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Gente a la últim@

Blanca Resano: "La cultura es segura; si la perdemos no sé qué va a pasar"

 

Blanca Resano. - JAIME GALINDO

Adriana Oliveros Adriana Oliveros
07/11/2020

Actriz, directora, profesora y hasta periodista. Responsable de la plataforma Actrices para la Escena. El teatro es para ella una vocación, una profesión... Y «una droga». El día 12 estrena en el Principal de su Zaragoza natal ‘La Margarita de Federico’.

Le voy a cantar aquello de ‘Show must go on’... Lo que han tenido que batallar para llegar a este estreno.

El espectáculo tiene que continuar pero menuda semana de altibajos. Al principio, se iba a suspender, luego cambiamos horarios, rehicimos toda la comunicación... Al final, estrenaremos con función a las 19 horas y con un aforo al 25%. Y con una situación en la que mucha gente que quería no va a poder venir. Eso sí me da pena, porque yo siempre hago las cosas para el público. Y va a ser todo súper raro. Pero también es cierto que estamos acostumbrados a sortear obstáculos para lograr abrir un telón.

¿Cómo nace ‘La Margarita de Federico’?

Yo me empeñé hace un tiempo en estudiar Periodismo y mi trabajo de fin de carrera fue sobre la influencia de Margarita Xirgu en la obra lorquiana. Fue hace cinco años y aquello se quedó en un cajón. Pero hubo un momento en el que noté que había señales, oía de Margarita por aquí y por allá. Así que cogí a Susana Martínez y, después, a mis socios, Chati Calvo y Paco Sevilla (D3) y nos fuimos a convencer a Chema Turmo (gerente del Principal). No nos costó mucho y en febrero de este año empezamos la preproducción. Pero claro, en marzo, nos metieron a todos en casa. Pensamos que ya no iba a ser posible. En lo nuestro, mucha gente vive de bolos y la situación era terrible. Pero, al pesar de todo, seguimos adelante.  ¡Y mira! Esa Margarita y ese Federico de los que hablamos tuvieron que pasar una guerra, pero ahora han superado también una pandemia.

En la obra, ellos se reencuentran en un teatro.

Esta obra va de dos personas que tenían muchas ideas, muchas ganas de hacer teatro, de hacer cosas a través de la creación... Vamos a ver a una Margarita mayor que hace un recuento de lo que ha sido su vida y que se resiste a no volver al escenario. Ella arrastró siempre un problema de pulmón, por el que la operaron poco antes de morir. Cogemos la idea ficticia de que Margarita quiere pasar por el teatro Montevideo antes de irse al hospital. Y mostramos ese último tramo para explicar no todo lo que tiene que decir. Yo soy muy friki de la Xirgu, o de Nuria Espert, a la que voy a ver hoy (por ayer). Son mujeres que han sido empresarias, que han sido muchas cosas...  Y tienen ese enamoramiento por el oficio con el que me identifico. En un momento de la obra, el personaje de Pilar Gascón, que es la propia Margarita, dice en medio de ese teatro vacío en el que desarrolla la historia: «Déjame estar aquí un rato más». Yo eso siempre lo siento.

Ya  que ha citado a Pilar Gascón, hablemos de sus actrices, del reparto.

¡Hay tanto! Ahí están Pilar Gascón y Amor Pérez, actrices del teatro independiente aragonés. y que han ido por todo el mundo, porque formaron parte de los tiempos gloriosos de El Temple. Y Gema Morado y Elia Lozano, que son grandísimas bailarinas. Elia interpreta a Federico, gracias a la transformación de nuestra vestuarista, Ana Sanagustín.  Noelia García, con varias piezas musicales creadas a propósito, las piezas de Enrique Amador, el Musi, que es un fiera... ¡Son tantas cosas!

Apuesta por actrices, como lo ha hecho con  la Plataforma de Mujeres para la Escena y obras como ‘Coco’ y ‘Reinas’.

La plataforma fue un grito, una forma de decir:_«Estamos aquí». Somos un montón de mujeres entre 40 y 60 años. El círculo de poder sigue siendo muy masculino. ¡A ver qué día ponen una directora en el teatro Principal!

¿Cuándo se enamoró del teatro?

Lo he estado siempre. En el colegio, las profes me llamaban y me decían: «Resano, ven». Y me cogían para que me encargara del festival de fin de curso. Y ahí iba la Resano a organizar a la gente y hacer teatro. En el instituto me apunté a teatro. ¡Ya estaba perdida! (risas). Así que, en cuanto pude, me fui a la Escuela de Teatro. Y ya me quedé. Es una droga.

Hubo grandes ‘pilares’ en su crecimiento como actriz...

Hombre, Pilar Laveaga es una mujer muy importante para mí. Y luego, cuando hicimos las Bernardas, nos amadrinó. Ella fue una luchadora. ¡Y Pilar Delgado! El teatro aragonés ha tenido y tiene muy buenas actrices... Y las mujeres son un gran porcentaje de la profesión.

¿Qué le aporta la docencia?

Mucha vitalidad. A mí me vitaliza trabajar con gente joven. Y eso es algo que hay que cuidar mucho, porque transmitir el oficio es difícil y una gran responsabilidad.

Pida un deseo para el estreno.

Llenar ese 25% de aforo que nos permiten. Y volver al Principal, siempre. Y que la gente entienda que el teatro es seguro. Que no deben tener miedo. A mí, lo que me da miedo es que perdamos la cultura. Entonces no sé qué va a pasar... 

 
 
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