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NOVELA

Lo tétrico y lo cómico bailan juntos ‘Rascayú’

 

Lo tétrico y lo cómico bailan juntos ‘Rascayú’ -

MIGUEL ÁNGEL ORDOVÁS
26/07/2018

RASCAYÚ

Raúl Herrero

Limbo Errante

216 páginas

Con la banda sonora de Rascayú, la macabra canción de Bonet de San Pedro, se orquesta la primera novela de Raúl Herrero, que acaba de publicar Limbo Errante. Y es ese sonido a disco de pizarra, a la vez vetusto y seductor, el que marca el compás de estas páginas en las que al igual que en la canción también se combina lo tétrico con lo cómico, la elegancia con la farsa, la broma con lo serio.

Para ello, Raúl Herrero imagina el escenario de la acción en un pintoresco pueblo indeterminado que por eso mismo podría ser cualquiera de una España profunda en el tiempo y la geografía; pero más sorprendente aún que ese pueblo son sus habitantes, que el autor dibuja con expresivos trazos de caricatura, y a los que bautiza con hilarante puntería. Entre ellos destaca el sargento Porrocho, de la Guardia Civil, encargado de investigar y aclarar los asesinatos que se producen en el pueblo, y que conforman el meollo novelístico.

El propio autor señala en el Proemio –un ejercicio de metaliteratura que ya marca el tono del libro– tres nombres de referencia para la novela: Fernando Arrabal, que por cierto hace un panegírico de Raúl Herrero que antecede la narración; Francisco Ferrer Lerín y Antonio Fernández Molina. Estas tres referencias darán al lector avezado más de una pista de qué derroteros cabe esperar en esta novela. Pero no son las únicas influencias: la literatura de género –policíaco, de terror o incluso el folletín– se adivinan en estas páginas, así como la larga sombra de las vanguardias históricas, de Ramón Gómez de la Serna o de Jardiel Poncela.

No menos importante es la asombrosa capacidad de Raúl Herrero para sacarle todo el potencial a la lengua, sobre todo en la primera parte de la novela: con un léxico exuberante y una capacidad expresiva que exalta la imaginación consigue que los vocablos zumben cual cínifes azules.

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