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El invierno ya está aquí Páginas 54 a 57 888

Hagan juego por el trono

HBO estrena esta madrugada la última temporada de ‘Juego de tronos’, un fenómeno televisivo que llega con la presión de despedirse con un gran final. Sus creadores no solo desvelarán quién ocupará el Trono de Hierro, sino que han diseñado una batalla apoteósica

 

Kit Harington y Emilia Clarke, caracterizados como Jon Nieve y Daenerys Targaryen, en una imagen de la octava temporada de ‘Juego de tronos’. - HBO

MARISA DE DIOS
14/04/2019

En los tiempos que corren, en los que el consumo televisivo está marcado por las plataformas de streaming que lanzan su oferta para que el público pueda devorarla del tirón, cuesta pensar en una serie que haga que todo el mundo hable de ella a la mañana siguiente de la emisión de cada episodio. O que te obligue a estar al día para no ser víctima de los indeseados spoilers. O peor aún: que te fuerce a trasnochar porque no se emite hasta las tantas de la madrugada, en paralelo con EEUU, y no quieres tener que poner cara de póquer cuando te pidan tu opinión sobre el último capítulo.

Pregúntele a cualquiera y solo le dirá un nombre: Juego de tronos. La serie en mayúsculas de la última década (echó a andar en el 2011) que, tras más de un año y medio de sequía para sus millones de fans, regresa hoy (a las tres de la madrugada hora española) a la HBO y Movistar+ para empezar a desvelar cuál será el destino que les espera a los habitantes de los Siete Reinos con el estreno de su octava y última temporada.

La presión para sus creadores y showrunners, David Benioff y D. B. Weiss, debe de ser considerable, recordando la controversia que generaron los finales de otras ficciones que alcanzaron la categoría de culto, como Perdidos y Los Soprano. Pero para ello llevan años demostrando que son todos unos expertos a la hora de manejar la tensión narrativa (con unos finales de temporada que siempre han dejado con ganas de más) y saber aderezarla con escenas de sexo y espectaculares efectos visuales; desde los siempre vistosos planos con dragones y caminantes blancos de por medio a batallas tan fastuosas como la del Aguasnegras y la de los Bastardos.

Y eso que no lo tenían fácil manejando un universo tan complejo como el de Juego de tronos, plagado de clanes familiares en el que era fácil perderse. Cierto que al principio contaron con la inestimable guía de las novelas de George R. R. Martin, que fue el que ideó el enrevesado mundo de Poniente, pero hace ya tiempo que adelantaron a la saga literaria de Canción de hielo y fuego, además de ir introduciendo variaciones importantes respecto a la trama original de los libros. Y si no, que se le pregunten a Michelle Fairley, la actriz que dio vida a Catelyn Stark, que vio cómo su personaje desaparecía de la serie a pesar de haber burlado a la muerte en las novelas, por poner solo un ejemplo.

Seis episodios (de 54, 58, 82, 78 y 80 minutos los dos últimos) pondrán a partir de hoy, y hasta el 19 de mayo, fecha de la emisión del último capítulo, el broche final a Juego de tronos, en un desenlace que tiene que dirimir quién ocupará definitivamente el codiciado Trono de Hierro, que ha provocado tantas traiciones, engaños y muertes en Poniente.

Porque no hay que olvidar que estamos hablando de una producción que ha roto esquemas a la hora de atreverse a prescindir de personajes que parecían que iban a ser fundamentales para la trama, siguiendo los pasos que ya marcaron los libros de R. R. Martin. Como Ned Stark, el patriarca de la casa representada por el lobo huargo, el protagonista que fue decapitado a las primeras de cambio en la temporada inicial, o su primogénito, Robb Stark, que (literalmente) perdió la cabeza en la sangrienta Boda Roja, no apta para cardiacos.

O incluso el sibilino Meñique, al que parecía que no había intriga que se le escapara y que no supo apreciar hasta qué punto había llegado el empoderamiento de Arya y Sansa, las féminas Stark, que hace mucho que dejaron de ser unas niñas para convertirse en mujeres con mucho que decir.

Con una Cersei resurgida de sus cenizas y aferrada al poder en Desembarco del Rey tras los sucesivos fallecimientos de sus tres hijos, y con nuevas fuerzas al saber que espera descendencia de su hermano Jaime, y una Daenerys respaldada por sus impresionantes ejércitos de dothrakis, inmaculados y sus dos dragones que quedan con vida, además del Rey en el Norte y su séquito, en el juego de tronos queda todavía por entrar una pieza que al principio de la serie pocos podían esperar: Jon Nieve.

El que empezó siendo un bastardo ninguneado por su madre adoptiva sería ahora el heredero legítimo de la corona al aunar sangre Targaryen (por parte paterna) y Stark (por el lado materno), aunque él todavía no lo sepa y haya confiado su apoyo (y su amor) a la Madre de Dragones que, caprichos del destino, resulta que es su tía. Muchos, de hecho, esperan ansiosos verle volar a lomos de Rhaegal o Drogon, tras comprobar la pasada temporada la fascinación que el Rey en el Norte sentía por los dragones de Daenerys.

Pero cuesta pensar en un Jon Nieve preocupado por el trono cuando se avecina la batalla definitiva de la serie, en la que se enfrentarán los vivos y los muertos. «Nuestro enemigo no se rinde. No se detiene. No siente», afirmaba en tono solemne el Rey en el Norte en el tráiler de los nuevos episodios sobre la confrontación con los caminantes blancos, esos muertos vivientes que cada vez recuerdan más a los zombis de The walking dead y cuyo origen se desveló durante la sexta temporada.

Fue entonces cuando, en una visión de Bran Stark, el joven que ha llegado a convertirse en el Cuervo de los Tres Ojos rememoró cómo los caminantes blancos fueron creados por los Hijos del Bosque, los primeros habitantes de Poniente, para protegerse de los humanos, que estaban destrozando su mundo.

El ejército capitaneado por el temible Rey de la Noche ya demostró su poderío en el último episodio emitido, derribando el hasta entonces infranqueable muro de hielo custodiado por la Guardia de la Noche, que durante siglos había mantenido alejados a los salvajes que vivían en el gélido norte. Mucho tuvo que ver en ello la incorporación a sus filas de Viserion, uno de los dragones de Daenerys, lo que hace augurar una espectacular batalla entre vivos y muertos, que ha requerido todo un capítulo entero y 55 días de rodaje en el set de Invernalia, la cuna de los Stark.

«Es algo sin precedentes. Hay una mezcla de géneros dentro de la batalla con secuencias dentro de secuencias que incluyen otras secuencias», avanzó Bryan Cogman, productor ejecutivo de Juego de tronos, a Entertainment Weekly sobre una confrontación que será incluso más extensa que los 40 minutos que duraba la batalla del abismo de Helm, de El señor de los anillos: las dos torres, la más larga del cine.

Algo solo al alcance de la mayor producción televisiva de la historia, una ficción que acumula premios (tiene 47 Emmy), que encabeza el ranking de las series más pirateadas y que ha visto cómo se ha ido disparando su presupuesto temporada a temporada. Aunque las cifras no se conocen de forma oficial, medios estadounidenses calculan que, este año, cada capítulo ha rondado los 15 millones de dólares.

Mientras las cifras de la serie se multiplican, también lo hacen las teorías de los fans sobre una temporada final que se ha rodado bajo extremas medidas de seguridad, como protección con antidrones y guiones autodestructivos. Algunos seguidores hablan de la posible resurrección de Ned Stark; otros están convencidos de que Tyrion es también un Targaryen, lo que explicaría el rechazo de su padre; muchos llevan tiempo asegurando que Bran Stark es en realidad el Rey de la Noche gracias a una serie de paradojas temporales como la de Hodor, e inluso hay quien ha aventurado que el Cuervo de los Tres Ojos sería el único que podría acabar con los caminantes blancos, que sería más efectivo que el fuego o el vidriagón.

En pocas semanas sabremos si alguna de esas predicciones se cumple, porque el desenlace ha logrado mantenerse bajo secreto, algo nada fácil de conseguir teniendo en cuenta que en el rodaje de la última temporada han participado nada menos que 1.200 personas. Pero los contratos de confidencialidad han sido efectivos... para casi todos. Sophie Turner, que encarna a Sansa Stark, confesó hace tiempo que le había desvelado el final a sus familiares más cercanos. «Sé que guardarán el secreto», se justificó.

En cambio, al público, los actores no le han dado demasiadas pistas, aunque son conscientes de que, inevitablemente, habrá división de opiniones sobre el desenlace. «Sé que va a haber cosas en la última temporada que dejen en shock a la gente», ha avanzado Emilia Clarke, que da vida a Daenerys. «No todo el mundo estará contento con el final. Quizás no sea feliz, pero sí muy satisfactorio», ha comentado Kit Harington, el alter ego de Jon Nieve. «Pasan cosas muy locas. No lo ves venir, todo te sorprende», ha señalado Turner, algo en lo que ha coincidido Maisie Williams, la actriz que da vida a Arya, su hermana en la ficción: «No creo que nadie vaya a estar satisfecho cuando acabe la serie. Nadie quiere que termine Juego de tronos, pero estoy muy orgullosa de esta temporada final».

Satisfactorio o no, lo cierto es que el adiós de Juego de tronos tras ocho temporadas que han creado verdaderos adictos a la serie dejará huérfanos a millones de fans que, sin embargo, podrán seguir disfrutando de un universo que genera 1.000 millones de dólares al año de beneficios en franquicias y royalties, y que ha sido todo un catalizador del turismo en los parajes en los que se ha rodado, como Irlanda del Norte, Croacia, Malta, Islandia, Marruecos y España.

Una semana después de que acabe la serie, el 27 de mayo, HBO estrenará Juego de tronos: la última guardia, una película documental de dos horas de duración, rodada a lo largo de un año, que descubrirá cómo ha sido la producción de la temporada final. Antes, el 26 de abril, lanzará un disco oficial de la serie en el que estarán artistas internacionales, y también el torbellino Rosalía.

Además, la plataforma ya prepara una precuela de su serie estrella, creada por el propio George R. R. Martin y Jane Goldman (X-Men: Primera generación). Con Naomi Watts y Josh Whitehouse al frente del reparto, la nueva ficción viajará muchos años antes de su predecesora, descubrirá el origen de los Siete Reinos y profundizará en la historia de las familias Stark y Lannister. También está previsto, en el 2020, la apertura en Irlanda del Norte de un tour interactivo de Juego de tronos.

Winter is coming, nos llevan advirtiendo desde la primera temporada de la serie... Ahora solo falta saber si Poniente podrá sobreponerse a ese temible invierno que ya está aquí y que puede dejar a la audiencia también congelada. Veremos.

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