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LOS PREPARATIVOS DEL FESTIVAL

Miki: "'La venda', de Eurovisión 2019, es como España metida en una canción"

El cantante catalán cuenta, unos días antes de partir a Tel Aviv, cómo se está preparando su participación en el festival de Eurovisión-19 que se celebra el próximo 18 de mayo

 

Miki, representante de RTVE en Eurovisión-19. - ALBERT BERTRAN

CARLES SAVALLS
11/05/2019

Es de Terrassa y tiene 23 años. Miguel Núñez Pozo, conocido artísticamente como Miki, será el tercer catalán en representar a TVE en Eurovisión en las últimas tres temporadas, después de Manel Navarro (2017) y Alfred García, que cantó a dúo con Amaia en Lisboa, en el 2018. Hace nueve meses era un desconocido, pero en unos días lo verá actuar una audiencia estimada de 200 millones de telespectadores en todo el mundo. Es una de las grandezas de Eurovisión. En la final del certamen defenderá junto a tres bailarines y un par de bailarinas 'La venda', canción de Adrià Salas. La cita será el próximo sábado, 18 de mayo.

-Los días previos al festival deben de ser una locura…

-Si estoy en Madrid, un día normal es levantarse entre las 7.30 y las 8.00, ir a hacer crossfit con los bailarines y bailarinas con quien actuaré en Eurovisión y de 11.30 a 12.00, vamos al ensayo, hasta las ocho de la noche. Y si hay promoción, me levanto, voy al gimnasio con los bailarines y después, hacemos promo durante todo el día. 

-¿Cuatro horas de 'crossfit'?

-Crossfit porque todo lo que habrá en el escenario requiere muchísimo movimiento; la canción es muy movida y hemos de coger mucho fondo. A mí ya me gusta comer sano y hacer deporte. Antes de entrar en la Academia y Eurovisión, ya lo hacía, pero ahora, ¡con más razón!
 
El cantante, durante la grabación del videoclip de 'La venda' en Barcelona. / JOSEP ECHABURU

-Usted quería dedicarse a cantar.

-Si estoy en el mundo de la música es porque quiero que un día, cuando cante una canción escrita -por mí, alguien que la escuche se pueda sentir identificado; que pueda decir ¡ostras!, ¡esto me ha pasado a mí!; que diga ¡jolín, qué guay! ¡Que llore o ría conmigo! Pero el mundo en que estoy ahora mismo, que es el de Eurovisión, no me lo esperaba para nada. No me lo esperaba tan intenso como es; entrevistas cada día, todo el curro que hay... En este segundo tienes que mirar aquí, en este otro segundo tienes que mover este dedo… ¡Es todo muy perfeccionista! Es un mundo nuevo para mí, pero creo que es necesaria toda esta perfección; tanto detalle y tanto control. 

-Y la fama, ¿cómo la lleva?

-No es nada fácil. En cuanto a la vida personal, la intimidad se pierde bastante, por no decir que no hay demasiada, porque todo el mundo sabe dónde estás, qué haces y cuándo lo haces. Incluso sin decirlo, ¡lo saben! Y les preguntas: ¿cómo narices lo sabéis? Pero al fin y al cabo, toda esta gente que te dice cosas, que te sigue… ¡es de agradecer! Porque después esta gente vendrá a tus conciertos, comprará tus discos, escuchará tu música y te seguirá. Por eso, no pasa nada por pararse en la calle y hacerse una foto con alguien.

-Ensayan ocho horas al día, ¿no le acaba aburriendo la canción?

-Aún no me ha pasado. Es una canción que me gusta mucho; tengo la suerte de que voy a Eurovisión con un tema que me representa, es mi estilo. Y aunque la toquemos bastantes veces, cuando uno se desanima, está el otro que le dice: «¡No, venga, va!». Y lo mismo cuando el otro empieza a decaer un poco. Nos vamos apoyando los unos a los otros y no nos acabamos cansando nunca de escuchar la canción. De ensayar, obviamente que sí; después de ocho horas, no puedes más… 

-La dirección artística de su actuación la lleva Fokas Evangelinos, que ya ha trabajado en Eurovisión. ¿Qué tal la experiencia con él?

-Tengo mucha suerte. Desde el primer día no ha querido que hiciésemos nada con lo que no nos sintiéramos cómodos. Me dijo que había estado mirando vídeos míos en la Academia, que había estado estudiando mis movimientos mientras comía, mientras cenaba, mientras actuaba… Para crear una coreografía y una puesta en escena que fuera natural. A la hora de vestirnos, igual. ¡Se ha mirado cómo voy vestido en todas mis fotos de Instagram y ya han elegido una ropa! La verdad es que estoy muy cómodo. 

-Parece fácil…

-Muchas veces, antes de empezar el ensayo y de que lleguen los bailarines, estoy con Fokas una hora y media. Y hablamos mucho; sobre qué me gustaría hacer sentir a las personas cuando me escuchen, qué significa cada frase… Para encontrar la manera de expresar sobre el escenario todo lo que diré con las palabras: con movimientos, una sonrisa…

-¿Y cuál es el mensaje?

-La gente, aunque no entienda el castellano, sabrá de qué va la canción, ¡y esto es muy guay! La venda es muy fresca, divertida, mediterránea, bailable… Y tiene un mensaje muy claro: que hemos de empezar a querernos más a nosotros mismos y dejar de pensar si los otros nos quieren. ¡La venda ya cayó! ¡Que se te caiga la venda! Abrir los ojos y darte cuenta de que en la vida no solo hay un camino bueno y otro malo, sino que hay un único camino, y es el que elijas. Es lo que a ti te gustaría vivir, dejando de lado prejuicios sociales y lo que no tiene importancia si antes te quieres tú mismo. Es como España metida en una canción.

-¿Ha pensado en cómo será actuar ante unos 200 millones de telespectadores de todo el mundo?

-Antes de dormir repaso todos los movimientos para quedarme tranquilo en plan ¡vale!, ¡todavía me acuerdo!, y muchas veces me imagino como si yo fuese el operador de cámara que me está grabando y… Hay nervios, claro. ¡Muchos!, porque si no, es como que hubieses perdido la alegría de hacer lo que te gusta. ¡Y es guay! Pienso que será un momento espectacular. Serán tres minutos de gloria; tres minutos en los que habrá 200 millones de pares de ojos mirándome, y he de demostrar que estos tres minutos habrán servido de algo.

-¿Es un seguidor del festival?

-¡No!, ¡ni de coña! Si digo que soy eurofán, sería un insulto para los que lo son, porque se saben incluso el pie que calzaba la serbia el año 1986, por decir algo. ¡Es increíble!

-¿Da crédito a la leyenda de que todo es política y está pactado? 

-Eurovisión es lo que dice su nombre: ¡Eurovision Song Contest! Es decir, es un concurso de canciones. ¡Literal! Yo al principio preguntaba a miembros del jurado español: «¡Venga va!, ¿a quién votaremos este año?». Y me respondían: «¡Pues hemos de esperar! Hasta que no llegue el momento de ver las actuaciones, ¡no sabremos qué votar!». No hay ni politiqueo. 

-De las canciones que compiten, ¿cuál es su favorita?

-Italia es una de las favoritas. También me gustan mucho Bélgica, el Reino Unido, Francia y Noruega.

-¿Teme quedar en mala posición?

-¡Qué va! Me da miedo volver sin estar satisfecho conmigo mismo. Es decir, con la sensación de ¡mierda, no lo he hecho todo lo bien que podía hacerlo! Pero bueno; por eso estamos ensayando 50.000 veces cada día; para que no pase.

-¿Qué le han dicho los últimos representantes de TVE en el festival, Manel Navarro y Alfred García?

-Lo principal que me dicen los dos es que es una experiencia inolvidable, que conoceré a muchísima gente que me llevaré para toda la vida. Y mola muchísimo, porque vas a hablar con los de la República Checa y resulta que tenemos como referente una canción en común; y luego vas a hablar con el de Suecia y ¡resulta que conoce a tu primo! Lo mejor que me llevaré será la amistad y que disfrutaré cantando y compartiendo música.