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La reforma estatutaria La polémica

El presidente del Gobierno frena a los críticos Guerra e Ibarra

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    SALOME GARCIASALOME GARCIA 04/11/2005

    Que no da puntada sin hilo es algo que tienen asumido todos los diputados del PSOE. Por eso, cuando escucharon las referencias que hizo José Luis Rodríguez Zapatero a Extremadura y a Alfonso Guerra en el debate parlamentario del miércoles entendieron a la primera que se trataba de sendos toques de atención al sector del PSOE que con más beligerancia viene criticando el proyecto de Estatuto de Cataluña.

    No fue casual que el presidente del Gobierno eligiera a Extremadura como ejemplo de lo bien que les ha ido a algunas regiones españolas con la descentralización política propiciada por el Estado de las autonomías. Con datos en la mano, Zapatero reveló que la autonomía que gobierna Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha pasado desde 1980 de tener una renta del 54% de la media estatal a alcanzar hoy el 72%. "Extremadura ha ganado 20 puntos en 20 años", sentenció el jefe del Ejecutivo, que añadió --por si quedaban dudas-- que ello es "gracias al reconocimiento de la autonomía política, de dar voz a aquéllos que nunca la tuvieron con el centralismo, a los territorios más olvidados y con menos desarrollo".

    LA IDENTIDAD NACIONAL La segunda andanada del presidente contra los díscolos del PSOE llegó de madrugada, en su última réplica. El destinatario fue Guerra, que en las últimas semanas ha criticado el Estatuto y ha manifestado que reconocer a Cataluña como nación rompería el consenso constitucional que acordó denominarla "nacionalidad".

    Zapatero desempolvó las actas del debate del Estatuto catalán de 1979 para releer en voz alta el párrafo en el que Guerra defendía España como "nación de naciones" y apoyaba la "aspiración de identidad nacional de los catalanes".

    El presidente de la comisión constitucional escuchó la referencia con cara de póquer en su escaño, aunque fuentes socialistas aseguran que se anotó el golpe. No podía torcer el gesto, porque la cita iba destinada teóricamente a criticar cuánto ha estrechado sus miras la derecha desde 1979 hasta ahora. Además, Zapatero había advertido telefónicamente a Guerra a mediodía de que usaría palabras suyas, aunque no le desveló cuáles serían ni cómo las utilizaría.

    El mensaje dirigido a Ibarra no es nuevo en los discursos de Zapatero, que suele recordar al díscolo barón las mejoras que ha experimentado su autonomía merced al desarrollo autonómico. Pero no por repetirlo logra el líder socialista acallar al extremeño. Mientras Zapatero defendía el Estatuto el miércoles, Ibarra se mostraba "compungido" por el anuncio presidencial de que la financiación autonómica recogerá una salvedad para que los mecanismos de solidaridad no penalicen a las comunidades autónomas con mayor recaudación fiscal.

    Ese anuncio ha puesto los pelos de punta a más de un diputado socialista. Varios se mostraron sorprendidos al comprobar que, contra lo que creían, Zapatero asume la reivindicación catalana de poner algún tipo de límite a la solidaridad. Ibarra destacó ayer desde Extremadura que se mantendrá vigilante "en primera línea" para evitar cualquier recorte. A juzgar por la beligerancia de sus palabras, parece difícil que el extremeño acate la petición que se le ha hecho desde la Moncloa para que no insista contra el Estatuto en el debate autonómico que se celebrará en el Senado la próxima semana.

       
     
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