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La montaña en Aragón

Un tesoro en Pineta

Los Llanos de la Larri son una de las excursiones más frecuentadas del valle de la comarca del Sobrarbe El sencillo recorrido tiene un desnivel total de 230 metros

 

Las cascadas del Barranco de La Larri. - Foto:HÉCTOR VACAS

La pradera de La Larri a finales de abril con el Monte Perdido al fondo. - Foto:HÉCTOR VACAS

R. MARTÍ
09/06/2012

Pocos lugares hay en toda España para practicar el senderismo como el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Desde que el rey Alfonso XIII le otorgó esta catalogación el 16 de agosto del año 1918, este lugar del Pirineo aragonés ha contado con la visita de amantes de la montaña de todo el mundo.

El parque está compuesto por los valles de Ordesa y Pineta, el cañón de Añisclo y las Gargantas de Escuain. Es en Ordesa donde su multiplican las sendas de todo tipo de dificultad. Las hay largas, cortas, sobre pedrizas, nieve, en praderas, en tupidos bosques y con paisajes llenos de espectacularidad. El valle de Pineta no se queda lejos de las bellezas de Ordesa. Con sus 14 kilómetros de longitud y sus dos mil metros de desnivel desde su fondo hasta la cima del Monte Perdido, en su cabecera nace el Cinca en el impresionante ibón de Marboré. Custodiada por las nieves eternas del glaciar colgado del Monte Perdido, una foto del valle de Pineta recuerda a los Alpes.

La excursión más típica de Pineta es la que sube durante algo más de tres horas hasta el Lago de Marboré a lo largo de las numerosas lazadas que trepan por el fondo del circo. Hay otros dos recorridos muy populares en este valle de la comarca del Sobrarbe. El G.R.-11, el Gran Sendero Pirenaico, asciende en dirección sur en un duro camino hasta el collado de Añisclo.

El G.R.-11

Hacia el norte existe un tercer recorrido, este el más fácil de todos. Sigue el mismo G.R.-11 hasta los paradisíacos Llanos de la Larri, que quiere decir prado en la toponimia de la zona. Es un valle colgado de origen glaciar y con abundante pasto, en el que el río realiza numerosos meandros. Es una excursión muy fácil y corta con apenas desnivel y apta para todas las edades, desde los más mayores hasta los pequeños de la casa. Este recorrido se puede realizar perfectamente en una mañana, para después comer en cualquiera de los magníficos restaurantes de los pueblos del Alto Cinca.

Al otro lado de La Larri, en Francia, se encuentran dos circos pirenaicos espectaculares como son los de Estaubé y Troumouse. La enorme pradera es punto de paso a excursiones de mayor longitud. Por ejemplo, el G.R.-11 sube hasta la pradera de la Estiba, la sierra de Espierba y finaliza la etapa en la población de Parzán.

Una travesía de envergadura tiene como punto de referencia el ascenso al Pico de la Munia, de 3.134 metros y con el paso previo al barranco de la Fuensanta y los lagos de La Munia. Se emplea toda una jornada para subir este prestigioso tresmil. Una última opción es el sendero de Montaspro que parte a la izquierda de La Larri y enlaza con el camino que lleva hasta el Balcón de Pineta y los lagos de Marboré.

La excursión se inicia en el fondo del valle, junto a un puente sobre el río Cinca al lado de la carretera y sigue el mismo camino que lleva hasta los lagos de Marboré. La altura del inicio de la excursión es de 1.350 metros y la máxima cota en los llanos es de 1.580. La primera hora de recorrido transcurre por una pista ganando altura de forma paulatina. Se adentra en un bosque de pinos y hayas y las vistas son cada vez más espectaculares. La última media hora hasta nuestro objetivo se pueden atajar las curvas de la pista por tramos de senda.

Una vez en lo más alto, el senderista puede gozar de una inmensa pradera que en la primavera se llena de lirios. Al sur los macizos de las Tres Sorores y de las Sucas y al norte se cierra el valle con los Picos de la Capilla (2.827 metros), la Punta Tromacal (2.846 metros) y la Peña Blanca (2.906 metros).

La bajada

El descenso se puede realizar por dos caminos diferentes. Uno es un sendero interpretativo con paradas numeradas y que termina en la ermita de la Virgen de Pineta, ya en el fondo del valle. Pero el sendero más recomendable es el que desciende en revueltas por el barranco de La Larri en numerosas lazadas en un bosque de hayas, pinos, acebos y avellanos. El montañero puede sorprenderse de cascadas de gran belleza como la llamada Es Churros de la Grota. Tras media hora de descenso se regresa de nuevo al punto de partida en el fondo del valle.