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EL NUEVO ESCENARIO CATAlÁN

Amenaza de arresto sobre Carles Puigdemont si viaja a Dinamarca

El Supremo duda si atender la petición por no dañar la imagen exterior. El fiscal activará la euroorden si el ‘expresident’ acude hoy a Copenhague

 

Carles Puigdemont, con diputados del PDECat en Bruselas, el 12 de enero. - AFP / JOHN THYS

ÁNGELES VÁZQUEZ
22/01/2018

Hoy lunes se escribirá un nuevo capítulo en el procedimiento por rebelión, sedición y malversación que se sigue en el Tribunal Supremo contra los responsables de la declaración unilateral de independencia catalana. Al menos en lo que afecta a su principal imputado, Carles Puigdemont. Por un lado, el presidente del Parlament, Roger Torrent, anunciará si le propone como candidato a la presidencia de Cataluña, pese a residir en Bruselas desde que la fiscalía se querelló contra él, lo que implicaría, en palabras de Mariano Rajoy, que se mantuviera el 155. Por otro, se comprobará si el expresident está dispuesto a abandonar su refugio belga para asistir a una conferencia en Copenhague, una vez que el ministerio público ha anunciado que de confirmarse policialmente su desplazamiento pedirá que se reactive la orden de detención y entrega europea dictada en su día por la Audiencia Nacional para que se proceda a su arresto.

El departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Copenhague le espera a las 14.00 horas para que participe en un coloquio titulado ¿Cataluña y Europa, en una encrucijada por la democracia? Además, tiene previsto reunirse en el Parlamento danés con varios diputados, según anunció uno de los impulsores del encuentro, miembro de una formación independentista de las Islas Feroe.

PRIMERA SALIDA DE BÉLGICA / Los que han dicho que no asistirán son los representantes de los partidos que gobiernan en coalición el país, informó Efe. Aunque el propio juez Llarena anuló la orden internacional de detención y la euroorden que pesaba sobre Puigdemont, lo que le permite circular libremente por la Unión Europea, esta será la primera vez que abandone Bélgica desde su llegada el 30 de octubre.

Su abogado, Jaume Alonso-Cuevillas, sostuvo ayer en una entrevista que «si el Estado español tiene la euroorden preparadísima, el riesgo de detención es bastante alto». Horas después, como si quisiera no contradecirle, la Fiscalía, que en un principio quería esperar a conocer «las circunstancias concretas» del viaje para pronunciarse, anunció en un comunicado que si se confirma el viaje, su «intención» es «actuar inmediatamente solicitando al magistrado instructor del Tribunal Supremo que proceda a la activación de la euroorden de detención y entrega para solicitar a la autoridad judicial danesa la detención del investigado»», una línea en la que también se había manifestado el ministro español de Interior, Juan Ignacio Zoido.

Puigdemont es un huido que ha desoído las citaciones judicales y que ya solo permaneciendo en Bélgica se entiende que «persiste en su plan delictivo y sigue desarrollando acciones tendentes a su consumación», se vio obligado a precisar el ministerio público este sábado para negar que esté protegido con una inmunidad parlamentaria, equivalente a la impunidad, que impida su arresto y envío a prisión. Esa es la situación en la que se encuentran en la misma causa quien era su vicepresidente, Oriol Junqueras, su exconseller de Interior, Joaquim Forn, y el número dos en las listas que Junts per Catalunya que él encabezaba, Jordi Sànchez. También lo está el presidente de laplataforma Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, pero él no es diputado.

EUROÓRDENES ANULADAS/ Dar curso a la petición fiscal o no es una decisión que corresponde al juez del Supremo Pablo Llarena. Pero de poco serviría reactivar la orden europea de detención y entrega, si para cuando esté cursada, Puigdemont ya hubiera regresado a Bruselas. Llarena anuló las euroórdenes libradas cuando asumió la causa por rebelión, sedición y malversación en la que el expresident y el resto del que fue su gobierno están imputados. El magistrado pretendía evitar así que tanto él como los cuatro exconsellers huidos se vieran beneficiados respecto a los imputados que si acudieron al llamamiento de los jueces españoles, en el caso de que la justicia belga vetara la entrega por alguno de los delitos investigados. Solo quedaron en vigor las órdenes nacionales de detención, por las que cualquiera de los cinco será arrestado en cuando ponga un pie en España para ser conducido al Tribunal Supremo.

De ahí que fuentes jurídicas vean difícil la posibilidad de que el Tribunal Supremo acepte reactivar las euroórdenes, pese a que lo solicite el ministerio público. Sostienen que hacerlo, una vez retirada la que en su día había cursado la magistrada de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, sería perjudicial no solo para la imagen de España, sino también para la de Bélgica y la de la propia Unión Europea.

Además, las euroórdenes pueden ser cursadas en cualquier momento de la instrucción, sin necesidad de que Puigdemont vuelva a abandonar Bruselas, por lo que no sería descabellado que el juez Llarena volviera a activarlas con la instrucción más avanzada o, incluso, una vez ya juzgados los más de 20 imputados que sí están a disposición de la justicia española.