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DOBLES PAREJAS

Julio Artigas: "El Mercado Central resistirá siempre cualquier amenaza"

 

Julio Artigas es el detallista que más años lleva en el Mercado Central. - CHUS MARCHADOR

Rubén López Rubén López
10/01/2020

Este zaragozano es el detallista que más años lleva trabajando (casi 43) en el Mercado Central, donde regenta una frutería-verdulería. Ahora espera con emoción que el histórico edificio reabra sus puertas el 6 de febrero.

—Tiene 68 años y lleva desde los 26 trabajando en el Mercado Central. Conoce el edificio casi mejor que su casa.
—La verdad es que sí. Son muchos años y además, me tocó estar en la junta cuando se restauró en el año 1986 y viví toda la reforma. Ahora estamos muy ilusionados con esta nueva remodelación y con el estreno. La verdad es que ha quedado precioso. Hay mucho espacio, los puestos son muy anchos y hay muchísima luz. La diferencia va a ser increíble. Además, la gente podrá aparcar en el parking de César Augusto gracias al túnel que se ha construido.

–¿Qué estaba más deteriorado?
–Sin duda, toda la zona superior. Al estar abierto estaba totalmente deteriorado y lleno de palomas. La reforma era muy necesaria. En los últimos años hacía muchos nervios porque tenía a clientes comprando y de repente pasaba una paloma y tiraba sus excrementos prácticamente al lado. He pasado vergüenza y eso no se podía consentir.

—¿Ha echado de menos su ‘casa’ estos dos últimos años que han estado en el mercado provisional de las Murallas?
—Sí que lo hemos echado de menos. Aquí también hemos estado bien, aunque teníamos mucho menos espacio. De todas formas, los clientes han respondido muy bien y hemos trabajado bastante.

–El Mercado Central se ha convertido en un bastión. Los mercadillos de barrio no pasan su mejor momento...
–Aguantó muy bien la llegada de los grandes comercios y en el futuro lo seguirá haciendo. Va a resistir cualquier amenaza porque es un símbolo. Está claro que antes venía más gente, pero hay que tener en cuenta que cuando yo empecé no había supermercados.

–¿Cómo aterrizó en el mercado?
–Los padres de mi mujer tenían dos puestos de frutas y verduras y uno de ellos nos lo dejaron para nosotros. Y hasta hoy. En 1944, la abuela de mi mujer ya vendía en este mercado los productos que cultivaban en las huertas de La Almozara. Tengo una hija que está trabajando en el puesto y posiblemente continúe, así que tenemos relevo.

–¿Ha cambiado mucho el tipo de clientela en estos 40 años?
–Lo mejor que tenemos en el mercado son los clientes, porque son muy fieles. Algunos de los que compraban a los padres de mi mujer antes de llegar yo aún siguen viniendo. Y lo bueno es que cada vez viene más gente joven porque se han construido y reformado casas en el entorno. Ahora la gente ya no mira tanto el precio y apuesta más por la calidad. Aquí hay muy buenos profesionales, aunque también hay competencia de precios. Hace años llegamos a estar 55 fruteros, la competencia era terrible. Si yo tenía un género a diez el otro lo ponía a nueve, y eso va en beneficio del público.

–¿También ha cambiado el oficio?
–Cuando yo empecé, y sobre todo en invierno, solo había seis o siete artículos, cuando ahora hay 70. Lo que no ha cambiado son las horas que metemos. De media trabajo 16. Casi todos los días voy al Mercazaragoza y los lunes y viernes me levanto a las dos de la mañana.

   
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