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Bienvenido a la prisión

 

Equipos de MSF atienden a los afectados por los incidentes. - MSF

CECILIA VIEJO
09/10/2019

Lesbos, isla griega del mar Egeo cercana a la costa turca, encierra en su interior un auténtico infierno: Moria, un antiguo centro militar convertido ahora en campo de refugiados, donde hay quien afirma que hubiera preferido morir en la guerra. Aunque tiene capacidad para unas 3.000 personas, en el campamento de Moria hay más de 13.000.

El último incidente se cobró la vida de una madre y un niño. En señal de protesta, los refugiados iniciaron dos fuegos e impidieron que los bomberos apagaran las llamas bajo la premisa de que la destrucción del campo implicaría su traslado al continente. La clínica pediátrica de Médicos Sin Fronteras (MSF) en las afueras del campo de Moria continúa hoy atendiendo a hombres, mujeres, niños y niñas afectados por el incendio que envolvió en llamas el campamento. Tas el fuego, la polícia entró en un enfrentamiento armado contra los migrantes.

Marco Sandrone, coordinador de proyecto de MSF en Lesbos, explica la situación: «Estamos conmocionados por el incendio que estalló en el campo de Moria. Ese día, nuestros equipos médicos estuvieron atendiendo, hasta altas horas de la noche, a los heridos en los enfrentamientos entre la policía y los migrantes que se produjeron justo después del incendio». Los días siguientes, entró en juego un equipo de psicólogos para ayudar a las personas que vivieron verdaderas horas de pánico, especialmente a los niños y niñas que representan alrededor del 40 % del total de refugiados, migrantes y solicitantes de asilo en Moria.

Cuando comenzó la crisis migratoria, Moria era un mero lugar de paso; ahora es un callejón sin salida en una Europa sorda y ciega ante las personas que siguen llegando. Miseria, intentos de suicidio y estancias sin fecha de caducidad, conviven a diario en el que quizá es el campamento de refugiados con peores condiciones en Europa. «Esta terrible tragedia es la consecuencia directa de políticas brutales que atrapan a 13.000 personas en un campamento con servicios totalmente inadecuados que apenas puede acoger a 3.000. Sucesos como estos se vienen repitiendo todos los años mientras la autoridad griega no toma medida alguna para evitarlos. El número de personas aumenta día a día, mientras que los traslados a la Grecia continental son limitados», denuncia Sandrone.

Los médicos y psicólogos de MSF tratan todos los días a pacientes que deben ser evacuados con urgencia para ser atendidos en instalaciones médicas equipadas. Sin embargo, estas personas se ven obligadas a sobrevivir en condiciones demoledoras en el campo de Moria, en una lucha diaria por la supervivencia, donde su estado médico y psicológico se deteriora inevitablemente día a día. En el campo hay hoy casi un millar de menores no acompañados viviendo en esta agotadora espera para saber su destino. En la entrada al campamento, alguien escribió una vez a spray «Bienvenido a la prisión», mientras la web turística de Lesbos reza «Bienvenidos al paraíso».

El 95% o más de los pacientes padecen patologías directamente relacionadas con el hacinamiento extremo, las condiciones de vida inhumanas y la total falta de higiene que hay en el campo. Hay un baño para 72 personas y una ducha cada 85. La calidad de la comida es pésima. «Lo que más estamos tratando en niños son infecciones respiratorias, que van en aumento a medida que el invierno llega; infecciones en la piel, relacionadas con la falta de higiene; y diarreas por la mala calidad de la comida», afirma Idoia Moreno, enfermera.

Aunque las autoridades griegas ya han iniciado un plan de evacuación, las cifras son descomunales. Solo en septiembre, más de 10.000 migrantes llegaron a las islas, un drástico aumento si se compara con las 4.000 del mismo mes de 2018, según la ONU. En los primeros nueve meses, las llegadas totales superaron las 35.000, una cifra que ya está por encima del balance total registrado durante los años 2018 y 2017.

Indiferencia

El olvido de la opinión pública internacional ha sido progresiva en esta larga crisis que comenzó en 2015. Primero, miles de personas traumatizadas, empapadas y desesperadas caminaban por la aldea día tras día. Luego fue el Papa de visita, seguido de políticos internacionales y celebridades como la actriz Angelina Jolie. Los habitantes de Lesbos fueron nominados para el Premio Nobel de la Paz por sus acciones. Ahora viven olvidados, después de la entrada en vigor de un pacto de devolución de refugiados entre la UE y Turquía, sin turismo, y con la realidad de la migración ilegal llamando a su puerta.

«Es evidente que la responsabilidad de esta situación es política. Por ello hacemos un llamamiento a la evacuación inmediata de los más vulnerables para que sean transferidos a instalaciones adecuadas donde puedan acceder a la atención médica que necesitan», añade Sandrone. quien sentencia: «Todos los líderes europeos son responsables de la situación inhumana que estas personas viven en Lesbos y en otras islas griegas. Tienen la responsabilidad de evitar más muertes y sufrimiento. Ya es hora de detener el absurdo acuerdo entre la Unión Europea y Turquía y esta política inhumana de contención y evacuar urgentemente a las personas de este infierno en el que se ha convertido Moria».

Espacio3

Suplemento semanal dedicado a la acción social, la economía solidaria y la cooperación al desarrollo. Se edita en colaboración con Obra Social La Caixa y se distribuye con la edición de los miércoles de El Periódico de Aragón.

Edita: Prensa Diaria Aragonesa. Hernán Cortés 37. 50005 Zaragoza.

Correo electrónico: suplementos@aragon.elperiodico.com
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