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Las grandes canteras de Aragón (CLXIV)

El regreso a las raíces

El baloncesto en el Lycée Français Molière está recobrando en los últimos años nuevos bríos H Cuenta este curso con un total de 140 jugadores y el coordinador deportivo es Alejandro Lorenzo

 

Los 140 jugadores posan en su colegio antes de la Navidad en una foto de familia. - JOSÉ MIGUEL CALVO

Los técnicos son oro molido para Lycée Moliére. - JOSÉ MIGUEL CALVO

R. MARTÍ
09/01/2017

El baloncesto es un deporte con gran pujanza en el Lycée Français Molière, un colegio ubicado en el barrio zaragozano del Actur. Fue Abelardo Lavilla el iniciador del deporte en el colegio. Su primera ubicación fue en la Plaza de San Francisco y después se trasladó a la carretera de Logroño. Fue aquí donde empezó a jugar a baloncesto a los ocho años Alejandro Lorenzo, que ahora es el coordinador deportivo en el que también tienen cabida el fútbol sala, el balonmano, la gimnasia rítmica y el predeporte. «En aquellos años no había un pabellón cubierto en el colegio de la carretera de Logroño. Era una chalet enfrente de Pikolín con dos campos de baloncesto», afirma Lorenzo.

Fue en el año 1989 cuando el centro escolar se trasladó a la actual ubicación en el barrio del Actur. «Fue entonces cuando estuvo a punto de desaparecer este deporte debido al cambio de entrenadores. Pasamos de 120 a 10 deportistas. Seguí estudiando y entrenando equipos desde el año 97-98. Llevaba un alevín femenino. Llevo allí 18 años». Lorenzo reconoce que lo que le gusta es «más entrenar que jugar a baloncesto. Es la mejor manera de disfrutar este deporte cuando te retiraras de las canchas. Así transmito la ilusión a mis jugadores», afirma Lorenzo.

Ahora el baloncesto se encuentra en pleno apogeo. «Tenemos que recuperar la ilusión que vivió este deporte hace muchos años con el apoyo de la APA y de la dirección del colegio». Hace dos años el colegio tenía cuatro equipos y el siguiente siete. «Este año contamos con doce escuadras, dos escuelas y un total de 140 jugadores», explica Lorenzo, que lleva como coordinador deportivo tres años. «Los últimos cursos se está recuperando el ambiente deportivo y la tradición por el baloncesto, que ha sido el deporte más tradicional en el colegio desde Abelardo Lavilla», explica Lorenzo.

El Lycée Molière no tiene pabellón y cuatro canchas exteriores. «Cuando llueve nos mojamos. Es lo que hay. De ellas tres son de minibásquet. Todos los equipos se entrenan dos veces a la semana hora y media. Los grupos de escuela de primera los llevan Andrea Sebastián, Reyes Torrubia y Damian Capablo y los de segunda Diego Yensa e Ignacio Pardos. El éxito del deporte es gracias al predeporte de educación infantil en los que se trabajan el baloncesto, el fútbol sala y el balonmano. Empiezan en segundo de infantil con cuatro años», afirma Lorenzo.

El objetivo

El coordinador afirma que el objetivo es totalmente «formativo. Sirve de complemento al colegio y siguen el sistema educativo francés, en su estructura, en sus profesores y en su currículum. Cuando el grupo lo requiere, los entrenamientos se realizan en francés. Es importante que los alumnos y los entrenadores conozcan la filosofía del colegio», dice. En cuanto al resultado, Lorenzo indica que es «totalmente secundario. Los partidos son un aliciente para seguir trabajando y aprendiendo los valores que te aporta el deporte en la victoria y en la derrota», explica.

Molière tiene un equipo social formado por exalumnos del colegio de varias generaciones. «El equipo más mayor es el de los cadetes, pero tenemos idea de darles continuidad cuando se hagan mayores, pero siempre dándole prioridad a los estudios». Otro de los aspectos favorables es «el buen ambiente que hay y la confianza que depositan en nosotros los padres. Es un ambiente excelente que no he vivido en ningún sitio. El APA y el colegio nos apoyan en todo», cierra Lorenzo.