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SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO

El Estado marroquí llama a filas a 10.000 jóvenes

La decisión genera polémica en el país árabe con un paro juvenil por encima del 20%. Esta medida abre las puertas del Ejército a las mujeres de Marruecos

 

Jóvenes marroquíes jugando a fútbol en la playa de Agadir, al sur del país. - CRISTOPHE ENA (AP)

BEATRIZ MESA
12/05/2019

El Ejército no siempre llama dos veces. El servicio militar obligatorio parecía haber quedado relegado al pasado. Pero Marruecos volverá a llamar a miles de jóvenes entre 19 y 25 años. El retorno de la que se conoce comúnmente como la mili se produce sin un debate social previo y, por tanto, no exento de controversia.  Llega por decisión del Consejo de Ministros marroquí el día de la Revolución del Rey y del Pueblo, en agosto del 2018, y hace sólo unas semanas empezaron a llegar las cartas a los buzones llamando a filas. 

Ousama tiene 19 años y es de la ciudad de Agadir, al sur de Marruecos. Ha sido uno de los primeros "invitados" por el ministerio del Interior a ingresar en las filas del Ejército. No se muestra disgustado pero tampoco expresa ninguna ilusión por desconocimiento de una nueva experiencia que durará entre doce o dieciocho meses de su vida.  "Mi madre tiene miedo pero entiendo que la mili me obligará a ser más independiente", aseguró a El PERIÓDICO. 

Por su parte, Faisal, de Marrakech, desempleado, tiene claro que su paso por la mili será "inútil" y representa "una pérdida de tiempo". Según él, el servicio militar no será una experiencia que le permitirá cambiar su vida o de la que podrá sacar provecho. "Mi padre pasó por el ejército y ni siquiera le quedó una jubilación", manifestó a este diario. Él es de los que prefiere pagar la multa económica, siempre que pueda, o pagar con la cárcel antes que ingresar en las filas de la armada. 

Para las mujeres el servicio militar será voluntario. Es una opción que resultó útil a Mounia, de 22 años, quien tras varios intentos fallidos de integrarse en  los cuerpos y fuerzas de seguridad vio la mili como una oportunidad. "Es la ocasión perfecta para vivir la experiencia que soñaba y cuento, además, con el apoyo de mis padres. Lo entiendo como una manera de adquirir disciplina y espíritu ciudadano".

UNA DECISIÓN POLÉMICA

La discusión es intensa entre partidarios y detractores. Las dos visiones sobre la obligatoriedad de pasar por el ejército se enfrentan en la calle y en las redes sociales. La favorable considera que la institución militar logrará sacar a muchos jóvenes de las calles y las horas improductivas en los cafés ya que no estudian y tampoco trabajan. "¿Algo tendrán que hacer, no?", señalan los que creen en la vía de la mili para fortalecer el espíritu nacional pero también les permitirá recibir una formación profesional y nuevas oportunidades de integración social. 

Los opositores, sin embargo, consideran que se trata de una fórmula "para domesticar" a la juventud y "alejarles" de la política. En lugar de la mili, proponen una refundación de la escuela y una apertura a espacios culturales y salas de cine y teatro, ahora en cierto declive. Algunas organizaciones de derechos humanos dirigieron críticas contra la ley argumentando que es "incompatible con la libertad de pensamiento y conciencia", porque la objeción de conciencia no está contemplada.

JUVENTUD PERDIDA

De momento, el Estado ha alistado en torno a 10.000 jóvenes que comenzarán a desempeñarse como soldados el próximo mes de septiembre. Su servicio a la patria se compensará con un sueldo mensual, uniformes y  cobertura médica. Durante el tiempo de la mili, entre un año y 18 meses —la misma duración recogida en la antigua ley de 1965—tienen la misión principal de proteger y preservar los "secretos de la defensa nacional". 

El periodista marroquí del diario 'Al Khabar El Youm' explicó que muchos jóvenes, a causa de la falta de recursos y perspectivas de futuro, recurren a la delincuencia, la violencia callejera o grupos de violencia política. En este sentido, el Ejército se convierte en el nuevo "paraguas" de vida que con el tiempo podría proporcionarles un oficio. O no. Lo cierto es que las protestas y las movilizaciones sociales se extienden en Marruecos producidas por los índices de paro, marginalización y pobreza. 

Según un estudio del Consejo Económico, Social y Ambiental del pasado mes de mayo, la mayoría de los jóvenes marroquíes de entre 15 y 30 años—lo que representa un tercio de la población—no se beneficia del crecimiento económico que experimenta Marruecos en los últimos diez años. El periodista añadió citando el informe que "el paro juvenil se sitúa por encima del 20% y que el 50% de jóvenes trabajan en empleos precarios y reciben sueldos bajos". 

   
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