+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

Maruja Torres aborda de nuevo el conflicto del Líbano

 

JOAN SAMIT BARCELONAJOAN SAMIT BARCELONA 04/04/2004

Maruja Torres (Barcelona, 1943) une en su última novela, Hombres de lluvia (Planeta), mediante el cordón umbilical del relato, las dos orillas opuestas del Mediterráneo donde se asientan Barcelona y Beirut, las ciudades fetiche que guarda su memoria. En ambas orillas se gestan y se desarrollan varias historias de amor y muerte que confluyen en la figura de Malcolm, un muchacho catalán que llega al Líbano para aprender a vivir y se encuentra en el epicentro de una intriga en la que el premio, si sabe descifrarla, es el descubrimiento de su propio origen.

Malcolm, fruto de una pasión juvenil de su madre, no es más que un instrumento. Sin él saberlo le han marcado la ruta para que encuentre la salida del intrincado laberinto. Su madurez como persona depende de ello. Y madura aceleradamente en un Beirut que intenta borrar las huellas de la guerra civil que lo arrasó y en los brazos de Valeria, una examante de su desconocido padre que le hace el amor "como una madre". Es, claramente, un incesto. Valeria recuerda lejanamente a la alejandrina Justine de Lawrence Durrell, aunque "menos viciosa", puntualiza la autora.

Pero la trama amorosa e iniciática es sólo el caparazón de una historia que envuelve el sólido armazón erigido sobre los conocimientos que Maruja Torres tiene sobre el Líbano en particular y Oriente Próximo en general.

En Mujer en guerra (1999), la escritora ya dejó impreso el sello de su experiencia en Beirut. Aquel fue un relato hecho desde el sentimiento y la pasión. En Hombres de lluvia , en cambio, la autora, sin aguachirlar esa pasión y ese sentimiento ha filtrado su memoria por el tamiz del tiempo para explicar la siniestra dimensión del conflicto palestino-israelí. "Esa guerra inminente, a largo plazo, es el suicidio del imperio", dice un personaje de la novela, refiriéndose a la segunda invasión de Irak. El suicidio es una metáfora de los kamikazes. Occidente, viene a decir la autora, lleva en su cintura una carga explosiva que acabará con él.

Aragonario - Vocabulario básico bilingüe. Aragonés-Castellano y Castellano-Aragonés

Agenda