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Gente a la últim@

Gabriel Sopeña: «Los malos son ignorantes que no pudieron aprender»

 

Músico, profesor. Ha compuesto para Bunbury, ‘El Loco’, Labordeta, Aute, María del Mar Bonet... Sigue apostando por el rock&roll, que convirtió en himno, y piensa en nuevo disco. Sus criaturas saturnianas tienen m - ÁNGEL DE CASTRO

Adriana Oliveros Adriana Oliveros
27/01/2019

Músico, profesor. Ha compuesto para Bunbury, ‘El Loco’, Labordeta, Aute, María del Mar Bonet... Sigue apostando por el rock&roll, que convirtió en himno, y piensa en nuevo disco. Sus criaturas saturnianas tienen mil historias... Y cumplen cien programas.

–¿Sigue apostando por el rock&roll?

–Más que nunca. Se han diversificado tanto los géneros que echo de menos una fórmula que aglutine tantas generaciones y tendencias. El rock&roll lo abarca todo y hay que seguir apostando. Como forma de vida, menos. Grandes iconos del rock como Led Zeppelin o los Rolling no son nada edificantes. Esa forma de vida está destinada a la extinción... ¡Felizmente!

–Teníamos pendiente esta entrevista. La hemos cerrado por una efeméride: ¡Canal Saturno cumple 100 programas!

–Mucha gente no sabe que esto es un I+d+i. Combina el trabajo universitario que es preservar, generar y difundir el conocimiento. Cumplir cien programas es muy gratificante. El apoyo de Aragón TV ha sido determinante, somos parte de una cadena de programas culturales de respetado recuerdo... Y quería destacar la importancia de los equipos: siempre conMarian Rebolledo y con todos los profesionales que hay alrededor. Somos criaturas saturnianas. Saturno es un planeta que rige mucho Aragón, desde la obra de Goya, a la de Buñuel. Y en Saturno, hay un lago que se llama La Sotonera.

–Han tenido a grandes personajes...

–Loquillo y su entrevista en San Sebastián fueron mágicos. Pero hay otras personas con las que ha habido un magnetismo muy especial. Bunbury estuvo espectacular.... ¡Con Magdalena Lasala e Isabel Guerra parecía que se había materializado el espíritu allí! Y siempre que aparece un joven en Canal Saturno nos pone aprender a todos. A veces, la gente dice que no entiende a los jóvenes. Eso es bueno: que la gente joven nos ponga a pensar.

–¿La cultura ha perdido libertad?

–La cultura es un espacio de libertad, donde cabe todo: desde la música a las normas de cortesía. Yo, a veces, creo que los malos son ignorantes que no tuvieron ocasión de aprender. En este sentido, España ha ido para atrás. Aunque lo bueno es que la desinformación tiene un antídoto fácil: la información.

–Todos sabemos quién es Sopeña. Músico, compositor, profesor universitario... Pero, ¿cómo comenzó su historia?

–Soy un chico del barrio de Casablanca de una familia humilde, el primero de mi casa que hizo una carrera. Cuando era pequeño, mi tía Pili cosía en la ventana. Y yo, mientras, escuchaba la onda media. Ahí empezaron a aparecer cosas. Y comencé a comprar revistas en el quiosco de Mariano. Me enamoré de la música. Y llegué al Seminario, donde conocí profesores que tenían impagables colecciones de discos. Fue una época increíble, de transición, en la que conocí a gente de ideologías diversas. Muchos siguen siendo amigos.

–Uno de ellos fue Mauricio Aznar...

–¡Sigue siendo! Los amigos de verdad no se van nunca. Nos conocimos en los futbolines del señor Pedro. Había una máquina de discos. Mauricio estaba enloquecido con Dylan. Y yo ponía a los Jackson. Tenía un genio natural. Desde entonces, fui siempre de la mano de Mauricio. Fuimos un corazón con dos guitarras.

–En aquella época, usted creó Ferrobós, que ganó el I Concurso de Rock de Zaragoza, y nació Masbirras.

–Mauricio y yo teníamos que haber hecho un grupo juntos. Pero a él le dio por el rockabilly y a mí por la música americana. Pero siempre nos intercambiábamos. Era un momento muy activo. Y el que vivimos ahora, en lo musical, es muy similar a aquel: el caldo de cultivo, las colaboraciones de todos con todos... Estamos viviendo una segunda Edad de Oro, si es que alguna vez hubo una primera.

–Hemos empezado hablando de ‘Apuesta por el rock&roll’. Una canción suya y de Mauricio. ¿Es cierto la leyenda sobre por qué Bunbury la incluyó en su repertorio?

–Enrique siempre ha hecho gala de un corazón grande. Apostó por esa canción, porque sabía que parte de los derechos iban a la madre de Mauricio, sí. Yo la sigo llevando y la incluí en mi disco Sangresierra, un poco, por cerrar el círculo.

–Ha citado uno de sus discos. El otro fue ‘1.000 kilómetros’. Pero con ¡17 años de diferencia!

–Nunca he parado. Son 100 colaboraciones entre 2000 y 2017. Pero, como artista en solitario, a veces he querido estar a la sombra. En esos años, la industria discográfica enloqueció. Había blufs, poca cultura... Yo no quería colaborar con eso.

–¿Tiene proyectos bajo la manga?

–Este año, habrá novedades (risas)... ¡Te estoy dando una primicia!

–Ha compuesto para Loquillo, Bunbury, Aute, María del Mar Bonet... ¿A le gustaría escribirle una canción?

–A Mauricio. Significaría que lo tengo aquí, conmigo. Y a mi hija Lucía. Tiene un talento excepcional.