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ENTREVISTA

Paco Lobatón: "Hay que estar preparado para los relevos"

El director de 'Desaparecidos' justifica su renuncia a presentar el nuevo programa de TVE en que Silvia Intxaurrondo puede "conectar con más gente" al ser "más joven"

 

Paco Lobatón, director del nuevo programa de TVE-1 Desaparecidos. - EL PERIÓDICO

JUAN CARLOS ROSADO
23/01/2018

Paco Lobatón vuelve a la televisión este miércoles, 24 de enero, después de enterrar hace 20 años su recordadísimo '¿Quién sabe dónde?' Y lo hace con 'Desaparecidos' (TVE-1, 22.40), un formato similar de TVE en el que cede el papel de presentadora a Silvia Intxaurrondo para centrarse en su labor de director del programa. Aquí explica todo lo que ha tenido que penar para regresar a Prado del Rey.  

¿Por qué Silvia Intxaurrondo ha sido la elegida para presentar 'Desaparecidos'? Esa persona tenía que reunir una serie de premisas. La primera, ser periodista, porque entiendo que la función de comunicar en televisión, sobre todo en un tema tan sensible, no es un simple ejercicio de habilidad profesional sino que debe tener una componente periodística. Luego era importante que eso llevase aparejado un recorrido, porque es un programa en directo donde pueden ocurrir todo tipo de situaciones. Y creo que Silvia tiene esa solidez. La tercera premisa es la actitud humana ante el contenido, en el sentido de que las historias de desaparecidos no son una materia más, sino algo que Silvia me ha demostrado que le interesaba.


Paco Lobatón, con Silvia Intxaurrondo. / TVE

¿Cómo se lo ha demostrado? Ella estuvo en un foro de desaparecidos, ha presentado premios de esta temática y se ha implicado directamente en algunos casos concretos.

Pero la gente se preguntará por qué no sigue Lobatón como presentador de un formato tan vinculado a su figura… Yo sigo en el programa. Silvia ha hablado de que 'Desaparecidos' tiene el 'sello Lobatón'. No quiero tanto poner mi sello como tener la seguridad de que la transferencia de todo lo que yo pueda haber aprendido en estos años cae en buenas manos. ¿Por qué tiene que ser de otra manera? Hay que estar preparado para los relevos. Creo que ha llegado el momento y me siento muy bien en este ejercicio.

¿Quiere decir que se ve ya muy mayor para presentarlo? No es un tema de edad porque no me considero inhabilitado para hacerlo físicamente. Es más bien de relación con la audiencia. Al ser una persona de otra generación más joven, Silvia tiene la posibilidad de conectar con un grupo de población más amplio. Yo estoy allí para que los mayores digan que también está Lobatón.

¿Cuántas veces ha llamado en estos 20 años a las puertas de TVE para intentar recuperar el formato? Muchas. Debería haber hecho un diario llamado ‘Toc, toc’, ‘¿Hay alguien ahí?’ o ‘¿Quién sabe por qué?’. Han sido muchísimas, quizás 10. Una de ellas fue con el grupo Ganga y estuvimos dos o tres años preparando el proyecto hasta que estuvimos a punto de salir al aire.

¿Qué le decían en TVE para resistirse a su vuelta? No hubo un argumento para justificar la desaparición del programa en 1998 cuando manteníamos cotas de audiencia muy altas. Nunca lo ha habido. El 19 de enero del 2016 fui a ver con la fundación a la reina Sofía y la reina me hizo esta misma pregunta. Yo le dije: “Señora, si usted me ayuda igual encontramos la respuesta”.

¿Y no podría estar esa respuesta en que ustedes empezaron a investigar entonces el escándalo de los niños robados? Esa es una interpretación, pero yo no tengo la constatación de que sea así. Lo que sí tuve siempre como norma de estilo es que no me planté con una pancarta ni hice una huelga de hambre. Lo que hice fue persistir, volver a llamar, buscar acompañamientos… A veces te preguntas si yo solo a lo mejor no sirvo para convencer. Por eso te buscas otras voces, otras energías y otras potencias.

El programa estuvo a punto de reaparecer unos años después de su despedida. ¿Por qué no lo hizo? Sí, se llegó a plantear y tuvimos conversaciones. Pero al final no cuajó. ¿Qué por qué? Esas son decisiones absolutamente inescrutables, en el sentido de que no se han podido escrutar. Yo no he podido. Si pueden ustedes…

En la primera etapa del programa se consiguió un porcentaje de hallazgos del 70%. ¿Se han marcado un objetivo para esta nueva temporada? De ahí para arriba. Pero todo tiene una proporción. El éxito en aquellos años tenían mucho que ver con unas audiencias impresionantes, que oscilaban entre el 30% y el 40%. Una cosa impensable hoy en día incluso si superamos las expectativas. Pero eso no quiere decir que no podamos tener un índice alto de resolución. En el 2007 hice en Antena 3 100 emisiones de ‘Los más buscados’, y hubo 64 casos que se resolvieron. O sea, un 64%. La televisión es una plataforma fantástica porque sigue siendo el medio por el que se informa la mayoría de la gente. Y la potencia de las redes sociales puede multiplicar esos resultados.

¿La televisión resuelve lo que no puede resolver la Policía? En muchos aspectos, rotundamente sí. En este programa planteamos una ayuda de ciudadano a ciudadano. La sociedad española está todavía hoy más predispuesta a prestar esa ayuda que a hacerlo dentro del engranaje policial y judicial. Hay cierto reparo a meterse en líos si acudes a esas vías. En cambio, prestar una ayuda directa es una reacción espontánea para la que no hay trabas mentales. Hay mucho potencial solidario en este país.

¿Cuál es la desaparición que le ha dejado más frustrado? El caso de Cristina Bergua, de Cornellà de Llobregat, que desapareció el 9 de marzo de 1997. Lo difundimos muchas veces e hicimos una operación con EL PERIÓDICO DE CATALUÑA para buscarla. Este verano visité a los padres de Cristina para un libro que voy a publicar sobre casos no resueltos. Se llama 'Te buscaré mientras viva'. Me parece terrible que no se haya podido resolver. En el libro explico que todos estos casos me han marcado y que este no es un oficio para cínicos. Si conoces una realidad que comporta sufrimiento y puedes hacer algo y no lo haces, es que eres un cínico. Y yo seré cualquier cosa menos cínico.

¿Le está costando adaptarse a la televisión después de tanto tiempo? Me está exigiendo un esfuerzo de puesta al día, sobre todo de lenguaje. Es un entrenamiento diario mental y espiritual.