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GENTE A LA ÚLTIM@

Curro Fatás: "La cultura sirve para agitar; para que la gente piense"

 

Curro Fatás. -

Adriana Oliveros Adriana Oliveros
27/06/2020

Músico, empresario de mermeladas, guardián del castillo de Añón... Su «No te olvides la toalla cuando vayas a la playa» resonó durante años con Puturrú de Fuá y se convirtió en un exitazo en los ochenta, en una canción del verano que le persiguió durante décadas. Ahora, ha aprovechado el confinamiento para lanzar la «Pandemonium» y «El baile de la nueva normalidad».

–Se ha propuesto hacer la canción del verano con «El baile de la nueva normalidad», el videoclip que acaba de sacar...
–Todo esto forma parte de un proceso, de una trilogía. Me cogió el confinamiento aquí, en el Moncayo, así que era un confinamiento privilegiado. Me dediqué a crear, a pensar, a hacer mucho «escalering», porque vivo en un castillo... Y me dio por pensar en cómo empezó esto. Así surgió la primera canción de la trilogía: «Un murciélago, un pangolín y un chino». Un grupo de teatro que conozco, de Nube o de Flor, me propuso hacer un videoclip en modo confinamiento. Yo le mandé el audio a mi guitarrista y co-compositor que es Alonso Martínez, catedrático de guitarra, y él hizo la base de la canción. Así empezó todo. Y un amigo que tiene una productora en Huesca, Sagimedia, hizo el vídeo.

–Que tuvo un montón de visitas...
–Ayudó que Javier Sierra, amigo y escritor turolense, se lo mandara a Risto Mejide, que lo puso en su programa. La tele manda mucho.

–Y entonces hizo una segunda canción: ‘Coronavirus’... Y después, ‘El Baile de la nueva normalidad’.
–La primera era una rumba cachonda. Esta tenía un humor más socarrón, pero socarrón por una «b» de por medio. Y, cuando compuse la tercera, estábamos en una situación tan distópica, que nació este baile.

–Pese a todo lo malo que ha tenido el confinamiento, sin duda, habrá sido una fuente de creatividad.
–La realidad se había convertido en tan surrealista que casi se me fueron las ganas de hacer humor. Tenía unos competidores muy duros en los políticos. Pero, al final, el tiempo revitalizó mis neuronas. Y ahora estoy que no puedo parar a pesar de mis 64 tacos.

–Y ahora le tocará mover las canciones.
–Sin fiestas en los pueblos, no sabemos qué puede pasar. El otro día me llamó un representante para un bolo en septiembre. ¡Oh, el bolo! Vamos a hacer un estreno de El baile de la nueva normalidad en Tarazona, en la calle. Va a ser gratis, pero vamos a pasar la gorra para apoyar a una asociación muy chula que hay allí y que ayuda a personas con discapacidad.

–¿Cómo ve el mundo de la cultura?
–Yo no soy muy partidario de que se piense que la cultura debe ser algo subvencionable y ya está. Por supuesto que tiene que haber subvenciones y más si las hay para el fútbol. Pero la cultura debe ser algo que nazca de uno, que se haga porque se tenga necesidad de comunicar cosas... Y creo que hay una falta de espíritu crítico increíble. Yo mismo me he planteando si no me había autocensurado en estas últimas canciones. Esto parece casi los últimos tiempos del franquismo. Hay una cantidad de intereses bastardos en muchos medios de comunicación y en los políticos para que ciertos mensajes no salgan adelante porque no son políticamente correctos o convenientes. Y la cultura sirve justo para lo contrario, para agitar, para que la gente piense por sí misma. El objetivo de la cultura no es no ofender, sino que la gente piense

–Usted nació subversivo...
–Pero no conscientemente. Como dato curioso te diré que debuté en el teatro Principal a los 7 años, con el Ballet de María de Ávila y bailé con un tal Víctor Ullate. Eso fue mi debut en el escenario y se vé que le cogí el gusto. así que A los 17 me metí en el grupo de teatro de la universidad. Luego en el Teatro Estable con Mariano Cariñena; en el Grifo, con Diosinio Sánchez... A los 21 fundé mi grupo de teatro, el Patito Feo, con el que tuvimos mucho éxito; a los 23, Puturrú de Fuá... He sido empresario, he sido artista, he sido director de una agencia audiovisual, ahora estoy de guardián de un castillo medieval... ¡La vida es muy divertida y yo no renuncio a nada! Además, yo no dejé la música, sino que ella me dejó a mí. Fue en el año 1998, cuando yo me había embarazado de mi hija. Y entonces, ya no nos contrataban. Así que le dije a Juan Manuel Labordeta: «tío, esto es muy bonito pero yo necesito vivir de algo».

–Pero ha pasado por alto el existazo que tuvieron con Puturrí de Fuá. ¿Cómo nació el grupo?
–En el 77 cayó en mis manos un disco de Les Luthiers. Yo conocía a Juan Manuel Labordeta y a Pepe Gros. Yo actuaba y ellos cantaban. Y les dije: «Yo quiero hacer esto pero en baturro».

–Fundaron el grupo en el 78 y grabaron un disco. Y después llegaron «No te olvides la toalla cuando vayas a la playa».
–Del 78 al 80 no pasó gran cosa. Luego Juan se fue a la mili, y yo fundé Curroplastic. Cuando regresó, fue cuando realmente empezamos a tener éxito. Hasta que en el 87 fuimos el grupo más contratado del año, llegó el fenómeno de «la toalla»... Reunimos a 80.000 personas en la plaza del Pilar el 11 de octubre, con un tal José Antonio Labordeta y unos tales Héroes del Silencio de teloneros. ¡Imagínate!

–¿Acabó harto de la toalla?
–Al principio, sí. Pero cuando hicimos 30 años grabamos una versión para un disco nuevo que se llamaba Peligro para la salud. Y me di cuenta que la toalla es una bonita canción de humor-amor del verano y, sobre todo, fue una toalla voladora, que nos dio mucho. Ahora la adoro.

–En el 2018 celebraron su 40 aniversario, ya con Leo Susana integrado en el grupo. La música más que dejarle viene y va. Es una amante infiel.
–Sí... Y ahora hemos vuelto a tener un idilio.

–¿Cómo acabó en un castillo y haciendo mermeladas gourmet?
–Cuando vino la crisis del 2008, yo tenía una empresa pero me arruiné. Mi mujer y yo teníamos una casita en Vera del Moncayo y vinimos aquí. Un día nos miramos y dijimos: «y si hacemos algo desde aquí que se está tan bien». Fundamos mermeladas Bubbub, que cumple ya diez años. Y estando aquí, me llamó el concejal de Cultura de Añón para que actuara en la celebración del Día del Murciélago Europeo y que quería que cantara una de vampiros de Puturrú, en las cuevas. Pensé que era broma, pero no. Y así me encontré este castillo maravilloso que buscaba guardián. Y me fascinó.

–Mucho murciélago para una novela. Y para un disco... ¿’Pandemonium’ acabará siéndolo?
–Ahora con internet y las redes sociales, hablar de discos no tiene mucho sentido. Lo que no voy a parar es de componer.

 
 
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