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Cine de alta costura

Modistos y películas mantienen un largo idilio que ha fructificado en ‘biopics’, varios títulos memorables y vestuarios de ensueño

 

Coco Chanel 8 Audrey Tautou, en su ‘biopic’. -

Filme 8 Imagen de ‘Yves Saint-Laurent’. -

QUIM CASAS eparagon@elperiodico.com BARCELONA
02/02/2018

La relación entre el cine y la moda es larga y fructífera. El estreno de El hilo invisible, en la que Daniel Day-Lewis interpreta a un couturier inspirado en el guipuzcoano Cristóbal Balenciaga y en el británico Charles James, nos permite repasar esta relación a partir de cuatro conceptos.

‘Biopics’ de modistos

En el 2014 coincidieron Yves Saint-Laurent, biografía ortodoxa dirigida por Jalil Lespert, y Saint-Laurent, una visión más sombría a cargo de Bertrand Bonello. Antes, Pierre Thoreton había realizado un excelente documental, L’amour fou (2010), en torno a las relaciones de Saint-Laurent con su socio y amante Pierre Bergé. Además de El hilo invisible, otro biopic de alta costura muy ambicioso fue Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel (2009), con Audrey Tautou como la diseñadora en sus primeros años de aprendizaje. Dior et moi (2014) muestra las entrañas de la casa Dior durante los preparativos de una colección de moda.

Desfiles y modelos

La ficción sobre el mundo de la moda casi siempre se ha hecho en clave cómica. En Prêt-à-porter (1994), Robert Altman diseccionó con mala uva a los diseñadores, modelos, fotógrafos y famosos. El diablo viste de Prada (2006) es menos acre. Ben Stiller hizo una gamberrada con el egocentrismo de los modelos masculinos en Zoolander (2001). Pero fue el musical Una cara con ángel (1957) –en el que Stanley Donen narra la historia de una joven introvertida (Audrey Hepburn) convertida en cotizada modelo por un fotógrafo (Fred Astaire)– uno de los mejores filmes sobre este universo de apariencias, verdades y mentiras.

Diseños para Hollywood

Entre pasarela y pasarela, los maestros del hilo y la aguja han tenido tiempo para diseñar vestuarios en grandes producciones cinematográficas. Saint-Laurent vistió a Claudia Cardinale y Capucine en La pantera rosa (1963), a Romy Schneider en Inocentes con manos sucias (1975) y a Catherine Deneuve en El ansia (1983). Balenciaga, ecléctico, hizo diseños para El testamento de Orfeo (1960), atavió a Sara Montiel en Pecado de amor (1961) y Eve Marie Saint lució uno de sus trajes estampados en Con la muerte en los talones (1959).

Jean-Paul Gaultier ha trabajado para Pedro Almodóvar, Luc Besson y Peter Greenaway; Coco Chanel colaboró con Jean Cocteau, Jean Renoir y Alain Resnais; Christian Dior diseñó trajes de la hitchcockiana Pánico en la escena (1950). Otro vasco, Paco Rabanne, ideó el vestuario galáctico-pop de Barbarella (1967). Y Tom Ford es el único modisto convertido en director: Un hombre soltero (2009) y Animales nocturnos (2016) delatan su procedencia.

‘Fashion films’

No son spots, sino cortos de fantasía fashion. Una tentación en la que han caído Wes Anderson, Roman Polanski, Agnes Vardà y Matthew Frost, el enfant terrible del género, que poco a poco se han atrevido en participar en el género.

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