Un día antes de viajar a Japón para asistir a la cumbre del G-20 en Osaka, el presidente de Estados Unidos volvió ayer a sembrar la discordia al arremeter contra sus aliados y rivales internacionales. En una entrevista con Fox Business, Donald Trump cargó contra la Unión Europea por sus políticas antimonopolistas, amenazó a China con nuevos aranceles y acusó a Alemania de «dar miles de millones al enemigo» (Rusia) mientras se resiste a cumplir sus compromisos con la OTAN. Eso en el plano externo, porque también hubo esparto para el presidente de la Reserva Federal o las tecnológicas estadounidenses, a las que acusó de privilegiar las voces demócratas y amenazó con llevarlas ante los tribunales.

Incluso para los estándares de Trump, fue una diatriba particularmente cáustica que le podría servir para fijar el tono de la cumbre de los 20 países más industrializados del mundo. La reunión de Osaka girará en torno a los grandes desafíos económicos, centrados actualmente en las guerras arancelarias lanzadas por la Casa Blanca, una política proteccionista que está haciendo mella en los intercambios comerciales y el crecimiento mundial.

Pero hay otros temas, como la tensión creciente con Irán. Los enfrentamientos se han recrudecido en los últimos días tras las amenazas de Trump de responder con «una fuerza grande y abrumadora» cualquier ataque contra objetivos estadounidenses. El futuro del acuerdo nuclear, la parálisis de las negociaciones con Corea del Norte o las conversaciones con China para resolver la disputa comercial estarán en la agenda.

REUNIONES BILATERALES

Poco se espera de las reuniones plenarias, que suelen cerrarse con comunicados genéricos y bastante descafeinados. El verdadero interés se centrará en los encuentros bilaterales. Trump se reunirá con el líder chino Xi Jingping, el ruso Vladímir Putin, el turco Recep Tayyip Erdogan, el japonés Shinzo Abe o el heredero al trono saudí, Mohammed Bin Salman.

En principio, no se ha anunciado ningún encuentro bilateral con los líderes europeos, todo un reflejo de la frialdad que preside las relaciones desde que el republicano llegó a la Casa Blanca. «Europa nos trata peor que a China», dijo ayer Trump. «Las naciones europeas se han puesto de acuerdo para aprovecharse de EEUU», añadió. Sus críticas se cebaron especialmente con la comisaria de la Competencia, Margrethe Vestager, que ha abierto varios litigios antimonopolísticos contra compañías como Google o Facebook.

«Seguramente ella odia a Estados Unidos más que ninguna otra persona que yo haya conocido», afirmó el líder estadounidense sin llegar a pronunciar nunca el nombre de Vestager. De Alemania afirmó que es un país «moroso» y criticó también sus acuerdos energéticos con Rusia.