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MATERIAS PRIMAS AL ALZA

Los máximos del petróleo por Irak encarecen los carburantes

El litro de gasolina roza el precio más elevado del 2014 y se acerca a 1,43 euros. El barril de Brent llega a supera los 115 dólares, el nivel más alto en casi un año

 

AGUSTÍ SALA
20/06/2014

Petróleo al alza. Gasolina cara. Esta equivalencia se produce con toda rapidez. En la actual situación, con un crudo con tendencia alcista por las tensiones en Irak, el precio medio del litro de gasolina se ha situado en 1,428, con lo que roza el nivel más alto alcanzado en lo que va de año y con un alza del 0,42% en la última semana, según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE).

El gasóleo de automoción, el carburante más consumido, también se ha encarecido, hasta los 1,32 euros de media, pero era más caro al inicio del año (1,358). El diésel suele sufrir menos presión en el mercado durante el buen tiempo ya que existe menos demanda para calefacción que en invierno.

El aumento de los precios en los surtidores está relacionado con el ascenso experimentado por el petróleo. El barril de crudo Brent, la que sirve de referencia en Europa, llegó a superar la cota de los 115 dólares, como en septiembre de hace un año. Y todo ello como consecuencia de los temores a que la violencia creciente en Irak limite la oferta de crudo por parte del segundo productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Con los precios actuales, llenar un vehículo de gasolina con un depósito de 55 litros de capacidad cuesta 78,54 euros, 33 céntimos más que hace una semana. Mientras, el llenado del depósito de la misma capacidad de un vehículo de gasóleo requiere 72,6 euros, 22 céntimos más que la pasada semana.

El sector petrolero está bajo la lupa de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El regulador ya ha advertido en más de una ocasión de que las subidas en las cotizaciones internacionales de los carburantes se trasladan con mucha velocidad a los surtidores (efecto cohete); mientras que las bajadas tardan en apreciarse en los precios que se cobran a los consumidores. A este último fenómeno se le denomina precisamente efecto pluma. Además, los precios de venta al público con impuestos están en España por debajo de la media comunitaria, mientras que antes de impuestos se sitúan entre los más elevados de toda la UE por los márgenes de las compañías, según afirma la CNMC.

 
 
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