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REGRESIÓN PARA LAS MUJERES

EEUU rebaja una resolución de la ONU sobre la violación

La declaración hace referencia a los abusos sexuales como arma de guerra. La Casa Blanca rechaza referencias sobre el acceso a la salud reproductiva

 

La abogada de derechos humanos, Amal Clooney, que intervino ayer ante Naciones Unidas, en Nueva York. - AFP

IDOYA NOAIN
24/04/2019

La cruzada global de fuerzas políticas conservadoras contra el aborto no tiene límites, ni siquiera algo condenado de forma prácticamente universal como el uso de la violación y otras formas de violencia sexual como arma de guerra. La ola regresiva se hizo evidente ayer en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde la presión y las amenazas de Estados Unidos, uno de los cinco países con derecho a veto, han obligado a descafeinar una resolución para eliminar cualquier referencia al acceso de víctimas a la «salud sexual y reproductiva».

La resolución fue aprobada con 13 votos a favor y las abstenciones de Rusia y China, que junto a EEUU también habían obligado en las negociaciones previas del documento a suprimir lenguaje referido a la potencial formación de un nuevo órgano dentro de la ONU para monitorizar y documentar la violencia sexual en conflicto. Y el texto final se queda corto para las aspiraciones con que lo presentó Alemania, que preside este mes el Consejo, y otros países que lo han apoyado. «No va tan lejos como nos habría gustado», dijo el embajador francés, François Delattre, que sin mencionar directamente a EEUU se mostró «extremadamente sorprendido» por la necesidad de retirar las menciones a acceso a salud reproductiva y sexual. Y también se sintió «preocupado» porque se haya usado la amenaza de veto. Aunque hablara diplomáticamente la referencia a Washington fue evidente.

BORRADOR «DÉBIL»

Pramilla Patten, la representante especial de la ONU sobre violencia sexual en conflicto, ya había definido el borrador de resolución como «muy débil» por haber eliminado la referencia a la creación de un mecanismo que habría tenido entre sus capacidades imponer sanciones. Y el lunes, en unas declaraciones a The Guardian, que dio la exclusiva sobre las presiones de EEUU que se han acabado imponiendo, también dijo que «sería una enorme contradicción que estés hablando de un enfoque centrado en las víctimas y no tengas lenguaje sobre servicios de salud sexual y reproductiva, que es lo más vital».

La contradicción se expuso y dejó en evidencia el claro giro regresivo en la política sobre salud reproductiva que emana desde la Casa Blanca desde la llegada de Donald Trump y su vicepresidente, el ultraconservador religioso Mike Pence, que se alinea también con su creciente aislamiento en instituciones o pactos globales. Y ayer mismo por la mañana, el Departamento de Estado presidido por Mike Pompeo enviaba a su embajada en Berlín y a su misión ante la ONU un cable confidencial, al que ha tenido acceso Foreign Policy, en el que se instaba a comunicar la amenaza de veto y se criticaba a Alemania por ignorar las «líneas rojas» que había marcado el gobierno de Washington: el nuevo mecanismo, las referencias al Tribunal Penal Internacional y las menciones a «salud sexual y reproductiva». «No podemos aceptar referencias explícitas o implícitas», dice el cable emitido por EEUU, porque «no apoyamos o promovemos el aborto».