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DÍA DE LA IGUALDAD SALARIAL

Una década pérdida para la igualdad salarial

El actual ritmo de reducción de las diferencias entre lo que ganan hombres y mujeres no permitirá alcanzar la paridad hasta el 2060

 

Pintada feminista el 8 de marzo del 2018 en Valencia. - MIGUEL LORENZO

GABRIEL UBIETO
22/02/2020

La brecha salarial entre lo que ganan de media las mujeres respecto a los hombres es la misma hoy que hace una década. La diferencia entre lo que cobran unos y otros lleva cuatro años reduciéndose, tras dispararse con el estallido de la crisis. Aunque, al actual ritmo, deberán pasar 40 años para que la nómina de una mujer sea igual a la de un hombre. Esa es la fotografía que deja el balance de la última década; justo cuando se cumplen 10 años de que el Gobierno, presidido por aquel entonces por José Luis Rodríguez Zapatero, declarara el 22 de febrero como el día de la igualdad salarial.

La brecha salarial entre hombres y mujeres se situó en el 2017, últimos datos de la Encuesta de Estructura Salarial del INE, en el 21,9% en el conjunto de España. Unos registros que todavía no reflejan los movimientos de piezas que han ocasionado los dos últimos 8 de marzo, las dos últimas subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) y los efectos del último gran decreto gubernamental de medidas en pos de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Desde la entrada en vigor de este último, las empresas se están poniendo las pilas, asegura la responsable de políticas de igualdad de Pimec, Itziar Ruedas. Lo que se traducirá, según pronostica, en un posible acelerón en la reducción de la brecha.

Pese a ese posible acelerón que pronostica la dirigente de la patronal catalana, datos más recientes reflejan que la precariedad sigue teniendo rostro de mujer. Datos del INE referentes al 2018 constatan que tres de cada 10 mujeres cobran por debajo de los 900 euros netos. Un fenómeno que la literatura especializada define como "suelo pegajoso"."Entre las profesiones que no demandan una especialización, las copadas por hombres suelen estar mejor pagadas que las mujeres", explica la profesora de ciencia política de la Carlos III Silvia Claveria.

Para la profesora de economía de la UPF Libertad García, la variable clave que explica la brecha salarial es la elevada parcialidad entre las mujeres. En el 2019, dos de cada tres contratos a tiempo parcial los tenían firmados féminas. Y para explicar dicha parcialidad, que se traduce en un menor sueldo, las dos docentes consultadas señalan directamente a las responsabilidades familiares, pues estas continúan recayendo mayoritariamente sobre ellas.

Los indicadores de ocupación también apuntan en dicha dirección. La brecha en la tasa de ocupación entre hombres (84,7%) y mujeres (74,3%) que no tenían hijos a cargo fue de 10,4 puntos en el 2019. Si se añade la variable hijos, la brecha se duplica, entre el 89,4% de los hombres y el 68,2% de las mujeres. Más allá de la equiparación del permiso de paternidad que aprobó el anterior Gobierno, la profesora de economía de la UPF considera clave extender e incentivar las excedencias y las reducciones de jornada entre los hombres.

TECHO DE CRISTAL Y AUDITORÍAS SALARIALES

Uno de los efectos del mayor peso asumido en las responsabilidades familiares y las posibles interrupciones en la carrera laboral es la mayor dificultad de las mujeres para ascender. Anteriores Ejecutivos españoles trataron de combatir el llamado "techo de cristal" mediante una política de cuotas, instando a las empresas a que el 40% de los consejos de administración estuvieran compuestos por mujeres. La medida actualmente no tiene carácter obligatorio, a diferencia que en otros países. "En Noruega las empresas que no lo cumplen no pueden cotizar en bolsa, explica la profesora de la Carlos III Silvia Claveria. Y existen reticencias a hablar de ello entre las patronales. "A partir de una cierta dimensión podríamos estar dispuestos a sentarnos a hablar de cuotas", afirma Itziar Ruedas, de Pimec.

El 1 de marzo del 2019, una semana antes de la conmemoración del 8-M, el primer Gobierno de Pedro Sánchez aprobó un real decreto con varias medidas para promover la paridad efectiva entre hombres y mujeres. Uno de ellos fue la obligación para las empresas de tener un registro salarial actualizado, con el detalle de cuánto cobra cada uno de sus empleado. El objetivo era dotar de un instrumento interno a las compañías para detectar brechas injustificadas, a la vez que ser una herramienta para Inspección de Trabajo en caso de necesitar intervención. Los sindicatos no consideran que este sistema esté funcionando.