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SALÓN DEL CÓMIC

Barcelona premia la memoria histórica de Antonio Altarriba

El guionista zaragozano y Premio Nacional consigue el reconocimiento a la trayectoria

 

Antonio Altarriba, ayer, tras recoger su galardón. -

ANNA ABELLA / EFE
06/04/2019

Primero recordó a su padre, anarquista, republicano y exiliado tras la guerra civil, y su triste final, en El arte de volar, con la que arrasó en los galardones del Salón del Cómic del 2009 para lograr luego el Nacional de Cómic. Homenajeó luego a su madre, y por extensión a todas las mujeres invisibilizadas durante el franquismo, en El ala rota (ambas con el dibujante Kim), cerrando un díptico de memoria histórica. Y en el ínterin imaginó una trilogía del yo (de momento, Yo, asesino y la reciente Yo, loco, junto al dibujante Keko, todas en Norma), indagando en formato thriller en los lados oscuros de la mente humana. Son los hitos de una fructífera y sólida trayectoria como guionista, la del también catedrático en la Universidad del País Vasco y veterano ensayista Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952), que ayer coronó con el Gran Premio del Cómic Barcelona (dotado con 10.000 euros). Como bromeó él mismo sobre el escenario durante la renovada gala de entrega, el galardón no va a acabar con su producción sino que piensa «seguir dando motivos para la lectura, la reflexión y el humor».

Altarriba se mostró «muy sorprendido» por el galardón. «Me han engañado, me habían dicho que venía a entregar un premio, y solo cuando he visto que los daban todos y que a mí me dejaban para el final, he empezado a sospechar algo. Pensaba que me llamaban por mi presencia y mi altura, pero al final ha sido por mis cualidades autoriales», decía con su característica sonrisa a Efe minutos después del homenaje.

Altarriba subía al escenario tras el histórico de El Jueves y cofundador de Orgullo y satisfacción Albert Monteys (Barcelona, 1971), quien acababa de recibir el premio del salón a la Mejor Obra de autor español (dotado con 8.000 euros) gracias a ¡Universo! (Astiberri, primero aparecida on line en la plataforma Panel Syndicate). El jurado valoraba su trabajo, nominado a los Eisner como mejor cómic digital, «por aunar la irreverencia del cómic de humor y la profundidad de la ciencia ficción clásica».

Como en el podio del 2018 (con el Gran Premio a Laura Pérez Vernetti y los galardones a Ángel de la Calle, Ana Penyas y Sonny Liew), la paridad ha vuelto a brillar en esta edición. La estadounidense Emil Ferris, con Lo que me gusta son los monstruos (Reservoir Books)logró el galardón de Mejor cómic de autor extranjero. Y la sevillana María Medem (1994), una de las voces más interesantes de la historieta independiente que tras autoeditarse fancines ha publicado Cénit (Apa-Apa), fue reconocida por por su «contribución al cómic de vanguardia» como Autora revelación.

Este año el festival ha estrenado el premio a Mejor obra infantil/juvenil, galardonando, por «su sensibilidad para reflejar el pulso vital de la adolescencia» El árbol que crecía en mi pared (Sallybooks), de Lourdes Navarro. Como Mejor fancín ganó Saxífono, por «el rigor, el diseño y el dibujo de unos autores que inician su carrera».

 
 
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