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LES PREOCUPA EL TERRORISMO

La Liga Árabe critica a Trump y la injerencia de las potencias extranjeras en la región

La reunión de los 22 países que la integran sirvió como escenario para platear los problemas más trascendentales que enfrentan actualmente

 

Los asistentes a la cumbre anual de la Liga Árabe. - AFP

EL PERIÓDICO
01/04/2019

La trigésima cumbre anual de la Liga Árabe, apostó por una acción árabe conjunta para resolver los conflictos de la región y hacer frente a la injerencia de las potencias extranjeras.  En la declaración final, los 22 países miembros de este foro regional creado en 1945 acusaron abiertamente a Irán y Turquía de ser los responsables de "acentuar las crisis" y "crear nuevos problemas" y denunciaron la decisión de EEUU de respaldar a Israel en los altos sirios del Golán.

"El terrorismo no cesa de carcomer a las sociedades desde el interior que, al mismo tiempo, están bajo la amenaza constante de peligros exteriores, principalmente por la injerencia de ciertas potenciales regionales y de la ocupación israelí", declaró el secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul-Gheit. "La injerencia de Irán y Turquía han acentuado las crisis", agregó el responsable egipcio, que compareció junto al ministro tunecino de Exteriores, Khemaies Jhinaoui.

LA INFLUENCIA DE TRUMP


Al hilo de este argumento, los jefes de Estado árabes rechazaron igualmente la decisión del presidente norteamericano, Donald Trump, de reconocer la soberanía israelí sobre los Altos sirios de Golán, ocupados desde 1967, e instaron de la comunidad internacional a compartir este rechazo. "Es verdad que EEUU es la mayor fuerza militar y económica del mundo pero su reconocimiento no tiene ningún valor" subrayó Abul Gheirt, antes de añadir que "Trump apoya al primer ministro israelí de cara a las próximas elecciones. Le puede dar todo lo que quiera", afirmó.

En este contexto, el exministro de Asuntos Exteriores anunció que la Liga de presionará para obtener una condena por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y estará alerta para rebatir a aquellos países que traten de seguir su ejemplo. Según el responsable, la Liga ha encomendado a Kuwait, miembro representante de los países árabes en el Consejo de Seguridad de la ONU y la Corte Internacional Pena, interponer un recurso contra la decisión del mandatario norteamericano.

"Hasta ahora no hemos logrado ponernos de acuerdo sobre los peligros reales que pueden amenazar la seguridad nacional árabe para que podamos fijar las acciones necesarias. El día que lleguemos a un acuerdo, sólo a ese momento, podremos hacer un listado de acciones comunes", agregó.

SIN ACUERDOS IMPORTANTES


Los 22 países árabes no lograron si quiera ponerse de acuerdo para tratar de resolver asuntos internos como el esperado reingreso en la organización de Siria, país suspendido de membresía desde el inicio de la guerra civil en 2011. "Se ha debatido de manera extraoficial y hay quienes creen que todavía no es lo suficientemente maduro, otros que prefieren que este tema no esté en la agenda", explicó Abul Gheit.

A la cumbre asistieron los jefes de Estado de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Egipto, Jordania, Irak, Yemen, El Líbano, Palestina, Mauritania y Yibuti. Y estuvieron ausentes el resto, notablemente el presidente de Sudán, Omar Hasan al Bachir, sobre el que pesa una orden de arresto internacional, el rey de Marruecos, Mohamed VI, el Sultán Qabus de Omán o el presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, gravemente enfermo.

LOS TEMAS IMPORTANTES

La reunión empezó con sendos discursos del presidente tunecino, Beji Caïd Essebsi, anfitrión de la cumbre, y el rey Salman de Arabia Saudí, que presidió la anterior, en los que hicieron una cerrada pero vacía defensa de la causa palestina. 

Ambos defendieron que la designación de Jerusalén como capital del estado palestino es el mecanismo clave para hacer frente a las conspiraciones, en velada alusión a la idea de Trump de trasladar a la citada ciudad en disputa la sede principal de su embajada.

Essebsi y el monarca también aludieron a la guerra en Libia, para la que pidieron una solución nacional fruto del consenso de ambas partes, y al conflicto en Yemen, en el que eludieron las violaciones de los derechos humanos perpetradas por la coalición árabe liderada por Arabia Saudí y se centraron en denunciar la injerencia iraní.

En esta línea, el rey Salman defendió su compromiso con la unidad del país para alcanzar una solución política y exhortó a la Comunidad Internacional a obligar a las milicias hutíes a terminar con sus "prácticas agresivas que han causado el sufrimiento del pueblo yemení".

Essebsi, por su parte, calificó de "inaceptable que la región árabe siga estando a la vanguardia de los focos de tensión, los refugiados, las tragedias humanitarias, el terrorismo y la falta de desarrollo". Por lo que agregó: "Y que nuestros problemas, vinculados a la seguridad nacional, se gestionen desde fuera del marco de una acción árabe conjunta", señaló el anciano mandatario.

Como en ocasiones precedentes, fuera de la agenda quedaron asuntos de gran relevancia como la lucha en favor de las libertades y los derechos humanos en el mundo árabe, una cuestión ampliamente debatida en la "cumbre paralela" que a unos metros del palacio de congresos celebró la sociedad civil tunecina.