El entorno de Dani Pedrosa cuenta que en los últimos meses ha descubierto un montón de detalles en los que se aprecia que el campeón catalán, de 31 años, el único piloto capaz de ganar, durante 16 temporadas consecutivas, como poco, un gran premio cada año, es otro, más alegre, más optimista, más seguro, no más veloz, pues siempre ha sido rapidísimo. Y todo eso, después de superar 16 fracturas y decenas de operaciones. Esta ha sido la reconstrucción de Dani Pedrosa.

Si han de escoger un detalle, escogen lo ocurrido el sábado en el entrenamiento de la pole. «Nunca antes Dani se hubiese comportado como se comportó el sábado. Nunca antes hubiese aceptado, por falta de coraje, confianza y seguridad, ir a por la pole, llevando pegado a su colín a Marc (Márquez). Fijo que, el año pasado, Dani hubiese renunciado al intento. Pero no, esta vez, seguro como está de su fuerza, tiró de Marc, se despreocupó de él y logró el mejor crono», explican desde el boxe del team Repsol-Honda. Ese es el nuevo Dani Pedrosa 2.0.

Pedrosa ha decidido disfrutar de la vida rodeado de amigos. «Me están pasando muchas cosas bonitas», cuenta el vencedor de Jerez. «Y debo ser consciente. Provocar que la gente de tu alrededor sea feliz es muy gratificante. De joven, eso te sale solo; de mayor, hay que hacer más esfuerzo y rodearte de gente que te aprecie y ayude». En Jerez estaba mamá Basi, papá Antonio, Sete Gibernau («yo no soy su coach, soy su amigo»), Edu Villodre, su ayudante, y Rhys Edwards, la persona que le lleva las relaciones externas.

Cuentan los suyos que, desde que despidió a Alberto Puig, que había dirigido su carrera desde niño, Pedrosa no tenía a nadie con quien hablar de sus cosas. «Ahora ya tiene a alguien que le ayuda a reflexionar y se le nota más feliz. Debía ser más positivo y lo está logrando», explica Gibernau. «Sete le ha dado a Dani un punto de seguridad y confianza tremendo y eso es muy positivo», cuenta uno de los jefes del equipo Repsol.

La llegada del técnico italiano Giacomo Guidotti ha sido, también, importantísima para ese cambio. Guidotti transmite confianza y, cuentan, ha provocado un cambio muy similar al que forzó Valentino Rossi cuando se desprendió, sorprendentemente, del australiano Jeremy Burgess. «Puede que Giacomo le diga las mismas cosas que le decían sus técnicos anteriores, pero se lo dice de otra forma», señalan desde su taller.

Ser más positivo, tomarse la vida con alegría, ha convertido a Pedrosa en otra persona y otro piloto. «Ahora, se le ve mucho más ilusionado, incluso para participar en eventos del equipo o conferencias de prensa», señala uno de los responsables de prensa del team. Dani, dicen, se ha dado cuenta de que, el año pasado, se equivocó al pretender autogestionar su carrera él solo. Ahora se ha puesto en manos de Edwards, un profesional de ese sector, y él se dedica a correr.

«Dani es ahora mucho más feliz», cuenta otro responsable del equipo Repsol-Honda. «En los ensayos de Phillip Island de este año, la oficina de Dani, un container pegadito al nuestro, era tan ruidosa y divertida como la de Márquez, que siempre es una fiesta».

Todos los que te ayudan a comprender cómo se ha producido esta transformación, te cuentan que la nueva moto y los nuevos neumáticos Michelin también han ayudado a su felicidad. «La moto del año pasado era más brusca y electrónicamente menos dulce. Ahora, como reconoce Marc, es más regular, más llevadera, las virtudes son menos virtudes y los defectos, menos defectos». Además, el neumático intermedio de Michelin se adapta perfectamente al pilotaje suave, de más tacto, más talentoso de Pedrosa, no así al estilo agresivo, salvaje, de Marc. Los jefes del equipo se felicitan por mantener su confianza en Pedrosa, cuando muchos consideraron un error su renovación tras llevar 12 años detrás del título que le falta. Los japoneses están convencidos de que el salto protagonizado por Dani hará que Marc eleve su nivel. Ayer, sin ir más lejos, Maverick Viñales, Pedrosa y Márquez acabaron el test de Jerez metidos en 81 milésimas de segundo.