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LA MONTAÑA EN ARAGÓN

Una cordada única

Marta Alejandre y Cecilia Buil se unen por primera vez para hacer escalada en los Andes chilenos Las mejores alpinistas aragonesas subirán cascadas de hielo y El Morado

 

El Morado será el segundo de sus retos. - Foto: S. E.

Cecilia Buil y Marta Alejandre, en una de sus escaladas a los Mallos de Riglos. - Foto: S. E.

R. MARTÍ
03/08/2013

Cecilia Buil y Marta Alejandre unen esfuerzos por primera vez en su larga trayectoria. Las mejores alpinistas aragonesas del momento tienen sus miras puestas en los Andes chilenos. A partir de mediados de agosto viajan a Suramérica para abrir rutas en cascadas de hielo y, posteriormente, intentarán subir El Morado. La oscense y la zaragozana estarán mes y medio en el país andino.

Ambas son deportistas de alto nivel. Pero sus especialidades son distintas y en Chile se complementarán perfectamente. La alpinista de Peña Guara es una de las mejores en escalada técnica de grandes paredes y de cascadas de hielo. Por su parte, Alejandre está especializada en montañas de gran altura. Es la única aragonesa que ha ascendido a un ochomil. La deportista del Club Alpino Universitario ya lleva dos, el Dhaulagiri y el G-I.

Cecilia y Marta se conocían hace tiempo y esta primavera empezaron a escalar juntas en Riglos. "Nunca hemos salido juntas de expedición. Cecilia hace cosas más técnicas y mis viajes han sido a montañas grandes. Nos ha picado el gusanillo de aunar esfuerzos, y que la crisis no acabe con nuestros sueños y nuestras ilusiones, aunque hay que adaptarse a ella", dice Alejandre.

 

Escalada invernal

"Ahora mismo es invierno en Chile. El año pasado estuve con José Romay en estas montañas y nos faltaron por hacer algunas cosas en el valle del Marmolejo. Esperemos que estén formadas las cascadas de hielo", afirma Buil. Para la altoaragonesa, estas escaladas son similares a las del Pirineo. "Pero están a más altura, la aproximación es mucho más larga y se duerme en tiendas de campaña", apunta.

Después irán al Morado. Es una montaña técnica y tiene algo más de 5.000 metros. "Es un Monumento Nacional de Chile. Vamos a hacer un intento porque no sabemos cómo la vamos a encontrar. La roca es diferente a la de los Alpes. Es volcánica, algo peor y vamos a ver si se deja escalar. Es la parte insegura del viaje", indica Buil. El Morado tiene una vertiente sur con una gran pared. "Esperamos encontrar una escalada mixta con un desnivel de casi mil metros", indica Cecilia Buil.

El lugar a donde acuden las aragonesas es bastante menos conocido que Perú o la Patagonia. "Chile es relegado a un segundo término. Es una zona inaccesible y los propios chilenos van poco. Son unos Andes mas cercanos a Santiago. Nuestra idea es dar a conocer esa zona y queremos grabar imágenes de calidad. Estamos en contacto con la embajada de Chile para promocionar esa zona en España", dice Alejandre.

El Morado tiene una ruta abierta en verano. "Creemos que en invierno ha sido escalada poco por la inaccesibilidad del sitio. La roca es mediocre y pensamos que es mejor en el invierno con el hielo. Nos puede salir una dificultad algo moderada de nieve-mixto con una cascada en la parte superior", dice Alejandre.

Las aragonesas volarán hasta Santiago de Chile y con una furgoneta llegarán hasta Baños de Morales, el último pueblo del valle del Cajón del Maipo. "La idea es hacer porteos de material con los esquís de travesía hasta el pie de la escalada. Queremos estar nueve o diez días en las cascadas. Después recogeremos todo e iremos tres semanas a la pared del Morado o elegiremos un plan B", afirma Alejandre.

De momento se pagan la aventura de su bolsillo. "Estamos un poco desesperadas, porque no ayuda nadie", explica Buil. Alejandre afirma que "escalamos por placer, sin presión, para disfrutar de la montaña. Trango nos patrocina con el material y a Cecilia le ayuda CAMP", dice Alejandre, que tiene aparcados los proyectos a los ochomiles. "Me he desencantado un poco y ahora valoro con quién hago montaña. Las cosas están igual para todos y queremos que la crisis no nos aplaste totalmente. Veo a la gente necesitada de dinero y me da cosa que me ayuden con dinero público. Me dan ganas de emplearlo en otros fines sociales", reconoce Alejandre.