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Crítica

La reina de África y la sultana de mercadillo

 

Wunmi terminó su concierto mezclada entre el público en una suerte de celebración colectiva. - Foto: JORGE FUEMBUENA

POR JAVIER LOSILLA
27/07/2014

ARTISTAS Wunmi y Marinah

FESTIVAL Pirineos Sur

LUGAR Auditorio Natural de Lanuza

FECHA viernes, 25 de julio

ASISTENCIA alrededor de 500 espectadores

Su voz poderosa y matizada reúne el vigor de toda la negritud, sus danzas habrían hecho palidecer a la mismísima Josephine Baker, y su espléndido e imposible peinado vertical convierte en vulgar tupé el elevado moño de Marge Simpson. Hablamos de esa reina africana que responde por Wunmi (Ibiwunmi Omotayo Olofunke Olaiya), londinense crecida en Nigeria al calor del afrobeat, artista singular, apabullante y revulsiva. El viernes, esta cantante y diseñadora de ropa que domina la escena como pocas, acompañada por un grupo de cinco músicos espléndidos y contundentes, dio toda una lección de lo que debe de ser un gran espectáculo musical y de cómo hechizar a un público que apenas conocía su música.

Y es que Wunmi es mucha, muchísima Wunmi. Su privilegiada garganta y su sentido del ritmo atrapan sin contemplaciones, y su cuerpo de pantera, agitado por las vibraciones que mucho tienen de bailes tribales, es el centro de un trance irresistible. Wunmi es afrobeat, sí (homenajeó a Fela Kuti enlazando Zombie y Maw Expensive en la que fue una de las recreaciones más brillantes del universo de Fela que uno haya visto), pero Wunmi va mucho más allá del meneo creado por el irrepetible y excesivo fundador de la provocadora República de Kalakuta: su groove africano pasa por el funk setentero más contundente y la disco music más negra, por Osibisa y Michael Jackson. Su propuesta es un cóctel explosivo de tradiciones africanas, músicas transculturadas y mixturas varias; una oferta incendiaria que pone en pie de modernidad a todo el continente negro. Con piezas como What I See, su single de debut; composiciones de A.L:A., su primer disco (Talk Talk, Talk, Crossover, Greeddy Body, Keep It RockinI...); canciones nuevas como Fit Body y Little Girl; trallazos de house y reggae, con guiños a Bob Marley, como The Time Is Now, que grabó con Masters At Work, y las mencionadas versiones configuró un programa cerrado con el bis For The Fun Of It, que interpretó mezclada entre el público, enloquecido, en una suerte de celebración colectiva.

Wunmi se lo puso muy difícil a Marinah, quien fue cantante hechicera de Ojos de Brujo, y que hoy cabalga en solitario algo despistada ("estoy en periodo de mutación", dijo), sin terminar de pasar de crisálida a mariposa, convertida ahora en sultana de mercadillo de rebajas musicales. Llegó a Pirineos Sur, donde tanto triunfó antaño, con una banda sin garra y un repertorio armado con canciones de El baile de las horas, su endeble y desenfocado primer disco en solitario; canciones do Ojos de Brujo (Sultanas de mercadillo, Na en la nevera, Ventilador...), algún inédito con algo de garra (Ríe llorona) y una recreación de la cubanísima El cuarto de Tula.

Mostró ganas por llegar al público en su nueva etapa y no poco entusiasmo; pero fue inútil: no logró traspasar la fría barrera de la perplejidad, pese a que un puñado de seguidores le reclamara bises. Marinah está profesionalmente en un momento complicado y su directo no es otra cosa que el fiel reflejo de ese quiero y no puedo, de ese lo fui todo en la música pero no sé hacia dónde tirar ahora. Una lástima.

 

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