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CRÍTICA

Víctor Coyote, en tránsito

 

Víctor Coyote, durante su actuación en el Centro Cívico Delicias. - PEDRO ANGUILA / BOMBO Y PLATILLO

Javier Losilla Javier Losilla
14/12/2020

Jubilosa anomalía dentro del panorama del rock (o como queramos llamarlo) español, que salvo honrosas excepciones ha despreciado tanto las influencias musicales locales como las latinas, Víctor Coyote trazó con Los Coyotes una sinuosa línea sonora que unía continentes, y más tarde, en solitario, ha ido profundizando en ese territorio, tal vez desde presupuestos más sutiles, siempre en marcha, investigando como engarzar diferentes maneras de lo popular sin caer en el estereotipo.

Su apuesta discográfica más reciente se titula Las comarcales, un mapa de ritmos que cartografía desde la cumbia hasta el blues, pasando por todo el universo Coyote, con unos textos en los que lo cotidiano adquiere tintes de ficción. Porque esa es otra: si musicalmente Víctor detesta las barreras, a la hora de escribir las letras de las canciones marca no pocas distancias con el resto de sus colegas. Piezas de ese álbum y de grabaciones anteriores conformaron el programa que este Coyote gallego ofreció el domingo en Delicias, dentro del ciclo Bombo y platillo, acompañado por Gustavo Villamor (contrabajo) y Fiz Novoa (batería).

En la primera parte del concierto, de carácter más acústico (sin batería) sonaron Las comarcales; Azcona 16; Yo, el extraño; 100 guitarras (de Los Coyotes) y la sobresaliente Nadie se va a quejar. Luego la cosa se puso más brava con la incorporación de Fiz Novoa. Así, armado con ukelele, Víctor Coyote llevó hasta Hawái el fado Havemos de ir a Viana, de Amália Rodrigues; casi perreó con Cumbia del milagro, y Joven de cuello vuelto y Sentimiento beato dieron paso a otro de los auténticos bombazos de la actuación: Es tarde, donde los aires de la canción italiana se enredaron con riffs de guitarra cercanos al Venus, de Shoking Blue. La zona oscura, La Maravilla y la sensacional Yo creo en el diablo cerraron el repertorio. Bueno, casi: hubo bises, claro.

Un recorrido instrumental por el folclore chileno y la interpretación de ese trallazo de psicobilly llamado Extraño corte de pelo, publicado en 1982 en el primer Ep publicado por Los Coyotes. ¡Genio y figura!