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Tiempo de cambios en América Latina

Maduro cierra la frontera con Brasil y estudia hacer lo mismo con Colombia

La medida sirve como respuesta a la intención de la oposición de que mañana entre la ayuda humanitaria. El presidente ordena cortar el tráfico marítimo con las islas del Caribe que sirven de base a los suministros

 

Un hombre carga su coche con patatas llevadas de Colombia, ayer en Táchira. - AP / RODRIGO ABD

ABEL GILBERT
22/02/2019

Nicolás Maduro ha adelantado el inicio de los carnavales que empezarán el 28 de febrero. El presidente venezolano ha dispuesto por decreto «extender la fiesta de la alegría» hasta el 5 de marzo en una Venezuela sin espacio para alborozos. Seis días son, por lo demás, una eternidad, y eso lo sabe el mismo «presidente legítimo». Además de ordenar que el jolgorio empiece antes, Maduro reunió a la cúpula militar y, frente a una plana mayor de impertérritos generales, anunció la decisión de cerrar el espacio aéreo para la aviación privada y el «cierre total» de la frontera con Brasil. «Más vale prevenir que lamentar».

Maduro evalúa hacer lo mismo con Colombia. «Hemos tomado las medidas para que todo esté en paz, esperamos que Iván Duque (presidente colombiamo) no cumpla las órdenes a (Donald) Trump de generar violencia. Lo responsabilizo de cualquier violencia que se produzca», dijo. Al mismo tiempo, y por instrucción presidencial, la Guardia Nacional empezó a ocupar las carreteras que llevan hacia el sur del país. Lo que se busca es bloquear el acceso de miles de voluntarios y transportistas a la frontera por donde la oposición y sus aliados internacionales intentarán este sábado que entre la ayuda humanitaria suministrada principalmente por EEUU.

Juan Guaidó, quien ha sido reconocido como presidente encargado por Washington y por una coalición de más de 50 países, se propuso ayer llegar a la ciudad colombiana de Cúcuta, donde se ha levantado el principal centro de acopio de medicinas y alimentos. «Comida cancerígena», definió la ayuda Maduro, que calificó la operación humanitaria de «show hollywoodIense».

Guaidó debe recorrer 800 kilómetros desde Caracas en los que pondrá a prueba su adhesión social más allá de los grandes centros urbanos. «Vamos a pasar, sí o sí», aseguró la diputada Delsa Solórzano, que forma parte de la comitiva opositora. Pero lo que enfrenta el «presidente encargado» es algo más que una carrera de obstáculos: tiene prohibido salir del país por instrucción judicial ¿Qué pasaría si llega a sortear los impedimentos en las rutas y caminos y llega al puente Simón Bolívar, que une el estado venezolano de Táchira con Cúcuta? ¿Será detenido por la Guardia Nacional Bolivariana en caso que intente pasar la frontera?

Guaidó quiere convertir la entrada de los insumos en una rebelión de masas que obligue a un sector militar a desobedecer a las autoridades y, así, abrir una brecha que acelere el desmoronamiento del Gobierno. El cierre de fronteras añade un nuevo elemento de tensión y posible conflictividad. «Militares colombianos, no se presten a una provocación contra nuestro país», ha pedido Maduro durante su discurso. «Quiero que sea una frontera dinámica y abierta. Pero debo garantizar la paz y que no prospere ninguna provocación del sumiso Iván Duque. Colombia entera lo sabe».

«LA ANUENCIA DE HOLANDA»

El Gobierno bolivariano suspendió también el tráfico marítimo con Aruba, Curazao y Bonaire, otro de los centros de asistencia humanitaria. «Me duele mucho eso. Tengo raíces en Curazao. No quería hacerlo, pero me obligaron. Esta es otra provocación con la anuencia de Holanda». A su vez, Venezuela advirtió a República Dominicana y Puerto Rico que cuenta con «sólidos indicios» de que EEUU utilizará sus territorios «como plataformas para la planificación y organización de operaciones de naturaleza ilegal y terrorista». El ministerio de Exteriores repudió las acciones que «faciliten una intervención militar estadounidense y de sus Gobiernos aliados».

«Estamos a pocas horas de un día histórico», afirmó desde Cúcuta la diputada opositora Gaby Arellano, que hizo un llamamiento a los habitantes de Táchira para que se vuelquen masivamente, «como un tsunami», hacia el puente, todos vestidos de blanco, y obligar a los uniformados a permitir la entrada de la ayuda humanitaria. La intranquilidad ronda a unas Fuerzas Armadas atravesadas por la ineficiencia, el nepotismo, la corrupción y la mentira». En muy poco tiempo se podrá constatar la lealtad con Maduro y, también, la proyección internacional del conflicto venezolano.