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OTRA VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA CALLEJERA

Tiros mortales a la historia de redención de Nipsey Hussle

El exitoso rapero, asesinado el domingo a la salida de su tienda en Los Ángeles

 

Nipsey Hussle, en una actuación en Los Ángeles, el pasado febrero. - AFP / MATT WINKELMEYER

JUAN MANUEL FREIRE
02/04/2019

La lacra de la violencia callejera con armas de fuego se sigue cobrando víctimas en el universo rap. Última figura importante en caer: Ermias Asghedom, más conocido como Nipsey Hussle, asesinado el domingo a tiros a la salida de The Marathon Clothing, la tienda de ropa, música y merchandising diverso que abrió en Los Ángeles hace solo dos años.

La de Hussle era una historia de superación y redención con final feliz (hasta el domingo). Todo lo que aprendió en sus trapicheos en el Sur de Los Ángeles como parte de la pandilla Rollin60’s, una subdivisión de los famosos Crips, eternos rivales de los Bloods, le sirvió para construirse una carrera como rapero con sus propios métodos. Compró el mismo centro comercial de West Slauson Avenue donde antaño hacía negocios turbios y abrió The Marathon Clothing. Tenía una feliz relación y un hijo con la actriz Lauren London, como el pasado febrero se pudo ver en la revista GQ.

Pero la violencia de las calles nunca dejó de perseguirle. En febrero del 2018, la fiesta de lanzamiento de su aclamado disco Victory lap en una pista de patinaje, World On Wheels, que también había comprado, se vio ensombrecida por un tiroteo en el párking, aunque sin víctimas mortales. El último tuit de Hussle, fechado el mismo domingo de su muerte, resulta ahora bastante inquietante: «Tener enemigos fuertes es una bendición».

Sobre todo, Hussle tenía amigos. Era querido y admirado en la comunidad hip-hop, donde se abrió paso a mediados de la década pasada con una serie de aplaudidas mixtapes, siempre muy asociadas al barrio de Crenshaw, del que nunca se despegó en exceso y en cuya reconversión siempre creyó. En el 2009 grabó una gran composición con Drake (Killer) y colaboró en el Malice n wonderland de Snoop Dogg. Entró a formar parte de la discográfica Epic, pero todo fueron problemas y fundó su propio sello: All Money In.

Siguieron un puñado de mixtapes, incluyendo la brillante trilogía The marathon y Crenshaw, esta última, del 2013, famosa porque Hussle decidió lanzarla al nada desdeñable precio de 100 dólares, en un momento en que muchos apostaban por regalar la música o proponer un paga lo que quieras. Solo se fabricaron mil y cien de ellas se las quedó Jay-Z. La posterior Money mailbox era gratis on line, pero costaba 1.000 dólares como copia física. Sabiduría callejera.

Su primer disco de multinacional se hizo esperar, pero cuando llegó, Victory lap, causó bastante sensación. Con la colaboración con Kendrick Lamar Dedication como pieza ariete (también participaban CeeLo Green o The-Dream), el disco llegó al cuarto puesto en las listas estadounidenses y fue nominado al Grammy a mejor trabajo de rap del 2018.

Hussle era muy querido y admirado en el Sur de Los Ángeles, donde había tratado de abrir caminos a la comunidad. Invirtió en proyectos comunitarios como Vector 90 –un espacio de coworking, con programa educativo incorporado, al que se refería como «puente entre Silicon Valley y las zonas marginadas»– y el museo al aire libre Destination Crenshaw. Ayer mismo iba a reunirse con la policía de Los Ángeles para hablar sobre asuntos de violencia callejera y buscar modos de sacar a la gente joven del desarraigo.

Esa misma violencia se llevó el año pasado a raperos como XXXTentacion, Jimmy Wopo y Lil Buzz, entre otros. Y antes se fueron grandes con todavía mucho por hacer, como Tupac Shakur (25 años) y Notorious B.I.G. (24). Nipsey Hussle tenía 33.

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