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La ida de semifinales de la Liga de Campeones

Messi es el eterno guía

Dos goles del argentino y otro de Luis Suárez dejan a un eficaz Barça con un pie en la final

 

Luis Suárez alza a Messi tras uno de los dos goles que el delantero argentino anotó ayer. - JORDI COTRINA

Luis Suárez alza a Messi tras uno de los dos goles que el delantero argentino anotó ayer. - JORDI COTRINA

EL PERIÓDICO
02/05/2019

El Barcelona puso un pie en la final de la Liga de Campeones (3-0), gracias a un doblete de Messi y otro tanto de Luis Suárez, que escondieron un discreto partido de los azulgranas ante el Liverpool, que mereció llevar la eliminatoria más abierta a Anfield Road.

Valverde sacrificó el juego posicional sentando a Arthur e igualó el despliegue físico del rival poniendo a Arturo Vidal. Y el Barça propuso a los reds un partido de ida y vuelta que a punto estuvo de costarle caro en el arranque. Pero al final, logró oro puro de un duelo que se le complicó por momentos. El Liverpool, mucho más acostumbrado al intercambio de golpes, fue a buscar muy arriba a los azulgranas, incapaces de poner pausa al choque, acumulando pérdida tras pérdida y empezando a sentir el agobio del equipo de Klopp.

Pero ya lo dijo Rakitic en la víspera: en este Barça, Messi se pone delante y los demás le siguen. Es el eterno guía. El astro argentino acabó con el desconcertante inicio de sus compañeros bajando a recibir al centro del campo para evitar que el equipo se partiera en dos.

El Liverpool, que había perdido a Keïta por lesión, mediada la primer mitad, seguía apretando pero, pese a la movilidad de Salah y Mané, no llegaba con claridad a la meta defendida por Ter Stegen. Y entonces, apareció Jordi Alba, en una de sus internadas por la izquierda, para poner un centro en el área pequeña. Luis Suárez se tiraba con todo y cazaba el remate para enviarlo al fondo de la red. Era su primer gol en la Champions desde el 4 de abril del 2018. Y qué gol.

A los 26 minutos el Barça ya mandaba en la semifinal y, en una primera parte loca, empezaba a sentirse con confianza para ir a por más. Los ingleses, acusaron el tanto y perdían algo de intensidad, aunque convertían cada error de los azulgranas en una amenaza real. Un remate alto de Mané tras un pase filtrado de Henderson y un disparo desviado de Milner desde la frontal fueron, pasada la media hora, fueron las únicas oportunidades visitantes en toda la primera mitad.

Salió el Liverpool a por el empate tras la reanudación y casi lo consigue en sus dos primeras aproximaciones. En ambas, Ter Stegen desvió a córner los remates de Milner y Salah. El Barcelona se replegaba atrás e insistía en el ataque directo en lugar de apostar por la posesión. Eran los peores momentos del conjunto local y Valverde decidía cambiar a Coutinho por Semedo, adelantar a Sergi Roberto y pasar a un 4-4-2 para ganar equilibrio. Pero el Barça seguía persiguiendo sombras en lugar de defender con el balón, como es natural en él.

Sin embargo, el fútbol no siempre es justo y los locales se encontraron con el segundo en la primera llegada clara de la segunda mitad. Una rápida transición que acabó con un remate al larguero de Suárez, cuyo rechace lo empujó Messi a portería vacía para hacer el 2-0 a un cuarto de hora para el final. Klopp, desesperado en la banda, se jugaba la carta de Firmino, reservado por sus problemas musculares, pero este curso Messi ya lo avisó: quiere «esa copa tan linda y deseada» que se llama Champions.

GOLAZO DE FALTA

El astro argentino la reventaba a la escuadra en un lanzamiento de falta para hacer el tercero, enloquecer al Camp Nou y sumar su tanto 600 como azulgrana. En los últimos minutos, el Liverpool intentó sobreponerse al golpe buscando el gol que le mantuviera vivo para la vuelta en Anfield, pero la desgracia se cebó en el conjunto red, cuando Salah estrelló un disparo al palo con Ter Stegen batido. Aunque aún podía haber sido peor para el equipo británico. En la última jugada, Dembélé, recién entrado, falló una contra clara, rematando a las manos de Alisson.

   
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