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DOBLES PAREJAS

Alberto Sáenz de Santamaría: «A punto de morir, Fernando cambió su testamento»

 

Alberto Sáenz de Santamaría. - NURIA SOLER

DANIEL MONSERRAT
06/11/2018

Notario de profesión, Alberto Sáenz de Santamaría presentó ayer en Zaragoza su libro El testamento cerrado de Fernando el Católico en el que explica su importancia, crucial para Aragón y para España por todo lo que supuso para su futuro.

—¿Por qué es tan importante ese último testamento de Fernando el Católico?

—Es un testamento muy sui géneris porque en principio era innecesario, ya tenía uno en vigor que había aprobado tan solo nueve meses antes. Y, sin embargo, cuando él está de viaje camino de Andalucía para huir de los tremendos inviernos de Aragón y de Castilla, él enferma y se tiene que parar en Madrigalejo, en Cáceres, y sin ser necesario, otorga un nuevo testamento la víspera de su muerte.

—¿Justo el día de antes?

—Él otorga y firma el testamento al límite de sus fuerzas el 22 de enero de 1516 alrededor de las siete de la tarde y fallece a las dos o tres de la mañana.

—¿Pero por qué se ve en la necesidad de otorgar otro testamento?

—Porque el testamento que estaba en vigor creaba complicaciones importantes. Generaba disputas entre dos de sus nietos, Carlos (el que conocemos como Carlos I) y su hermano menor, Fernando. Carlos era totalmente ajeno a él, vivía en Flandes, no había pisado España, no hablaba español… sin embargo, su hermano había nacido en Alcalá de Henares y era el nieto preferido. Pero si él hubiera mantenido el testamento que tenía otorgado nueve meses antes podría haber habido un conflicto entre los dos hermanos porque a Fernando lo nombraba administrador del reino hasta que llegara Carlos. Eso suponía una disputa entre hermanos, entre los nobles, cada uno tendría su camarilla de nobles apoyándole y a lo mejor hasta una guerra civil.

—¿Y qué decide finalmente?

—Fernando, como siempre guiado por la razón de Estado, decide otorgar un nuevo testamento para eliminar al menor y mantener única y exclusivamente a Carlos evitando disputas entre hermanos y atendiendo al único criterio seguro que había entonces, el de primogenitura. La única posibilidad que había de evitar dudas era que Fernando quedara totalmente al margen del poder en el reino de Aragón y de Castilla.

—Una prueba más de que era un hombre de Estado, ¿no?

—Sin duda, cuando ya ve la muerte cerca se da cuenta de que puede crear un conflicto y a pesar de dejar al margen a su nieto favorito, que incluso lleva su nombre, decide que todo sea para Carlos.

—Fue importante también para España.

—Hay que tener en cuenta que conjugados y coordinados los testamentos de Isabel y de Fernando se establecen los dos pilares sobre los que se edifica España como primer estado moderno de Occidente. Solo la conjunción de los dos provoca la fusión de las soberanías de Castilla y Aragón.

—¿Es un documento complejo?

—Sí, son 16 folios de pergamino español escritos en buena letra cortesana y muy apretada en los que hay cláusulas que tocan hasta cuestiones de derecho privado. Son interesantísimas las cosas que dice no solo respecto de la herencia de Juana y de Carlos sino cómo salda cuentas con las otras dos hijas que no resultaron herederas a las cuales les excluyó de la herencia pero no al modo aragonés sino al modo castellano.