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Un Vivaldi un poco zíngaro

Teatro Che y Moche estrena mañana en el Teatro Principal su nueva producción, un viaje musical lleno de fantasía

 

Los actores-músicos de ‘Las 4 estaciones ya no son lo que eran’, ayer. - JAIME GALINDO

DANIEL MONSERRAT
07/02/2018

«Siempre partimos de cosas que no necesariamente son un hecho teatral... y en Las 4 estaciones ya no son lo que eran, también. Se trata, como decía Oscar Wilde, de abordar en el escenario la bella mentira como un valor fundamental del escenario y no estar obsesionado con la verdad». El que habla es Joaquín Murillo que, al frente de Teatro Che y Moche, estrena mañana en el Teatro Principal su nuevo espectáculo, Las 4 estaciones ya no son lo que eran, «nuestra fantasía colectiva», señaló Murillo que la definió, además, como «un viaje, un juego de diversión y belleza musical». Murillo desgranó la nueva producción de la compañía ayer en el Teatro Principal junto a la codirectora, Marian Pueo; la directora musical, Teresa Polyvka, y los actores-músicos Elva Trullén, Fran Gazol, Fernando Lleyda y Kike Lera (Rubén Mompeón también formará parte del reparto en algunas de las actuaciones). Junto a ellos también estuvieron presentes el gerente del Patronato de las Artes Escénicas de Zaragoza, Víctor López, y la jefa del servicio de Cultura del Gobierno de Aragón, Belén Aso.

«El texto de la obra es la propia música», señaló Murillo que hilando con su argumento inicial explicó que, como el título indica, se trata «de un viaje de una estación a otra» basándose en la obra de Vivaldi adaptada de la mano de la violinista Teresa Polyvka quien, confesó Murillo, les «ha enseñado a entender la música y a interpretar esas bellas melodías de una manera especial».

«Son melodías que se huelen, escuchan e intuyen pero aquí me apetecía hacer una gamberrada –indicó Polyvka– y varias de las composiciones las he llevado a lo zíngaro lo que ha sido un verdadero reto porque en algunos momentos se intuye el original pero en otras está irreconocible». Se refiere a cada una de las estaciones de la obra de Vivaldi que las ha llevado a otra dimensión: «Verano lo he dejado igual pero, por ejemplo, Primavera lo he llevado a lo zíngaro mientras que Otoño viaja a Cuba con toques de jazz. En Invierno volvemos a lo zíngaro pero con improvisaciones... y, además, creamos una nueva estación, el veroño...».

RECORRIDO MUSICAL

Así, el espectáculo es un recorrido por el ritmo de la música de estas cuatro estaciones en el que los músicos hacen el papel de actores. «Han tenido que hacer un trabajo muy duro –reflejó la codirectora Marian Pueo– ya que están en movimiento en todo momento y hacen un esfuerzo extra que incluso hacen olvidar a los espectadores que la música es en directo pero lo es... y es una auténtica locura para ellos. Hay que hacer una mención especial a la chelista Elva Trullén que, a pesar del instrumento que lleva, solo se sienta en tres ocasiones y porque es imprenscindible».

Con respecto a la escenografía, la propuesta se apoya «en el videomapping en el que aparece un food truck y un pequeño track de instrumentos y ni que decir tiene que es una obra que cuenta con el sello Moche, cercanía y humor».

Las 4 estaciones ya no son lo que eran, que tiene una duración de alrededor de 70 minutos, partió hace ya cosa de «dos o tres años... Hay que tener en cuenta que ninguna cosa viene de repente y hace ya ese tiempo se escribió alguna cosa, locuras que nos dan en casa a Teresa y a mí», señaló Murillo que sí que aclaró que el objetivo de esta producción es claro: «Queríamos acabar con el miedo que ha generado la crisis y que ha dejado unos años de obras y telones negros. Nosotros creemos que al miedo se le vence con valor y la intención de esta obra también es recuperar ese tono alegre y festivo del teatro».

Tras esas primeras «locuras», fue desde hace un año cuando ya se empezó a trabajar con los arreglos de la obra y «desde verano, se está ensayando en escena hasta llegar a este estreno», explicó el codirector de esta obra y el actor-músico, Joaquín Murillo.

Las 4 estaciones ya no son lo que eran todavía no se ha estrenado y ya tiene fechas contratadas en lugares como Valladolid, Tarazona y Ejea «por lo que es buen síntoma y también la hemos enviado a festivales... Creemos que Vivaldi es un buen empujón para que nos hagan caso», confió Joaquín Murillo.

La obra se estrena mañana en el Teatro Principal a las 20.30 horas y se volverá a representar a la misma hora el viernes y el sábado mientras que el domingo se despedirá desde las 18.30 horas. Las entradas, que se pueden comprar en Ibercaja y en las taquillas del teatro en horario de tarde, cuestan entre 5 y 20 euros.