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LEYENDA DEL JAZZ

El veterano batería Jimmy Cobb pide ayuda económica para hacer frente a un problema de salud

El músico de 91 años participó en el célebre disco de Miles Davis 'Kind of Blue' grabado en 1959

 

El baterìa Jimmy Cobb, en Madrid en el 2009. -

ROGER ROCA
16/02/2020

La campaña se publicó el 31 de enero en la plataforma de crowdfunding GoFundMe, y desde entonces corre por blogs, muros de facebook y cuentas de twitter de músicos y aficionados al jazz en todo el mundo. Jimmy Cobb, de 91 años, leyenda de la batería y único superviviente del grupo que en 1959 tocó en Kind of Blue de MIles Davis, el álbum más vendido de la historia del jazz, , necesita 200.000 dólares para hacer frente a los costes de sus problemas de salud. Kind of Blue es el hito más llamativo de una larga carrera como acompañante que incluye otras grabaciones célebres con Davis, pero también discos fundamentales junto a John Coltrane, Wes Montgomery o Dinah Washington. Durante los dos últimos años, mi padre ha sufrido problemas médicos que conllevan serias limitaciones físicas. Por desgracia, debido a dificultades financieras no ha podido recibir el tratamiento adecuado, dice el texto de GoFundMe firmado por su hija. Es la única comunicación oficial que ha hecho en entorno del músico, y aunque no da más detalles sobre el estado de salud de Cobb, señala que el seguro médico no cubre los costes del tratamiento que el músico necesita. Hasta ahora, sus fans, pero también artistas como el guitarrista Pat Metheny o el saxofonista Joe Lovano, han hecho donaciones por valor de 71.000 dólares.

¿Cómo puede el batería que grabó Kind of Blue encontrarse en una situación de precariedad económica? En su blog Do The Math, uno de los más influyentes del circuito del jazz, el pianista y articulista Ethan Iverson señalaba lo mismo y colgaba una foto de la hoja de gastos de una de las dos sesiones de grabación que dio lugar a Kind of Blue. Ese día Jimmy Cobb ganó 66,67$, escribió Iverson. Aseguraba además que Cobb no ha recibido jamás dinero por los millones de copias vendidas a lo largo de estos 61 años, y que Sony, actual propietaria del disco, solamente le han pagado algunos miles de dólares por hacer entrevistas promocionales para apoyar las reediciones del súper-ventas del jazz.

El promotor Jordi Suñol, responsable de International Jazz Productions, que desde los primeros años ochenta organiza giras europeas de músicos norteamericanos, lo corrobora. He trabajado muchos años con Jimmy Cobb y todo eso es cierto, aunque nadie sabe cómo ha llegado a esta situación. Es un hombre sin adicciones, y honestamente no sé cómo ha manejado sus finanzas, pero hasta hace muy poco ha estado activo. Suñol asegura que la situación de Cobb no es para nada la norma entre los veteranos del jazz norteamericano, pero tampoco es un caso aislado. Hay muchos otros músicos que hicieron discos de éxito y por temas contractuales tampoco vieron un duro. Es gente que ha aportado una barbaridad a la historia de la música y no se les reconoce. Pero más allá de la falta de reconocimiento, el principal problema es otro. No es que sean músicos de jazz. Es que son norteamericanos. No tienen sanidad pública y los seguros privados que tienen que contratar son muy caros.

La punta de iceberg

Suñol ha conocido de primera mano muchos casos similares. El más reciente, el del trombonista Lucien Barbarin, miembro de una de las familias histórica del jazz de Nueva Orléans. La comunidad se volcó en conseguir fondos para pagar su tratamiento, pero el trombonista falleció el 30 de enero.Lucien tenía una buena carrera, un buen salario, pero pilló uno de esos cánceres encabronados. El seguro, en la letra pequeña, no le cubría lo que realmente necesitaba. En ese aspecto, la sociedad norteamericana es una máquina de triturar. El próximo 27 de febrero, en el Centre Moral i Instructiu de Gràcia, en Barcelona, un grupo de músicos locales encabezado por Ricard Gili y Oriol Romaní celebra un concierto a beneficio de su familia.

El contrabajista español Alexis Cuadrado vive en Nueva York desde 1999, donde ejerce como músico de jazz y profesor en la New School, una de las escuelas de música más prestigiosas del país. Por desgracia el de Cobb no es un caso aislado. Aquí la cobertura sanitaria es un privilegio. La mayoría de la gente que tiene seguro lo consigue a través de la empresa. Y la empresa cierra, estás perdido. Hay músicos que dan un par de clases en la New School solo para poder acceder al seguro, pero si eres músico y no estás vinculado a una institución educativa, o del tipo que sea, tienes que comprar tú el seguro médico. Y eso es un desastre, porque los seguros que te puedes comprar como particular son carísimos y malísimos. El contrabajista vivió de cerca el caso del guitarrista Vic Juris, fallecido el 30 de diciembre, que también se vió obligado a solicitar ayuda vía crowdfunding para pagar su tratamiento contra el cáncer. Si estás enfermo como Vic Juris, el seguro te dice que hay un límite a partir del cual no te cubre. O sea que Jimmy Cobb es la punta de iceberg. Es algo sistémico, sentencia Cuadrado.

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