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Miércoles del espectador

C

´La pasión de Cristo´, una visión extrema

 

Fotograma de la película de Gibson. - Foto:EL PERIODICO

POR QUIM CASASPOR QUIM CASAS 07/04/2004

DIRECTOR Mel Gibson

INTERPRETES Jim Caviezel, Monica Bellucci, Maia Morgenstern

PAIS EEUU AÑO 2003

CINES Augusta, Palafox, Warner

No sé si La Pasión de Cristo pide un mayor posicionamiento que cualquier otro filme que llega a una sala comercial. En todo caso, es un tipo de película que parece instalarse en el blanco o en el negro, olvidando la gama de grises intermedia. O se está con ella o se está contra ella. Es un caso parecido al de Irreversible , película que levantó ampollas e invocó valientes aplausos por igual. Además, el filme de Mel Gibson trata un tema peliagudo que sólo los díscolos Monty Python se atrevieron a caricaturizar en La vida de Brian .

El protagonista de dos series de pura fuerza bruta como Mad Max y Arma letal invoca el mismo estilo violento cuando pasa al otro lado de la cámara para filmar las últimas 12 horas de vida de Jesucristo. La idea de Gibson, católico practicante, es condensar en 120 minutos de metraje la sensación extrema del dolor que padeció Cristo para redimir a la humanidad.

La película es impecable y, sobre todo, coherente con el ideario de un tipo como Gibson: ofrece lo que se espera de él. El director apuesta por una suerte de realismo sucio y captura con su cámara las humillaciones, golpes y latigazos con los que Jesucristo fue castigado antes de subir con la cruz por el terroso camino hasta el Calvario. Gibson parece recrearse en la violencia --especialmente en la secuencia de la flagelación--, pero su concepción de la Pasión no admite otra respuesta que ésta.

Otra cosa es el maniqueismo que afecta a ciertos pasajes, como por ejemplo la delectación de los dos soldados romanos que infligen el castigo a Jesucristo, la imagen del cuervo que picotea la cabeza del ladrón malo o las cada vez menos inquietantes apariciones de un Satanás sexualmente ambiguo.

En la trama de grises se instala el filme, con aciertos notables --el sintético proceso de culpa que lleva a Judas a ahorcarse---, exageraciones, redundancias y apuestas valientes, como que se estrene en arameo y latín con subtítulos.