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El tablero catalán

Puigdemont: «Esto se acabó, yo ya estoy sacrificado»

JxCat y ERC avanzan en la negociación después del fiasco de la investidura. El ‘expresident’ escribe a Comín en unos mensajes que «el plan Moncloa triunfa»

 

Puigdemont y Comín, el 7 de diciembre en una manifestación en Bruselas. - Bernat Vilaró / ACN

Puigdemont y Comín, el 7 de diciembre en una manifestación en Bruselas. - Bernat Vilaró / ACN

D. G. SASTRE / X. BARRENA
01/02/2018

Hay un Carles Puigdemont público y uno privado. El Puigdemont público llama al independentismo a mantener la unidad en torno a él, a «responder al ataque» del Estado y advierte de que es el único candidato posible a president. El privado, que ayer dejó de serlo por un aparatoso descuido de Toni Comín, está a punto de tirar la toalla y se da por amortizado. «Supongo que tienes claro que esto se ha terminado. Los nuestros nos han traicionado, al menos a mí», le dice el expresidente a su compañero en Bruselas en un mensaje de móvil que se convirtió en un terremoto político.

Un día después de la investidura fallida de Puigdemont, que quedó aplazada por voluntad de Roger Torrent (ERC), el independentismo sufrió ayer un nuevo aldabonazo. Los mensajes del expresidente catalán a Comín, que éste leyó en un acto público a la vista de las cámaras, acabaron divulgados por Telecinco y protagonizando todas las tertulias. Su contenido es radicalmente opuesto a los paños calientes que Puigdemont ofreció tras el fiasco del Parlament, tanto por lo que respecta a su estado anímico como por lo que atañe a la profundidad de la grieta abierta entre Junts per Catalunya y ERC.

«El plan Moncloa triunfa. Solo espero que sea verdad que gracias a eso pueden salir de la cárcel todos. Porque si no el ridículo es histórico [...] Vosotros seréis consellers (espero y deseo), pero yo ya estoy sacrificado tal y como sugería [Joan] Tardà [diputado de ERC]», dicen los mensajes, enviados después de que el presidente del Parlament decidiera aplazar la investidura de Puigdemont.

El expresidente aclara después que dedicará lo que le queda de vida a «proteger» su reputación. «Me han hecho mucho daño, con calumnias, rumores, mentiras, que he aguantado por un objetivo común. Eso ahora ha caducado y me tocará dedicar la vida a la defensa propia», añade, desafiante.

FLAQUEZA

El Carles Puigdemont público reapareció poco después de que sus mensajes se hubieran convertido en la noticia del día. No desmentía nada, pero aseguraba que su hundimiento moral del día anterior se debió solo a un momento de flaqueza ya superado. «Soy humano y hay momentos en que también yo dudo. También soy el presidente y no me arrugaré ni me echaré atrás, por respeto, agradecimiento y compromiso con los ciudadanos y el país. ¡Seguimos!», escribió en Twitter.

Tras la investidura abortada y los mensajes de Puigdemont, sin embargo, los partidos independentistas se centraron ayer en tratar de reconstruir puentes. Hubo reuniones, tanto del grupo parlamentario de JxCat –que acabó con cierre de filas en torno a un expresidente que no participó por vía telemática en el encuentro, según fuentes de la formación– como de los posconvergentes con ERC.

Más allá de los juicios sobre el estado de la moral de victoria de Puigdemont, la publicación de los mensajes abrió la incógnita inmediata de si iban a afectar al normal desarrollo de las conversaciones entre JxCat y ERC, en busca de un pacto que permita investir, sí, a Puigdemont, pero también prever las acciones posteriores. Es decir, qué hacer cuando el TC suspenda cautelarmente al flamante presidente reelegido.

Según fuentes de la negociación, que prosiguen y que en ningún momento se han interrumpido, los mensajes de Puigdemont no obrarán ningún efecto en la mesa de negociación. «Hay buena sintonía, se ha avanzado en programa y estructura de gobierno», sostenían fuentes conocedoras del desarrollo de los encuentros.

NEGOCIACIONES

Los republicanos volvieron a poner el acento en que el quid no está en si Puigdemont sí o no, sino en prever cómo se pasa de la investidura del líder de Junts per Catalunya a un Govern efectivo (y por tanto, a un president igualmente habilitado) que se ponga a trabajar desde el minuto 1. Las mismas fuentes han afirmado que, quizá por la imagen de bronca en la trinchera independentista, las conversaciones entre ambas fuerzas han «avanzado» significativamente.

Obviamente, el Gobierno no ha entendido de la misma manera los mensajes de Puigdemont. Así, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha pedido al presidente del Parlament que abra una nueva ronda de contactos para elegir un nuevo candidato a presidir la Generalitat catalana y de que «se asuma públicamente, lo que se dice en privado». Es decir, que «esto se ha acabado», entiéndase esto como uno quiera, y que la táctica de la Moncloa «ha triunfado».

   
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Por Carmenchuu 11:30 - 01.02.2018

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El lazo amarillo se ha desteñido. El 47 por ciento de tontos útiles han pasado a ser tontos inutiles