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Pepinazo al mentón

Dos goles de Juan Muñoz condenan a un Zaragoza nada fiable y acercan el drama a solo dos puntos

 

Álvaro Vázquez, frente a varios rivales. - JAVIER BELVER

SANTIAGO VALERO
15/04/2019

Juan Muñoz se fue del Real Zaragoza con el sambenito del pepinazo con el que le bautizó Luis Milla cuando llegó. Ayer, con la camiseta de un Alcorcón al que le salió a la perfección su plan, dureza y pérdidas de tiempo incontables incluidas, sí le dio un buen pepinazo en todo el mentón a su exequipo, que se queda a dos puntos del descenso tras perder (0-2) frente al conjunto madrileño. La derrota se explica en los dos goles del punta sevillano, en las paradas de Dani Jiménez, en el archiconocido problema de no dominar las dos áreas, ni la suya ni la ajena (21 remates y ningún gol), y en la nula fiabilidad de un Zaragoza que quería sustentar su salvación en La Romareda y que se encontró con un duro revés que complica mucho su permanencia, ya que roza el drama del descenso tras las victorias del Extremadura y el Lugo.

En el pozo de la Segunda B, de funestas consecuencias para el Zaragoza que no hace falta recordar, falta un billete por asignar y restan ocho jornadas. La pequeña ventaja que tiene el equipo de Víctor Fernández es que ahora va a sumar seguro la victoria contra el Reus y después visita a un Córdoba desahuciado. Si gana en el Nuevo Arcángel logrará seis puntos seguidos y es posible que pueda respirar más tranquilo, pero parece bastante claro que asegurar la permanencia le va a llevar hasta el final de Liga, lo que da pánico viendo el nivel de fiabilidad de este Zaragoza.

La derrota, además de la gravedad clasificatoria que implica, trajo claros signos de divorcio con la grada y en especial con Pombo, pitado como nunca antes en su cambio, y en menor medida con Álvaro Vázquez, criticado solo por un sector cuando el punta fue de lo mejor del partido por parte zaragocista junto a Nieto y Pep Biel. En tiempos de crisis los problemas afloran y la afición demostró que la paciencia se agota. Si no lo está ya, claro. Un mal síntoma sin duda.

LESIÓN DE JAMES

El Zaragoza, con Zapater de lateral y con la baja de última hora de Guitián, una ausencia que se reveló como terrible en el eje, salió bien al partido y Pep Biel fue el primero en probar a Dani Jiménez. Sin embargo, las dudas que transmitía un centro de la defensa con Verdasca y Álex Muñoz no tardaron en manifestarse. El segundo falló en un envío de Eddy que Juan Muñoz transformó con precisión en el mano a mano con Cristian. Era solo el minuto 3 y el partido ya cogía muy mal color para el Zaragoza, que se encontró con la lesión de James por una dura entrada de Boateng que rozó la expulsión. Pérez Pallás mostró seis amarillas a los alfareros y, viendo su dureza, merecieron más.

Con un 4-1-4-1 con James, y después Guti, por delante de Eguaras, el Zaragoza encontró bien los pasillos interiores, con Biel muy activo, mientras Soro, en su regreso al once, estaba demasiado desenchufado. Dani Jiménez le hizo una nueva parada a Pombo, con todo a favor, y después a un buen disparo de Nieto desde fuera del área, pero el adiós de James perjudicó mucho al Zaragoza y la entrada de Toribio para que Boateng no se fuera expulsado mejoró al Alcorcón, que apuntaló su muralla y cortó las vías hacia Dani Jiménez.

El Zaragoza se fue ofuscando con el balón, con Zapater y Verdasca con especial mención en ese apartado a la par que Eguaras languidecía, y solo tuvo ya una buena llegada de Nieto que Soro envió fuera con un mal remate. Fue Soro el señalado por Víctor en el descanso y Linares entró para pasar a jugar con un 4-2-3-1 con Álvaro acostado a la izquierda. Lo cierto es que el Zaragoza mereció marcar en el arranque de la segunda parte. Un disparo de Guti se topó con el rechace de Toribio y Pombo, con todo a favor y tras una gran acción de Álvaro Vázquez, no acertó a superar a Dani Jiménez, mientras que David Fernández evitó el tanto de Linares. En la otra orilla, el Alcorcón avisaba a la contra, aprovechando los espacios y el desorden zaragocista. Gavilán obligó a Cristian a una gran parada.

La enésima intervención de Dani Jiménez, a un disparo de Nieto, fue el preludio de la sentencia, que llegó en un balón robado a Pombo y en una contra que Sangalli construyó y Juan Muñoz remachó. Era el minuto 67, pero el pleito estaba finiquitado, por la nulidad zaragocista que no arregló la entrada de Aguirre y porque el Alcorcón, que llegaba con una racha pésima a La Romareda, fue todo un experto en perder tiempo y en encerrarse bien. Para llegar a algo en una Liga hay que dominar alguna especialidad y el Zaragoza no lo hace. El partido terminó con ocasiones para Álex Muñoz o Guti, con Cristian evitando el tercero de Juan Muñoz y con la grada mostrando su enfado con el equipo, que se ha metido en un lío tremendo.

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3 Comentarios
03

Por Fernis 19:50 - 15.04.2019

Bueno pues ahora empezaremos a ver arbitrajes a favor del Zaragoza. Porque? Porque no interesa a nadie que el Zaragoza baje y desaparezca, empezando por la liga y terminando por hacienda. Ahora empieza el espectaculo y la teoria de la conspiracion, señores. Sino, al tiempo....

02

Por Dark Angel 14:56 - 15.04.2019

Mucha culpa de los "sibilinos" arbitrajes que le hacen al Zaragoza, la tienen los distintos medios de información aragoneses, entre ellos este periódico, ya que no denuncian ni una sola vez, como se arbitra al Zaragoza. Ayer se vio muy claro que si el "agresor" hubiese sido un jugador del Real Zaragoza, al árbitro le hubiera faltado el tiempo para expulsarlo. Recuerdese lo ocurrido en Pamplona con Eguaras.

01

Por Artimaño 8:37 - 15.04.2019

Lo de ayer parecía un partido entre hombres y niños. Unos que buscaban el balón y otros que buscaban las piernas. Boateng salió exclñusivamente a lesionar a Igbekeme y una vez conseguido el objetivo lo cambia su entrenador. De diez. Es increible que a los cándidos nos señalen más faltas y nos muestren terjetas por no saber hacer ni faltas. Queda lo peor y hay que aprender a 'no jugar'. Y a tener mala leche. Por cierto ayer al rival le dimos ventaja de salida con un falso lateral (a pesar de su gran profesionalidad) y un falso central.