Se daba por hecho que Vengadores: Endgame batiría récords de taquilla, pero nadie imaginaba que lo haría tan rápido: solo 10 días después de su estreno, la madre de todas las películas de superhéroes se ha convertido en el segundo largometraje más taquillero de la historia tras recaudar casi dos mil millones de euros en todo el mundo. Mientras la industria del cine espera expectante a comprobar cuándo le arrebatará el primer puesto a Avatar (2009), no está de más recordar los motivos que han facilitado tan demoledor éxito.

UNA ELABORADA MITOLOGÍA

En su momento, todas las películas que han batido récords de taquilla se erigieron en hitos culturales. Avatar impulsó la extensión de la tecnología 3D en los cines, Parque Jurásico (1993) supuso la eclosión de la era del cine generado por ordenador, y tanto Tiburón (1975) como La guerra de las galaxias (1977) encarnaron el nacimiento del blockbuster. Lo que Endgame representa es la culminación del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), un ciclo de narrativas interconectadas a través de 22 películas que, a lo largo de más de una década, han ido construyendo una mitología cada vez más intrincada y haciendo que los fans experimenten los triunfos y las derrotas de sus personajes como si fueran propios. ¿Cómo iban a perderse la película que pone cierre a esa trayectoria, y que le da sentido?

GRANDIOSO 'CLIFFHANGER'

Se conoce como cliffhanger a una técnica narrativa utilizada al final de una escena, normalmente al final del capítulo de un libro o el episodio de una serie de televisión, que deja la trama irresoluta para sacudir la intriga en el espectador y dejarlo ansioso por saber qué pasará después. Vengadores: Infinity war (2018) posee el que, casi seguro, es el cliffhanger más espectacular de la historia del cine -quizá más aún que la visión de un Han Solo congelado en carbonita al final de El imperio contraataca (1980)-. Con un chasquido de dedos, el villano Thanos borró la mitad de la vida en el universo y volatilizó a más de la mitad de los superhéroes que tantos fans llevaban venerando más de una década. Millones de personas se quedaron en shock, y contando los días hasta que el estreno de Endgame les confirmara si esas muertes eran o no definitivas.

MAQUINARIA DE PRECISIÓN

La campaña promocional previa al estreno de Endgame fue impecable -y costosa: 200 millones de dólares (unos 178 millones de euros)-. Todos los tráileres que vieron la luz se centraban en los primeros 20 minutos de la película, para proteger al público de los spoilers pero también para estimular su curiosidad; como resultado, sitios como Youtube se llenaron de vídeos dedicados a teorizar y especular y, de modo indirecto, contribuir a la venta de entradas. Asimismo, la cuenta de Instagram de Marvel -32,5 millones de usuarios- ha pasado semanas echando humo, y los actores y directores de la película han sumado sus redes sociales a la estrategia de márketing. Las cinco principales estrellas del reparto -Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Chris Hemsworth y Bradley Cooper- suman 35 millones de seguidores en Twitter y 50 millones en Instagram.

pánico al ‘spoiler’ / Por supuesto, otro de los motivos por los que el taquillazo de Endgame se daba por hecho es que es lo que se conoce como una película acontecimiento, es decir, el tipo de blockbuster que los espectadores necesitan ver el primer fin de semana porque de otro modo no van a poder formar parte de las conversaciones en redes sociales sin exponerse a los temibles spoilers. Se extiende así la idea de que quienes no ven la película quedan excluidos, y que quienes la ven los primeros son parte de un momento esencial de la cultura pop.

LA VENGANZA DE LOS ‘NERDS’

Queda claro que la figura del nerd goza de una popularidad y una influencia prescriptora impensables hace unos años. Y contenidos que hace 20 o 30 años solían ser objeto de burla -como los superhéroes- ahora son el epítome de lo cool. Hoy todo el mundo dice ser un nerd, incluso quienes en realidad no necesitan las gafas que llevan ni tenían idea de quién fue J. R. R. Tolkien hasta que se estrenó La comunidad del anillo (2001).Y el fanatismo consustancial a la cultura nerd es algo a lo que todas las pelis de Marvel y en especial Endgame apelan. En un tiempo en el que muchos consideran que Netflix vaciará las multisalas para siempre, los fans de los Vengadores han hecho que ir al cine vuelva a ser una experiencia ritual.

LÓGICA NUMÉRICA

Los beneficios acumulados por Infinity war en todo el mundo fueron tan monstruosos que había motivos para dudar de que Endgame fuera a ser capaz de igualarlos. Sin embargo, la nueva película tenía la estadística a su favor: las secuelas del Universo Cinematográfico de Marvel casi siempre ganan más dinero que sus predecesoras inmediatas. Desde el 2008, la única excepción a esa tendencia fue Vengadores: la era de Ultrón (2015), que recaudó menos que Marvel: Los Vengadores (2012).

EL NUEVO ORDEN

Los espectaculares datos de taquilla acumulados hasta la fecha por Endgame no se explican sin los brutales ingresos que ha obtenido en China. Los espectadores de aquel país llevan años demostrando un apetito insaciable por el cine de fantasía y aventuras repleto de efectos especiales, pero lo que sienten por los personajes de Marvel es algo más -algo que, por ejemplo, no sienten por Star Wars-; muchos lo atribuyen a la política de hijo único que imperó allí durante años, y que convirtió a los superhéroes de tebeo en los únicos compañeros de ocio de muchos millennials. Asimismo, si Endgame acaba acumulando más taquilla que Avatar en parte será por todas las salas de cine que se han abierto en China en los últimos años. Cuando la película de James Cameron vio la luz, había unas 5.000 repartidas por todo el país; hoy existen casi 60.000.

EL VALOR DE DECIR ADIÓS

En una época en la que tantas series de televisión siguen produciendo nuevas temporadas mucho después de que la audiencia las haya abandonado, y en la que tantas sagas insisten en acumular secuelas incluso cuando ya han agotado todas las posibilidades narrativas, millones de personas piensan únicamente en cómo cambiará todo para ellas cuando Endgame se haya estrenado y el último episodio de la octava temporada de Juego de tronos se haya emitido. Entonces se cerrará una larga etapa de sus vidas; y, aunque amargo, es un momento que llevan mucho tiempo esperando: los fans necesitan que algunos de sus personajes favoritos cabalguen hacia la puesta de sol o sucumban ante la invasión de los caminantes blancos.

PARA TODOS LOS GUSTOS

Marvel lleva cierto tiempo diversificando el mundo de los superhéroes en términos de género y raza. Primero estrenó Black Panther (2018), que dio a los niños negros de todo el mundo no solo un justiciero al que admirar sino un surtido de ellos, de ambos sexos, entre los que escoger un favorito. Luego llegó Capitana Marvel (2019), odisea feminista protagonizada por la superheroína que promete liderar el Universo Cinematográfico de Marvel en el futuro. Endgame encarna el punto álgido -hasta el momento- de esa voluntad inclusiva; incluye superhéroes para perfiles de espectador diversos, y por tanto es lógico que tanta gente la haya visto ya.

¿MODELOS DE CONDUCTA?

Puede que no nos enfrentemos a un extraterrestre todopoderoso con la cara color púrpura, pero sí afrontamos una serie de peligros que bien podrían arruinar la existencia del planeta en el futuro, desde el cambio climático hasta la sempiterna amenaza nuclear. Y los fans sienten que la angustia existencial de los personajes de Marvel refleja la suya propia. Por eso se identifican tanto con ellos, sin plantearse la interesante correlación temporal que existe entre la exitosa trayectoria del MCU -que promueve una idea nada democrática y muy elitista de la autoridad y el heroísmo- y el auge de las políticas totalitarias a lo largo de todo el planeta.