Es verdad que ni Rossi ni Viñales, renovados ya hasta finales del 2020, tienen la sensación de tener una Yamaha arrolladora, pues aún arrastran algunos de los problemas del año pasado. Es cierto, que a Lorenzo se le ve algo inquieto e inseguro hasta el extremo de declarar que «no estoy preocupado, no, estoy obsesionado» con su tardanza en adaptarse a la rebelde Ducati, que vuela en manos de Dovi. Y no es menos cierto que Pedrosa ha hecho cosas en la pretemporada que le sitúan en mejor posición que otros años.

LLEGAR LÍDER A JEREZ / Pero incluso bajo esos parámetros, el pulso Márquez-Dovizioso sigue siendo lo más real. No a una carrera. Ni siquiera mañana en Losail. Tampoco en Termas de Río Hondo (Argentina, 8 de abril) o Austin (EEUU, 22 de abril), las siguientes citas. «Si llegas líder a Jerez (6 de mayo), si llegas metido en la pomada al primer circuito europeo, entonces la cosa ya cambia, pues empieza la serie de trazados tradicionales y ahí debes afianzarte en la pelea por el título», señaló Márquez, que elogia la filosofía de Dovizioso a la hora de correr porque, según él, «es muy inteligente y calculador», cualidades, sobre todo la última, que el nen de Cervera ha asumido como condición ineludible.

La estadística, la historia, las carreras dicen que es materialmente imposible que un piloto privado gane el Mundial de MotoGP. Y menos aún en una parrilla en la que los magníficos son mucho más que eso, son extraordinarios. Es evidente que pilotos como Cal Crutchlow (Honda), Johann Zarco (Yamaha) o Danilo Petrucci (Ducati), aquellos que más sobresalen entre los equipos satélites, pueden dar la sorpresa un día, en un gran premio, en dos, en tres, hasta ganar, pero pelear por el título es otra cosa. Así lo dicen los números de Márquez a lo largo de los últimos cinco campeonatos, 90 grandes premios: 45 poles (50% de carreras), 63 podios (70%), 35 victorias (38%) y cuatro títulos de cinco. Pues sí, vuelve a ser el gran favorito.

 
 
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