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La encrucijada europea

La UE se aviene a dar más tiempo a May sin reabrir el ‘brexit’

La Comisión Europea acelera los planes de contingencia en previsión de un divorcio duro. Los Veintisiete exigen a la líder ‘tory’ una alternativa concreta para parar el reloj de la salida

 

Un inversor sigue los movimientos bursátiles en Fráncfort. - AFP / MICHAELI PROBST

SILVIA MARTÍNEZ
17/01/2019

La idea de que el Reino Unido necesitará más tiempo para buscar una solución al impasse que vive el brexit, tras el rotundo rechazo del acuerdo –por 432 votos frente a 202– en el Parlamento británico ha empezado a calar entre los dirigentes europeos. «El principal objetivo es evitar un brexit duro. Si necesitamos más tiempo para llegar ahí, entonces deberíamos considerar esa opción», asegura el canciller austríaco, Sebastian Kurz. «Si Reino Unido pide más tiempo, Irlanda no será un obstáculo», garantiza el ministro de Exteriores irlandés, Simon Coveney.

Nadie en la UE quiere un brexit caótico. Así que la hipótesis de retrasar la aplicación del artículo 50, que regula la salida de la UE más allá del 29 de marzo, ha cuajado en las capitales europeas. «Técnicamente es posible», reconoce la secretaria de Estado francesa para Europa, Nathalie Loiseau. La cuestión, en su opinión, es «por cuánto tiempo y para qué», porque un retraso podría plantear problemas de cara a las elecciones europeas del próximo 26 de mayo, en las que no está previsto que el Reino Unido participe. Habría que encontrar una solución jurídica si el retraso se prolonga más allá de la constitución del nuevo Parlamento en el mes de julio.

POSTURA MINORITARIA

En todo caso, «retrasar el plazo solo tiene sentido si existe un camino que Londres quiera emprender y que tenga como objetivo que haya un acuerdo para el brexit. Y hasta el momento esta no es una postura mayoritaria en el Parlamento británico», reconoce el ministro alemán Heiko Maas. Ese es el quid de la cuestión: si la primera ministra británica, Theresa May, será capaz de regresar a Bruselas con un plan concreto bajo el brazo que convenza a sus colegas de parar el reloj del brexit.

«No se puede volver atrás y cambiar el principio pero podemos empezar donde estamos y cambiar el final», sugurió el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, parafraseando al escritor C. S. Lewis. También la cancillers alemana, Angela Merkel, y el primer ministro holandés, Mark Rutte, entienden que hay tiempo y que todo depende de May. De momento, el Gobierno británico no ha pedido ninguna prórroga. Solo si la plantea y justifica los motivos, los Veintisiete tendrán que decidir si la aceptan y por unanimidad. Mientras tanto, la posición entre los Veintisiete no ha cambiado: el acuerdo entre la UE y el Reino Unido es «el mejor compromiso posible» y no se renegocia. Pero si Londres acepta mover sus «líneas rojas» –los noes a la unión aduanera, al mercado interior y la libre circulación de personas– el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, podría explorar nuevas posibilidades en el marco de la futura relación. «Si el Reino Unido decide cambiar sus líneas rojas, y ser más ambicioso e ir más allá de un simple acuerdo de libre comercio en la futura relación, entonces la UE estaría lista inmediatamente para apoyar y responder favorablemente», explicó el político francés durante el primer balance público del resultado del voto del martes en Westminster.

Lo primero será conocer las intenciones del Gobierno británico porque el voto ha demostrado que no se dan las condiciones políticas para la ratificación» ni hay «una mayoría positiva» para definir «un proyecto alternativo». «Mientras no se encuentre una salida a este impasse político, mientras no se prevea una salida apoyada por una mayoría, no podremos avanzar. Por eso las próximas etapas las tiene que indicar claramente el Gobierno británico», avisó Barnier.

PLANES DE CONTINGENCIA

 Por si acaso, la UE seguirá acelerando los preparativos para un divorcio sin acuerdo porque esta eventualidad ha cobrado fuerza tras el voto. El margen temporal es pequeño y el reloj juega en contra y así lo han advertido también en la Eurocámara, que tendrá que ratificar el acuerdo. En este sentido, el líder de los liberales, Guy Verhoftstadt, reclamó al Reino Unido que redefina las líneas rojas «impuestas de forma unilateral por la línea dura del partido conservador». Los socialistas abrieron la puerta a una prórroga si May acude con un plan alternativo que no malgaste «más el tiempo».

 
 
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