El Gobierno británico tiene una oferta de trabajo tan atractiva como comprometida. "¿Puede ser usted presidente de la BBC?", preguntaba ayer un anuncio publicado en tres diarios británicos por el Ministerio de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes. El timón de mando al frente de la cadena pública quedó vacante el pasado 28 de enero, cuando el juez Brian Hutton concluyó que la BBC había acusado injustificadamente al Ejecutivo de Tony Blair de haber inflado los informes sobre las armas de Sadam Husein.

Las conclusiones del magistrado forzaron la dimisión del periodista que realizó la información, Andrew Gilligan; del director General, Greg Dyke, y del presidente, Gavyn Davies. Oficialmente, es la reina quien nombra al presidente de la BBC, aunque en realidad, la jefa del Estado se limita a ratificar el nombre del designado por el Gobierno.

TRANSPARENCIA Dada la perniciosa publicidad que para Blair ha tenido este contencioso, en Downing Street se han extremado las medidas para que la nueva elección sea un ejemplo de transparencia. Los aspirantes tienen hasta el 27 de febrero para presentar sus currículos, y a partir de ahí habrá entrevistas y una preselección a cargo de una comisión independiente, que entregará una lista final a la ministra de Cultura, Tessa Jowell.