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Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) | Igualdad de género

La mujer ejerce un papel clave en el desarrollo sostenible

El quinto ODS centró esta semana el desayuno-debate de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN / Las cuotas o la violencia de género fueron algunos de los temas tratados

 

S. BAMBÓ
07/03/2020

En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y a las puertas de la celebración del 8M, EL PERIÓDICO DE ARAGÓN ha organizado esta semana un desayuno-debate centrado en la igualdad, el quinto ODS.

Entre las invitadas al debate se encontraban Carmen Magallón, catedrática de física y química y presidenta de Mujeres por la Paz y la Libertad; Berta Lorente, consejera delegada de Zaforsa, vicepresidenta de Cámara de Comercio y miembro de Mujeres Influyentes de Aragón; Carolina Llaquet, de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur); y María Goikoetxea, directora del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM). Cuatro mujeres referentes en el ámbito científico, económico, jurista, rural e institucional de la sociedad aragonesa.

–¿Cómo ven que se haya incluido la igualdad en el programa de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible?

–Carmen Magallón: La igualdad es un objetivo que no solo afecta a las mujeres, sino también a otros colectivos que piden la igualdad desde la perspectiva de las mujeres con una vocación integral de transformar el mundo. Tenemos que revisar la norma de igualdad; no es homogeneizarnos a la figura del varón puesto que las mujeres tenemos una historia y un legado y tenemos mucho que ofrecer. Es una igualdad que favorece a la sociedad porque recoge todos los aspectos que hemos trabajado en la historia las mujeres y que son positivos.

—María Goikoetxea: Incluir el objetivo de desarrollo de igualdad hace que la ciudadanía se pregunté cuál es la igualdad real. Cuando las feministas hablamos de igualdad es en miras de crear un mundo que sea realmente justo, es decir, crear formas diferentes de organización que pongan en el centro cuestiones importantes como los cuidados o la sostenibilidad de la vida, que siguen estando en mano de las mujeres y sin reconocimiento. El sistema está en crisis y el feminismo está proponiendo alternativas globales que no mejoran solo la vida de las mujeres sino que mejoran la sociedad en su conjunto. Es importante al hablar de los ODS, que se indique que la igualdad pone en el centro cuestiones más importantes como es una vida digna para todas las personas.

–Berta Lorente: Los ODS y caminar hacia un mundo mejor no son posible si no se parte de la igualdad de oportunidades, sea hombre o mujer, en todos los órdenes de la vida. Las mujeres aportan diferencia a lo aportado por los hombres, ni mejor ni peor. Se enriquece puesto que la manera femenina de enfocar la vida y enfrentar los problemas es complementaria y ayuda a conseguir los retos propuestos.

–Carolina Llaquet: Es importante que se haya incluido la igualdad en los ODS porque sin igualdad entre hombres y mujeres es imposible conseguir el desarrollo sostenible. Para ello es crucial ir de la mano, no se puede hablar de lucha de sexos. En Fademur también se habla de equidad porque las mujeres están en una situación de desventaja frente a los hombres. Una sociedad igualitaria que da lo mismo a todo el mundo es injusta por naturaleza, por lo que hablamos de equidad y medidas de empuje a las mujeres. Somos partidarias de las cuotas porque desgraciadamente es necesario para que estén allí. En este momento necesitamos un cajón más alto que los hombres.

De izquierda a derecha, Nicolás Espada, director de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, Carolina Llaquet, María Goikoetxea, Carmen Magallón, Berta Lorente, Dalia Moliné, subdirectora del diario, y Jesús Javier Prado, gerente del mismo / Nuria Soler

COMPETITIVIDAD

–¿Apoyan las cuotas?

–M.G: Las cuotas no serían necesarias en un mundo en igualdad de oportunidades. Al hablar de cuotas nadie cuestiona si en un consejo de administración de hombres son todos los mejores. Cuando se deja que la sociedad actúe de forma natural es machista al vivir durante años bajo unos estereotipos de género y un condicionamiento impuesto por estos roles de género. Del mismo modo que los llamados techos de cristal; no es que no queramos estar, sino que las dificultades son más grandes respecto a los compañeros varones. Por tanto, sí estoy a favor de las cuotas pero ojalá no fueran necesarias y no existieran, pero la realidad es que lo considerado neutral no lo es.

–B.L: No me gustan las cuotas. Creo en la igualdad de oportunidades en base al talento, pero es verdad que han ayudado para que las mujeres entren en espacios donde hasta ahora estaban vetadas o había poca participación femenina. Lo ideal sería que en un plazo no muy largo se pudieran vencer y no fueran necesarias.

–C.M: Era partidaria de las cuotas. Ahora también pero con matices porque se pervierte mucho el proceso de aplicación de cuotas. Se utilizan para pisar unas líneas de partido sobre otras, se burocratiza en organismos como observatorios generando actitudes en contra. Estaría a favor de una aplicación analizada en cada caso, pero estoy de acuerdo en que han ayudado.

ACTUALIDAD

–En estos momentos, ¿cuáles son los aspectos que más frenan en España la igualdad?

–C.Ll: La violencia de género y las oportunidades laborales. La violencia de género porque su raíz está en la desigualdad entre hombres y mujeres. Esta radica en no ver a la mujer como un igual, una de las principales consecuencias de la falta de igualdad de género en este país.

–B.L: Al final la raíz está en la educación. Hemos heredado una educación que se ha ido transformando y que en este momento es crucial para que niños y niñas no comentan estas atrocidades.

–C.Ll: Es fundamental educar en igualdad porque la legislación vigente está muy avanzada en violencia de género, que cada vez se da más en jóvenes. El problema es que las chicas más jóvenes ven determinadas conductas que son constitutivas de maltrato y las están normalizando.

–M.G: No creo que haya más violencia en la generación joven que en la que hubo en las anteriores. Creo que es diferente y que no la hemos sabido identificar a tiempo porque las formas de violencia cambian conforme cambia la sociedad. No se ha sabido adaptar mensajes de igualdad a los nuevos medios de comunicación. Si no hay prevención en las redes sociales se va a repetir lo mismo que antes se producía fuera de las redes.

–B.L: Las malas referencias las toman de las redes sociales y luego las aplican mientras los padres no saben qué ven sus hijos.

–C.M: Estoy de acuerdo que el problema más grave es la violencia de género. Antes con el terrorismo activo, igual había cinco muertos al año y movilizaba al Estado. Sin embargo, ahora hay 50 y el Estado no termina de reaccionar para poner las medidas necesarias, aunque parece que se está intentando. Pero otro peligro en España es el peligro de retroceso porque hay un sector en el ámbito público que está negando esta problemática. Frente al avance del feminismo, que ha sido muy fuerte desde el movimiento MeToo, han surgido las reacciones de los hombres cabreados.

–M.G: Considero el que nos asesinen en el siglo en el que estamos es una vergüenza como sociedad. No se ha hecho todo lo que se debería hacer y hay que realizar autocrítica para no cometer todos los errores que tal vez subsanando sirven para salvar vidas. Parece que este tema se ha naturalizado al despertar un día sí, un día no con una mujer más víctima de la violencia machista. Además, el feminismo ha situado en la primera línea política cuestiones que antes ni se debatían siendo una de las cosas más positivas. Aunque las huelgas de los dos últimos años han sido un auge, hay que reconocer a las que vinieron detrás, mujeres pioneras que desde hace muchos años hicieron este impulso. Y, por otro lado, tenemos el auge de gente que niega la violencia de género, por lo que vemos que mientras las mujeres de manera global van tejiendo, por detrás hay alguien con un hacha y va rompiendo. Ahora el Estado tiene que garantizar los derechos humanos de las mujeres.

–C.Ll: También me preocupa la perversión por determinados sectores del término feminista equiparándolo con la lucha de sexos. Y como jurista me preocupa el acuso cometido a los profesionales del derecho de utilizar de manera partidista la Ley de Violencia de Género en procesos familiares. Es un bulo que las mujeres denuncien a sus maridos para que puedan quedarse con el piso, conseguir la custodia individual o una pensión alimenticia más alta. Este pensamiento está generalizado en la sociedad.

–M.G: No solo pasa con la abogacía porque se observa cómo las profesionales mujeres que imparten talleres de educación afectivo-sexual también están siendo criminalizadas, así como las profesionales sanitarias, educadoras sociales, etc.

–C.M: Además, detrás de estos pesamientos están los datos de denuncias falsas que son pequeños, pero como estamos en el mundo de la posverdad parece que quitan las herramientas para defender los hechos y la verdad.

–B.L: Este es el cambio que se ha producido: las mujeres han aprendido a defenderse. Antes al producirse la situación de ruptura familiar, las mujeres tenían que aguantar y ahora plantan cara porque hay una red detrás.

Desayuno-coloquio en el marco de los ODS por el 8M / NURIA SOLER 

–¿Plantar cara es más complicado para las mujeres que viven en el medio rural?

–C.Ll: Es más difícil caracterizar el anonimato en una denuncia. Si una mujer entra en un cuartel de la Guardia Civil para denunciar, todo el pueblo se entera de que algo ha pasado. Demandamos que haya un protocolo específico en violencia de género aplicado al medio rural porque la realidad es totalmente distinta de la urbana. Hicimos un estudio sobre la situación de las mujeres con entrevistas personalizadas y una de ellas decía sentirse segura porque dos veces al día pasaba la Guardia Civil por la puerta de su casa y le preguntaban. Pero los vecinos lo vieron y le preguntaron qué había pasado. En este caso, era una chica joven y les explico la situación, pero si esto le pasa a una señora de 60 años, se encierra en su casa para que nadie se entere sintiéndose culpables del maltrato.

–C.M: Es un tema de educación pero no para que nos ayuden sino que se constituyan en objeto de análisis ellos mismos para que cambien esa mentalidad. Hace falta un instituto del hombre porque son ellos –no todos– los que provocan esta situación y que se comprometan así a ser ejemplo ante los jóvenes.

–M.G: Recientemente hicimos una formación sobre comunicar en igualdad y la clave era centrarse en los agresores. ¿Realmente el mensaje está llegando a los hombres? Enseñémosles a no violar en vez de a nosotras no ser violadas. Los hombres tienen que hacer esa revisión de manera individual pero también colectiva. Tienen que crear nuevos referentes porque también les afectan los estereotipos de género.

–C.M: Es necesario porque es una apuesta a largo y medio plazo para cambiar mentalidades. Hay otras formas de ser hombre.

–C.Ll: Al final todo radica en educar en igualdad. Hemos tenido una generación de hombres que en su casa no recogían ni la mesa, hemos tenido otra generación que se ha incorporado de manera más equitativa a la responsabilidad familiar y ahora tenemos la generación que se llamó «los niños llavero», que han tenido un acceso ilimitado a Internet viendo una serie de conductas que están normalizando.

–C.M: La cultura exterior les aplasta. Cambian más fuera de casa que en casa. Además de trabajar en la educación familiar, tenemos que hacerlo en la educación social.

VIOLENCIA DE GÉNERO
–¿Cómo explican que España tenga una legislación bastante avanzada y, sin embargo, haya más mujeres asesinadas?
–M.G: Se mezclan diferentes factores. Por una parte, aunque haya más mujeres asesinadas hace poco que se contabilizan y todavía no se contabilizan todas. Gracias a la labor de prevención, sensibilización, información y educación en los últimos 15 años hay mayor conciencia de sacar este problema hacia fuera. Se está haciendo más visible, puesto que antes eran crímenes pasionales.

–B.L: Además, si en casa los padres están constantemente faltándose el respeto entre ellos, los hijos lo somatizan y copian esa conducta. Entre todos hay que educar, pero en las familias es importante que los padres sean conscientes que tienen una responsabilidad doble, entre la relación hombre-mujer y hacia los hijos.

M.G: E ir un paso más allá. Después de la familia está la escuela; se necesita educación feminista. Es necesario que las aulas sean espacios de libertad, donde se hable sin tabúes porque no estamos preparándoles para la realidad a la que se van a enfrentar. Se necesita hacer una reformulación de todo nuestro ecosistema tal y como está montado y ver en que ámbitos se puede incluir perspectiva de género. Y en el ámbito cultural, se precisa la creación de referentes porque las mujeres han sido borradas de la historia. En este sentido estamos visibilizando las «mujeres 60», recuperando de la memoria colectiva a las mujeres del medio rural. Hacer este reconocimiento ayuda a tener referentes y construir sociedades alternativas más justas en las que las mujeres estén representadas y que los valores transmitidos sean los de una sociedad igualitaria.

–C.M: Respecto a las referencias, hemos trabajado sobre las pioneras en las ciencias pero cada generación tiene que volver a recuperarlas. Un ejemplo: yo hice mi tesis en 1996 con las pioneras españolas y el pasado 5 de marzo las bibliotecas del CSIC se nombraron como Dorotea Barnés, que está en mi libro. Esto ocurre 24 años después...

–B.L: Hay que dar mucha visibilidad. Nosotros en la Cámara de Comercio pusimos en marcha unas jornadas para visibilizar el talento femenino. Empezamos con mujeres tecnológicas de la actualidad, luego las enfocamos en el área económica y ahora estamos con Mujeres Conciencia. Estamos muy contentos porque es una manera de reivindicar de que hay talento femenino, de que las mujeres tienen esas referencias y eso no significa desprestigiar a los referentes masculinos.

BRECHA SALARIAL
–¿Qué trabajo queda por hacer en el tejido empresarial aragonés para conseguir el mismo salario para hombres y mujeres en las mismas condiciones?
–B.L: Nosotros en la empresa aplicamos los mismos criterios a todas las personas porque el puesto tiene una retribución independientemente sea hombre o mujer quien lo ocupe. Pero es verdad que en las empresas hay un tema que afecta mucho a la hora de hacer contrataciones y retribuciones y es la maternidad, que tendría que estar gratificada porque estamos en un país envejecido y con baja natalidad. Habría mujeres que desearían tener familia y no pueden porque encuentran cortapisas en sus empresas.

–C.Ll: Es indudable que ningún convenio colectivo establece distintas retribuciones para hombres y mujeres. Por lo tanto, la brecha salarial responde a que las mujeres tienen más jornadas parciales que los hombres, mayor temporalidad por la maternidad ante la falta de conciliación en este país –aunque depende también de la empresa y actividad–. Desde los poderes públicos igual se tendría que establecer una serie de bonificaciones a las empresas que fomenten la reducción de jornada en los hombres o quizás incentivar el teletrabajo en los puestos que se pueda. También en Fademur estamos de acuerdo en ampliar los permisos de paternidad equiparándolos al de las mujeres. Para superar la brecha salarial hay que facilitar la conciliación.

–C.M: Hay una labor de fondo. A lo largo de la historia se ha transmitido el saber de que somos seres para producir, pero se ha olvidado el cuidado. Hay que hacerse cargo de que somos vulnerables.
–M.G: Con motivo del Día de la Igualdad Salarial, UGT publicó un informe que decía que la brecha salarial está como hace 10 años. Las mujeres son las más perjudicas ante una crisis económica global y la incorporación al empleo es con un puesto de mayor parcialidad y retribuciones más bajas. Respecto a los cuidados, se tiene que hacer más desde lo público ampliando permisos de paternidad, la educación de 0-3 años y la calidad del empleo. Si mejoramos las condiciones generales del empleo, las mujeres se beneficiarán de estas medidas. Hasta que esto no suceda, los hombres no se van a sentir atraídos por el cuidado y va a seguir siendo invisible. Además, la brecha salarial más alta se produce cuando las mujeres están en edad de tener hijos, pero no se puede olvidar las pensiones precarias que luego tienen las mujeres. Es una precariedad que se arrastra a lo largo de la vida cuando se ha asumido la doble carga laboral y de cuidado.

–B.L: Las mujeres son muy eficientes y aprovechan más el tiempo. Trabajan por objetivos que es lo que buscan las empresas.

–C.Ll: Hay que incidir que las mujeres en el medio rural no tienen los medios para favorecer la conciliación. Cada vez más se implanta la jornada continua siendo un problema el tema de las extraescolares porque se hacen grupos pequeños siendo más cara la actividad. Para una mujer a la que los niños le salen a las 14.00 horas y las extraescolares hasta las 17.00 horas le salen por un ojo de la cara, se pide una reducción de jornada entrando en el círculo vicioso de la brecha salarial.

EMPODERAMIENTO
–¿Qué se puede hacer para dar poder a las mujeres y niñas?
–M.G: El primer paso sería garantizar la igualdad de oportunidades. Luego, la creación o visibilización de referentes, mujeres pioneras en todos los ámbitos de la vida. No es cuestión de las mujeres sino de la sociedad hacer que las mujeres y las niñas vean que sí se puede. Y visibilizar aquellas que sí han conseguido llegar a un determinado puesto. Además de la ecoeducación y formación a los profesionales.

–B.L: También se les puede dar poder en los colegios. Igual tendría que cambiar la forma de enseñar, que fuera más creativa y libre. Que niños y niñas puedan aprender de forma igualitaria. Y, por supuesto, es clave la formación del profesorado.

–C.M: En este sentido es clave introducir en los currículums la historia de las mujeres en todos los planos. Tener pasado es tener presente. Ver los nombres en los manuales es un factor de empoderamiento, pero para ello es necesario formar a los profesores porque muchos no los conocen y, claro, modificar libros de texto. Por ejemplo, en el libro La teoría de la determinación cromosómica del sexo aparece Morgan y Stevens, pero es que es Nettie Maria Stevens. Llevamos años defendiendo que se ponga el nombre en las bibliografías. Y en segundo lugar, recuperar las líneas de investigación de género en las universidades porque si no está en las universidades, no llega a la escuela. El empoderamiento lo da el conocimiento y la presencia en la política internacional.

–C.Ll: Para educar en igualdad se han de involucrar todos los agentes de la sociedad.

FUTURO
–El Horizonte 2030 está cerca ¿Son optimistas?
–C.Ll: Sí, hay que serlo.

–B.L: Sí.

–M.G: No se puede no serlo. El avance ha sido significativo y algún paso más daremos de aquí al año 2030. Pero hay que tener en cuenta el peligro de retroceso y la necesidad de hablar sobre economía. Al final, las mujeres hablan siempre sobre igualdad, referentes, educación, formación, pero la realidad es que a través de la economía es cuando se pueden implementar las medidas que cambien el actual sistema estructural.

–C.M: Un físico dijo: «La esperanza es una fuerza motriz porque solo cuando esperas algo trabajas para conseguirlo». 

 
 
1 Comentario
01

Por Antonio L.N. 11:18 - 08.03.2020

Jajaja que pasa que las mujeres gastan mucha agua no reciclan o se pintan más........creo que esta noticia es MUY MACHISTA