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La montaña en Aragón.REPORTAJE.

El valle del silencio

El barranco de Tringonier es una de las grandes bellezas desconocidas del Pirineo Aragonés Está en el Sobrarbe, a muy pocos kilómetros de Bielsa.

 

El valle del silencio - Foto:R. MARTÍ

El valle del silencio - Foto:R. MARTÍ

R. MARTÍR. MARTÍ 20/10/2007

El Barranco de Tringonier es una de las bellezas escondidas del Pirineo. Situado en el corazón de la comarca del Sobrarbe, por este pequeño valle discurre un río que es una cascada continua desde su cabecera hasta su desembocadura en el Barranco de Barrosa. En su parte alta se encuentra una pepita de oro que es el Ibón de Tringonier.

Tringonier se alza entre los afamados valles de Pineta y de Chistau, donde se alzan tresmiles de leyenda como el Monte Perdido, el Cilindro, La Munia, el Posets, los Eristes o Espadas. Los amantes de la naturaleza y de la soledad afirman que, afortunadamente, este barranco no se encuentra ubicado dentro de un parque nacional. De lo contrario, ese sello de calidad atraería a muchos visitantes y rompería su silencio virgen.

En las Fiestas del Pilar el Pirineo ha sido visitado por miles de personas. Ordesa y el Valle de Pineta pusieron el cartel de completo el 12 de octubre. El contraste fue Tringonier. Sus visitantes se podían contar con los dedos de una mano.

En octubre las temperaturas han sido anormalmente altas. Mientras que en agosto las tormentas y el mal tiempo azotaron las montañas, el otoño climatológico está por llegar. Apenas ha llovido y la sinfonía de rojos, amarillos, verdes, ocres y naranjas en los bosques está por llegar. Predomina el verde y los buscadores de setas tienen aparcadas sus cestas en el maletero de su coche.

La excursión por el barranco de Tringonier es apta para todas las edades. Desde los más pequeños a los montañeros más veteranos, todos, pueden descubrir las grandes bellezas de este silencioso valle sólo roto por la sinfonía de las cascadas. La visita se lleva a cabo en media jornada.

El inicio

La senda conserva un inmaculado aspecto natural que deja entrever el ocaso en aquellas comunicaciones ancestrales que unieron ambas vertientes de la cordilleras años atrás. El recorrido comienza cinco kilómetros al norte de Bielsa. El coche hay que dejarlo a la altura de la aduana, a 1.300 metros de altitud. Dos son los objetivos posibles; el Puerto de Tringonier o el ibÓn del mismo nombre. Ambos se encuentran a algo más de 2.400 metros de altitud y se llega después de tres horas de marcha.

Las dos primeras horas el senderista sube continuadamente por una camino marcado en pintura blanca y amarilla por un PR (Pequeño Recorrido). La ruta asciende por un elegante bosque de pino y boj con algunas frondosas intercaladas. Poco a poco toma dirección este. La senda es evidente. Algunas bifurcaciones facilitan el acceso a los prados que ocupan el fondo del valle. En su primer tramo, el río es muy apreciado por los aficionados al descenso de barrancos.

El último gran bosque servirá para marcarnos el punto donde toda la cuenca del Tringonier toma dirección norte y es preciso cruzar a la ribera izquierda. La ruta se separa del fondo del cauce, evitando la espectacular cascada y ganando los pastos de La Plana de Tringonier por la amplia canal herbosa localizada algo más al este.

Tras casi dos horas de marcha se llega a la llanura de La Plana, donde hay un refugio. Nada más asomarnos al inicio de la llanada, advertiremos a nuestra derecha el empinado circo que debemos remontar para llegar al escondite del ibÓn de Tringonier. En adelante no hallaremos trazo alguno de senda que merezca especial atención y el caminante se guiará por mojones de piedras muy, muy distanciados.

Se procurará subir de frente, superando tramos inclinados cubiertos de hierba inestable que intercalan modestos escarpes rocosos. La mayor dificultad es una pequeña chimenea cubierta de hierba a mitad de muralla. Después se sube por una ladera de hierba alta. La vista desde el lago es insuperable con las Tres Sorores, La Munia y La Robiñera como telón de fondo.

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