+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

Gente a la últim@

José LuisTrasobares: «Hay mucho que ventilar en relación al periodismo»

 

Nombre clave en el periodismo aragonés. Es compañero de diario y hoy cambia de página. Lo hace como presidente de la primera junta del Colegio de Periodistas de Aragón, que se constituyó ayer en Zaragoza. - ÁNGEL DE CASTRO

Adriana Oliveros Adriana Oliveros
16/12/2018

Nombre clave en el periodismo aragonés. Es compañero de diario y hoy cambia de página. Lo hace como presidente de la primera junta del Colegio de Periodistas de Aragón, que se constituyó ayer en Zaragoza. Una jornada «histórica» para la profesión.

–Hoy Trasobares cambia su columna por la contraportada...

–Por el periodismo, cambio de página o de acera si hace falta. Nuestra profesión está en un momento crítico. Y hoy hemos dado un paso adelante.

–Algunos compañeros han definido el día de hoy como «histórico», con el nacimiento del Colegio de Periodistas de Aragón, cuya junta provisional presidirá.

–Poner en marcha todo esto, que existiera un proyecto de ley y su debate en Cortes, ha sido largo y trabajoso. Hoy se han aprobado los estatutos del colegio, con lo que ya podemos preparar líneas de trabajo, para que la junta de Gobierno que se elija, probablemente entre marzo y mayo del año que viene, ya lo pueda desarrollar. El colegio es un instrumento muy interesante. Pero hace falta participación y unidad de la profesión. Ya he dicho en la asamblea que espero que en la próxima junta haya un poco de renovación, porque yo ya tengo unos añitos y algún o alguna colega más joven debería coger el testigo.

–Ahora, hay mucha tela que cortar...

–Hay que ventilar bastantes cosas en relación con los periodistas, el papel de los periodistas en las administraciones públicas, cómo se selecciona a los periodistas en los ámbitos institucionales... Estamos planteándonos también la posibilidad de impulsar cosas como que la comunicación sea una asignatura en Secundaria, porque es un elemento vital. Por otro lado, vivimos un momento en el que el periodismo tradicional ha entrado en crisis. Las transformaciones tecnológicas han generado una nueva situación en relación con la comunicación. En Aragón, hemos tenido la gran ventaja --que no resuelve el problema, pero lo pone sobre la mesa-- de que hace veinte años que se hace un Congreso de Periodismo Digital, que es un gran centro de debate. El periodismo sigue siendo necesario, pero los instrumentos son diferentes. Para cuando tú publiques tu entrevista, gran parte de lo que digamos ya estará en las redes.

–Hoy han acabado la asamblea con un acto de apoyo a los compañeros del ‘Diario de Mallorca’ y Europa Press cuyos móviles fueron requisados esta semana.

–Ha sido por ellos y, en general, para reivindicar el secreto profesional. Es un derecho constitucional, cosa que parece que se nos olvida, y fundamental para que existan libertad de información y de prensa. El periodismo es esencial en las sociedades democráticas y la democracia, en este momento, está rodeada de distorsiones.

–Y, la precariedad, ¿cómo distorsiona?

–Una de las situaciones que provoca debilidad es que el periodista ha dejado de ser un profesional normalizado para estar sometido al subempleo, a la explotación y a los salarios miserables. Y esto socava su capacidad para la independencia. Un profesional que no tiene ni un contrato al que agarrarse... ¿Cómo va a acogerse a una cláusula de conciencia?

–Su generación construyó el periodismo de la transición, un época difícil. Sin embargo, es ahora cuando la profesión se enfrenta a mayores retos.

–Mi generación hizo un periodismo que arrancó del tardofranquismo, en unas condiciones donde no hay libertad de prensa, pero tuvo la oportunidad de hacer esa gran transformación que derivó en un periodismo de calidad y comprometido. El problema es que lo que aparece en el año 2000 es, no es solo un cambio de condiciones de trabajo, sino una transformación tecnológica que cambia por completo las circunstancias en las que ejercemos. Antes, los periodistas eramos intermediarios entre nuestras noticias y el público. Ahora, las fuentes van directamente al público. El presidente de Estados Unidos no necesita convocar una rueda de prensa en la Casa Blanca. Tuitea por las mañanas y pone la agenda informativa como le da la gana. El periodismo se tiene que plantear su esencia y su existencia.

–Tengo curiosidad, ¿por qué se hizo periodista?

–Mi padre trabajaba en Heraldo, como responsable del reparto y después en difusión. Desde pequeño, aquello me pareció fascinante. Para mí ser periodista era algo natural y ahora, tras cuarenta y bastantes años, me doy cuenta de que esto para mí no ha sido un trabajo, aunque claro que me he ganado la vida con ello, porque en mi generación aún se podía hacer eso. Esto ha sido más bien una manera de estar en el mundo. Yo no entiendo mi vida sin el periodismo. Me dices ahora que no soy periodista y no sé qué hacer.

–¿Cuántas ‘llamadas’ le cuesta escribir como escribe en su columna?

–A mí hace tiempo que me dejaron por imposible. Aguanté quejas, lamentos, advertencias, amenazas... Pero ahora he llegado a un punto zen en el que prácticamente nadie me dice nada. Además, se ha extendido la idea de que a mí, cuanto más me presionan, más me encabrono.