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La 20ª jornada de la Liga Endesa

Portazo a las aspiraciones

El Tecnyconta Zaragoza cae en Badalona en un mal partido lleno de errores y pérdidas en el que nunca tuvo opción

 

Okoye busca el aro rival defendido por Ventura y Harangody durante el partido de ayer. - ACB MEDIA

RAQUEL MACHÍN
11/02/2019

Si en Badalona podía abrirse una puerta, el Tecnyconta Zaragoza la cerró de un portazo. No ya por la derrota (88-73) frente a un Joventut que llega a la Copa a un buen nivel sino por cómo compitió el equipo aragonés. Por cómo no compitió, en realidad. Porque el zaragozano no fue un conjunto sino un desorden casi constante, lastrado por sus numerosos errores, con una defensa inexistente casi siempre y un ataque desesperante en muchas fases. El Joventut tampoco necesitó hacer un partido redondo, le bastó con aprovechar los regalos aragoneses para que emergieran sus jugadores más peligrosos, en especial un omnipresente Todorovic que supo explotar las debilidades interiores del Tecnyconta.

Le faltó tensión desde el principio al grupo de Porfirio Fisac, que enseguida se mostró negado hacia el aro y terminó sumando 15 pérdidas de balón. La mayoría de sus jugadores terminaron lejos de su mejor versión. Solamente Radovic y Berhanemeskel aguantaron el tipo. Volvió McCalebb, aunque fue Santana el que salió de titular y el canario y Alocén se repartieron el último cuarto. El estadounidense no está en plenas facultades, está claro. Por fuera el más resolutivo fue Berhanemeskel, en un partido sorprendentemente errado de Okoye, pero el canadiense se sentó con diez puntos y ya no volvió hasta el final. Justiz tampoco tuvo su día y el juego interior sufrió mucho, con Marc Martí de nuevo con minutos interesantes aprovechando cómo están los demás.

El Tecnyconta no estuvo cómodo en ningún momento. Su intención de meter ritmo al partido e imponer su estilo se convirtió pronto en aceleración. Su juego fue precipitado y lleno de errores desde el principio, comosi todo estuviera fuera de sitio. Del 5-5 inicial se pasó pronto al 13-7 que obligó a Fisac a parar ya el cronómetro. Ahí regresó McCalebb pero la solución tampoco era esa. En los primeros diez minutos el conjunto aragonés anotó los mismos tiros de dos que de tres (3), lo que evidencia su enorme desacierto cerca del aro, donde apenas podía llegar con claridad (21-16).

Suerte tuvo el Tecnyconta de que el Joventut no rematara el partido, lo que le permitió simular que se enganchaba en un par de ocasiones, aunque fue todo un espejismo. Los errores propios le impidieron ir más allá, sobre todo las pérdidas, pero también acciones en las que, por ejemplo, no logró anotar pese a tener tres opciones consecutivas bajo el aro. El equipo aragonés consiguió acercarse a dos puntos (31-29, min. 16), con Marc Martí de cinco, y aprovechando la ausencia de Laprovittola de la pista. Pero las diez pérdidas que acumuló al descanso fueron argumento suficiente para que el Joventut mantuviera su renta (46-35) sin mayor dificultad.

Tras el descanso Fisac intentó cambiar a su equipo, al menos, cambiando los nombres. Pero realmente no cambió mucho. De nuevo las enormes dificultades para anotar, su juego desordenado y las pérdidas permitieron al Joventut, de la mano de Laprovittola, López-Aróstegui y Todorovic, alcanzar su máxima diferencia en el marcador con 64-47 (64-49 al final del tercer cuarto). Al borde del abismo, al límite de las opciones, el Tecnyconta pareció ponerse el mono de trabajo al inicio del último cuarto.

UN ESPEJISMO

Una defensa en zona pero, sobre todo, más agresiva, concedió al Tecnyconta sus mejores minutos de la tarde. Fueron apenas cinco minutos en los que los aragoneses pudieron recuperar balones y correr, anotando varias canastas seguidas. Cuando todo parecía perdido, el equipo se puso a cinco puntos (67-62). Hasta ahí llegó el Tecnyconta. Los cinco minutos finales volvió a jugar igual de mal que todo el partido, demostrando que el acercamiento en el marcador había sido un espejismo y convirtiendo la remontada en algo absolutamente imposible. En realidad, había perdido desde el principio.

El equipo llega al parón por la Copa y la siguiente ventana FIBA con un buen balance de diez victorias pero también con la sensación de que le vendrá bien parar y recuperar tanto a los jugadores tocados como la chispa que ha perdido en las últimas semanas, en las que sus actuaciones no han sido tan convincentes. Ahora tiene dos semanas para que sobre todo McCalebb y Fran Vázquez se recuperen de sus respectivas dolencias y regresar a la recta final de la competición con todas sus armas y las pilas bien cargadas. Le espera un calendario muy complicado y todavía no ha alcanzado el número deseado de victorias para la permanencia, su objetivo. Porque jugando como ayer no se llama a la puerta de cotas más altas.

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1 Comentario
01

Por Artimaño 8:44 - 11.02.2019

Parece que la paliza que les dimos en el Príncipe Felipe les valió más a unos que a otros.