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Domingo J. Buesa Conde : Devociones zaragozanas en 'Speculum'

 

05/01/2014

Inaugurada por el director de los Archivos Vaticanos, el Museo Diocesano alberga la exposición Speculum que cierra un ciclo de importantes exposiciones que inició El espejo de nuestra historia, estudiando y enseñando la historia de Aragón desde el patrimonio eclesiástico, y siguió con El Pilar es la columna a la que los lectores de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN dieron el Premio Aragonés del Año.

María de Nazaret, según el sociólogo Greeley "el símbolo cultural más poderoso y popular de los últimos dos mil años", protagoniza la exposición recordando la Historia de María, en pinturas del siglo XIV al XX, y constatando la presencia de María en la Historia a través de la gran devoción que inspira. La imagen de María con su hijo, como trono en el románico y como madre en el gótico, produce arte y cultura y ha construido la identidad de cada comunidad. Esa dimensión de motor de la convivencia y de la creación, es la que se recupera en esta segunda parte con una selección de las imágenes --realizadas desde el siglo XII al XVI-- que han guiado la historia de algunas comunidades de la diócesis de Zaragoza.

A esa sociedad románica de la Zaragoza que ya es capital del reino de Aragón, recuerda Nuestra Señora de San Gil, fines del siglo XII, y la Virgen de la Consolación, principios del siglo XIII, procedente de la Capilla de la Aljafería y apoyando sus pies sobre la Señal Real de nuestros reyes, que preside un monasterio zaragozano al que la regalaron el monarca Jaime I y su mujer. En los barrios zaragozanos, vigilando el fértil entorno de las huertas zaragozanas, desde el siglo XIII, está Nuestra Señora de Movera con santuario dieciochesco.

Muy antigua es la devoción a Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja, una talla del siglo XIII relacionada legendariamente con los mozárabes que, en momentos de guerra, la llevaron a El Burgo de Ebro, aunque la devoción de los zaragozanos produjo una monumental capilla en la parroquia de San Miguel. Del siglo XIV es la Virgen de la Parroquieta de la Seo que, vinculada con la capilla del arzobispo Fernández de Luna, tuvo notable culto y hoy preside el retablo sobre la urna de santa Rita.

En los últimos años del siglo XV, se sitúa la hermosa imagen del monasterio de Nuestra Señora de Cogullada, una magnifica talla de Flandes que ha sido una de las grandes devociones de la ciudad, cuyos habitantes iban a comer tortillas de verduras en mayo para agradecer las cosechas que despuntaban. Junto a ella, la pequeña talla en alabastro de la Virgen del Portillo, finales del siglo XV, nos recuerda muchos momentos de la historia zaragozana desde su legendaria aparición --en el siglo XII-- protegiendo la muralla que había caído ante los invasores musulmanes. Al final del recorrido la talla de Nuestra Señora del Pilar, copia hecha por el escultor Félix Burriel concluyendo la guerra del 36, nos recuerda que Zaragoza es esa ciudad profundamente pilarista donde, decía Mariano de Cavia "el que no cree en Dios cree en la Virgen del Pilar".