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ATLĖTICO-LIVERPOOL (1-0)

La redención del cholismo

El Atlético consiguió desquiciar al Liverpool y se impuso al campeón de Europa con un gol de Saúl al inicio

 

El Atlético Saúl celebra el 1-0 ante el Liverpool. - EFE

ALEJANDRO GARCÍA
18/02/2020

Las previsiones no podían ser peores, pero el regreso de la Liga de Campeones al Metropolitano fue por todo lo alto, con victoria Atlética ante un todopoderoso Liverpool que se fue de Madrid frustrado, desquiciado y derrotado, aunque con vida para la vuelta en Anfield.

La grada atlética respondió con el ambiente de los momentos culminantes de su corta historia, el rival y el momento lo merecían; y el equipo no se quedó atrás y mostró la imagen de las grandes citas del cholismo, con un inicio apabullante con el que se puso por delante ante el mejor equipo del mundo, que no pareció tanto. Se fue al descanso ganando, entre síntomas de desesperación de un Liverpool al que le costó una inmensidad generar peligro.

Simeone consiguió todo lo que parecía necesario, a la vez que inaccesible, para minimizar al Liverpool: desde hacer el partido espeso y con pocos acontecimientos, hasta acaparar los sucesos peligrosos que hubo, todo sustentado en la solidez.

El Atlético había empezado muy intenso, presionante y vertiginoso hacia el área rival. Encerró en su área a un Liverpool que achicó agua como pudo (concedió un córner) y Saúl golpeó primero para el Atlético. El ilicitano recogió un balón muerto tras el barullo en busca del remate y dejó noqueado a los de Klopp a las primeras de cambio.

Por muchos elogios que le pudiera dedicar a Simeone en la previa, Klopp no debía creerse el inicio de su equipo, sometido ante un inspirado Correa. Aún así, el Liverpool ya había capeado el temporal a los diez minutos a base de una posesión que no dañó demasiado a un Atlético bien plantado.

Simeone había sorprendido con la persistencia en el once de Lodi o Savic, también con la inclusión de un Lemar, pero ninguno de los tres desentonó entre el buen rendimiento general, casi destacaron, sobre todo el brasileño. No hubo degradación posicional para un Saúl importante en el centro del campo y Vrsaljko aguantó con firmeza hasta el bajón físico del segundo tiempo.

Tras el gol, el Liverpool empezó a disfrutar de un dominio de balón exagerado y, aunque parecía improbable, el Atlético consiguió volver a llegar con peligro y tuvo las ocasiones más claras.

Ante el cierre hermético de líneas atléticas, hasta después de la media hora no pudieron fabricar una ocasión entre Mané, Firmino y Salah. Fue aislada.

El plan de Simeone al descanso había salida a la perfección, aún así, empezó a cubrirse las espaldas con la entrada de Llorente, por Lemar. El equipo respondió con otro comienzo que dejó temblando al Liverpool, más a la carrera que con la presión, pero sin otro gol. A cambio, los de Klopp aceleraron su desarrollo y, camino a la hora de partido, volvieron a mandar en el juego con mano de hierro, aunque apenas disfrutó de una ocasión de Salah, con Van Dijk sin abandonar el área rival entre córner y córner y con Origi, que entró por Mané, como inesperado protagonista ante Vrsaljko.

El Atlético pasó por minutos de verdadera angustia, sin una opción de mantener el balón más de dos pases, pero volvió a resurgir sin ocasiones en contra. Al contrario, volvió a ser Morata el que malogró la mejor posibilidad de marcar tras el descanso.

Para el último cuarto de hora, entre la excitación promovida por Simeone, entró Diego Costa para redondear la fiesta y, aunque no hubo más goles, la satisfacción rojiblanca fue plena.