+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

Sala de máquinas

El latazo de los Goya en la pesada noche del cine

 

Juan Bolea Juan Bolea
06/02/2018

El pasado sábado tuve que hacer un esfuerzo para aguantar hasta el final la gala televisada, que no televisiva, de los Goya. Un espectáculo anunciado como tal, que en ningún momento lo fue.

En parte, por culpa de los dos presentadores, cuya falta de gracia, impostación y reiteración sobresalieron en la misma o parecida proporción que su falta de recursos. No hay nada más terrible que un cómico que no sabe hacer reír, incapaz de arrancarte, ya no una carcajada, sino ni siquiera una sonrisa en las más de tres horas que duró la tortura de una noche que iba a ser mágica. Ni siquiera la predisposición de una gala, de una entrega de premios a la que se acude de tiros largos motivó al espectador.

Para ello, habría sido interesante que alguien se hubiese tomado la molestia de escribir un buen guión. Una partitura ágil, ingeniosa y elegante que, unida a una escaleta profesional hubiese deparado un ameno programa y útil panorámica de la actualidad del cine español en el que teóricamente es su mejor escaparate, con esos Premios Goya hiperanunciados y producidos por los poderes públicos.

Tampoco ellos/as, los actores, brillaron por su capacidad de improvisación, talento o sentido del humor.

La mayoría se dedicó a invocar a su mamá, papá, a los hermanos, tíos, amigos que les ayudaron a descubrir su vocación, a su pareja, al niño que acababa de cumplir años... Uno tras otro, un técnico tras otro, goyas y más goyas en todas las categorías imaginables... Incluso el Goya de Honor a Marisa Paredes, que habría requerido una intervención tantico más granada, se despachó con un mutis...

Entre galardón y galardón, cuando uno ya cabeceaba frente al televisor, volvían a escena los dos presentadores, intentando con la mejor de las voluntades, pero sin éxito, y ya que nos estaban robando horas de sueño, robarnos una sonrisa; mas no, nada, la risa no acudió a salvar la ausencia de imaginación.

Vinieron, sí, las reivindicaciones sobre la igualdad, justas, pero servidas sin humor, con lo que el espectáculo se convirtió en un debate.

Nada se dijo, en cambio, de los abusos sexuales que se están denunciado en otras geografías y cinematografías, como si en España no hubiera casos, o nadie dispuesto a denunciarlos.

Francamente mejorable.

Revista RedAragon

Revista RedAragon nº22 con la agenda cultural de septiembre de 2018. Descárgala aquí o encuéntrala en más de 200 establecimientos de Zaragoza y Huesca capital.

   
3 Comentarios
03

Por aragoncillo 15:17 - 06.02.2018

Hace falta tener ganas (y tiempo) para sentarse a ver los Goya o los Óscar en plan pasatiempo. Auténticos tochos. Sólo superados por las crónicas de los viajes reales y papales.

02

Por Raimon 11:57 - 06.02.2018

Hola Juan, lo dicho hay en zaragoza mas de un pescador de caña gruñón al que nada satisface, aunque no lo conozco personalmente, deduzco que tiene mala-face, la tele en España en general es un latazo, aunque no tiene que ver con los Goyas, espero una resolución pronta al problema catalan, pues presto voy a Barcelona, saludos escritor.

01

Por Don Minervo 9:49 - 06.02.2018

Vivan los populismos, pues usted tampoco hace gala de tener muchos recursos. Cuando una gala, una entrega de premios cinematográficos ha sido divertida, eran divertidas las galas de aragoneses del años cuando usted asistía ?. Es una entrega de premios donde se reconoce y premia a los mejores, no es un festival del humor, yo si quiero reirme no me enchufo a ninguna gala de lo que sea, son todas una impostura y una ñoñez. Parece ser que tuiter es su pozo de inspiración. No tenía nada más interesante que contarnos, esto de tener que escribir todos los días es un coñazo.