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crisis en el país magrebí

Buteflika cede a la presión popular y retira su candidatura a renovar la presidencia

La decisión del mandatario se produce tras semanas de fuertes protestas en las calles

 

Un grupo de argelinos celebra en las calles de Argel la decisión de Buteflika de no volverse a presentar como candidato a la presidencia del país. - REUTERS / ZOHRA BENSEMRA

BEATRIZ MESA
11/03/2019

Miles de argelinos, envueltos en banderas nacionales, han celebrado la renuncia del presidente, Abdelaziz Buteflika, al quinto mandato. Hemos ganado la primera batalla!, gritaban los manifestantes en la capital argelina tras conocerse la noticia el mismo día en que el presidente argelino regresaba al país después de dos semanas ingresado en un hospital en Suiza. A pesar de su delicado estado de salud, Buteflika presentó su candidatura para los comicios del próximo 18 de abril, lo que provocó un rechazo general inédito de la población. Por primera vez, desde la independencia del país, las calles de Argelia han albergado durante tres largas semanas protestas populares diarias, secundadas masivamente por jóvenes universitarios, partidos políticos de la oposición, abogados, jueces y médicos, entre otros profesionales liberales.

Se trata de las primeras manifestaciones que han echado un verdadero pulso al Ejército en donde residen todos los poderes de Argelia. Ni siquiera los episodios de represión militar y policial que tuvieron lugar durante las protestas de la primavera árabe y que acabaron con más de mil detenciones disuadieron a los jóvenes argelinos que ocho años más tarde se desprendieron de la mordaza y tomaron literalmente la calle. Aunque el clan de Buteflika se haya puesto de acuerdo, tras la presión popular, de retirar la candidatura del presidente argelino que el próximo mes de abril cumplía 20 años en el poder, la desconfianza sigue instalada en buena parte de una población que no se replegará hasta que se produzca un desmantelamiento completo del sistema político-militar-policial, aseguró a EL PERIÓDICO Djamel Alilat, periodista del diario 'El Watan'.

TRANSFORMACIÓN DEL SISTEMA

Se refería, por un lado, a una transformación del sistema político en manos del omnipresente partido, el Frente de Liberación Nacional (FLN) y por otro, a la puesta en marcha de cambios de altos cargos como el jefe de Estado Mayor, Ahmed Gaid Salah, el general de 79 años que en los últimos días advirtió en tono amenazante al pueblo argelino sobre la peligrosa deriva del país de proseguir las movilizaciones y evocó la guerra civil de Argelia que dejó un poso de dolor, con alrededor de 150.0000 muertos. Aquel periodo de la historia argelina en donde grupos armados de naturaleza islamista -cuya victoria electoral en los años 90 fue abortada y desembocó en una guerra sin cuartel contra las fuerzas de la seguridad- se ha venido recordando para sembrar miedo en una población golpeada por el colapso social, económico y político del país. Muy probablemente habrá una conferencia nacional y una hoja de ruta de negociación. El sistema debe empezar de cero y necesitamos refundar una segunda República, añadió el periodista argelino.

Argelia parece que entra, a partir de hoy, en una transición política con un futuro incierto porque los cambios del régimen deberían implicar a los círculos civiles y militares de Buteflika que ostentan el poder de los hidrocarburos. En parte, los recursos energéticos se sitúan en el meollo de la política argelina desde la última etapa de la colonización francesa y son responsables de la actual asfixiante corrupción, difícil de cuantificar pero que gangrena todas las esferas del país. Sorprende que las rentas de la exportación del petróleo y del gas no han satisfecho los anhelos de una población argelina, muy joven, maltratada por el desempleo que se ha visto abocada a la emigración clandestina o a recurrir a la economía criminal con Libia o Túnez por pura supervivencia. Los hidrocarburos constituyen el eje central de la economía, representando el 60% de los ingresos del Estado, el 30% del PIB argelino y el 95% de los beneficios por exportaciones. Si el Gobierno argelino fuera capaz de crear riqueza fuera de este sector, repercutiría positivamente en el tan elevado paro juvenil. Sería un buen comienzo.