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La difícil lista de invitados de Enrique y Meghan

3 El novio quiere que su tía Sarah Ferguson asista a su boda en el castillo de Windsor

 

A la izquierda, el príncipe Enrique y Meghan Markle. Arriba a la derecha, Sarah Ferguson y debajo, Elton John. - GETTY IMAGES / MAX MUMBY

A la izquierda, el príncipe Enrique y Meghan Markle. Arriba a la derecha, Sarah Ferguson y debajo, Elton John. - GETTY IMAGES / MAX MUMBY

LUIS MIGUEL MARCO
12/02/2018

Alguien debe de estar sudando tinta para cuadrar la lista de 800 invitados del enlace del príncipe Enrique y la norteamericana Meghan Markle. Hace unos días, el Daily Mail aseguraba que Sarah Ferguson, duquesa de York y exesposa del príncipe Andrés, no estaría entre los invitados que el 19 de mayo acudan a la capilla de San Jorge del castillo de Windsor. Pero parece que el novio sí quiere que su tía Fergie, la oveja negra de los Windsor y amiga de su madre, Diana de Gales, esté presente en un día tan señalado.

Desde que Buckingham Palace anunciara también el pasado 23 de febrero el compromiso matrimonial de la hija pequeña de Fergie, la princesa Eugenia, con el antiguo barman y empresario Jack Brooksbank, Sarah Ferguson, de 58 años, se ha mostrado pletórica. Y pese a que no fue invitada al enlace de los duques de Cambridge, que reunió a 1.900 personas en la abadía Westminster en el 2011 –de la rabia que le dio se fue de vacaciones a Tailandia– en esta ocasión sí contaba con estar entre los elegidos, ya que sus hijas Beatriz y Eugenia forman también parte del círculo de amigos del príncipe.

Según la prensa británica, las dudas sobre ella es por si decide hacer caja de nuevo dando alguna exclusiva y hablando más de lo necesario. «En la familia real no confían en ella para que respete la privacidad». Así que finalmente habrá que esperar a ver qué pasa con Fergie.

Pero hay más nombres que bailan estos días y que están dando más de un quebradero de cabeza a los organizadores. Está por ver todavía si Barack y Michelle Obama entran en la lista –el príncipe Enrique dejó el tema en el aire tras su encuentro radiofónico con Obama– o si acudirá por ejemplo el presidente Donald Trump, dado que Meghan Markle será la primera estadounidense en entrar, ella por la puerta grande, en la familia real británica.

También está por ver qué pasará con los padres de la novia, los consuegros del príncipe Carlos, divorciados desde que ella tenía 6 años. El padre Thomas Markle, de origen holandés-irlandés, vive a sus 73 años casi recluido en Rosarito, México, a unos 15 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, en una casa junto al océano Pacífico, pero según los medios británicos se espera que sea él quien lleve a su hija al altar. Sin contar con el exmarido de Meghan, Thomas Markle y su exmujer Doria Ragland, afro-norteamericana, se han convertido sin quererlo en protagonistas colaterales. Para mantener las formas ambos le desearon «lo mejor a la pareja» tras anunciarse la boda, en un comunicado, eso sí, redactado desde Londres.

COMPAÑEROS DE ‘SUITS’ / Más allá de familiares, políticos, miembros de la realeza y amistades, el novio quiere que estén presentes los militares con los que compartió campaña en Afganistán. La novia, por su parte, quiere contar ese día con algunos compañeros de la serie televisiva Suits, así como su pandilla de amigos de Los Ángeles, entre los que está la tenista Serena Williams.

Con los que no contaba es con dos sobrinos veinteañeros, Thomas y Tyler Markle, hijos del hermanastro de Meghan y a los que ella no ve desde que eran unos críos, y que también están haciendo declaraciones.

Entre las celebridades está asegurada la presencia de Elton John, que quizá hasta cante, según The Sun. Era íntimo amigo de la madre de Enrique, la princesa Diana, y fue uno de los asistentes a la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton en Westminster, el mismo lugar donde cantó su célebre Candle in the wind en el funeral de Lady Di, en 1997.

También acudirán probablemente David y Victoria Beckham, que estuvieron también en la boda de los duques de Cambridge. Los novios no quieren regalos de boda, sino dinero, que destinarán a obras de caridad.