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Esther Ciria: «La agricultura ecológica de Aragón tiene gran potencial»

 

Esther Ciria. - NURIA SOLER

Ignacio Martín Ignacio Martín
09/10/2019

Cuenta que nació en casa de labradores en Apiés, estudió Ingeniería Agrónoma y desde hace 10 años trabaja dos explotaciones agrarias. Forma parte de la nueva junta del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica.

—¿Qué es la agricultura ecológica?

—Es agricultura, no tiene ningún misterio, pero con unas reglas que nos ponemos nosotros y que son especiales.

—¿Cuáles son?

—Básicamente no se usan productos químicos de síntesis ni abonos químicos. Se basa, sobre todo, en la protección de cultivos y en hacer el abonado con productos naturales, ya sean estiércoles, productos que vengan de plantas, insectos... Es una forma de producir diferente, aunque sea la agricultura de toda la vida.

—¿Quiere decir que a la agricultura de toda la vida ahora la llamamos ecológica?

—Tampoco. A partir de la revolución verde, cuando la agricultura se hizo más industrial, surgió un movimiento alternativo que recuperó la agricultura tradicional. Se basa en técnicas de cultivo, variedades más resistentes a enfermedades, abonados orgánicos y control de plagas mediante remedios y enemigos naturales como pueden ser otros insectos.

—¿El camino es de doble dirección?

—Sí. También hay muchos avances tecnológicos que están pasando de la agricultura ecológica a la convencional. Las técnicas de control de plagas sin usar productos químicos, por ejemplo.

—¿Tiene la mejor receta para cuidar el planeta?

—Eso es una campaña de promoción para acercar los productos ecológicos y de proximidad que están en los tres mercados agroecológicos que hay en Aragón: en Zaragoza, Andorra y Huesca.

—¿Todo empieza por respetar la tierra?

—Sí. Se parte de que la tierra es un recurso que hay que cuidar por su fertilidad natural. Si fomentamos esa fertilidad, tendremos que echar menos aportes químicos, sobre todo con abonados orgánicos, con combinaciones de plantas...

—¿Y por qué nos comemos esos tomates tan insípidos, por ejemplo?

—El sabor de un tomate depende de su variedad, de la forma de cultivo –si se cultiva muy rápido o en determinadas épocas donde no hace tanto calor tendrá menos sabor–, incluso de temas meteorológicos.

—¿También influyen los invernaderos?

—En la agricultura ecológica no se impide cultivar en invernadero, pero es verdad que cuando sacas un cultivo de su época natural, debes ir a determinadas variedades más productivas. Esa combinación hace que a lo mejor no sea tan gustoso.

—¿Qué ha cambiado?

—La mecanización, sobre todo, aunque mi padre ya tenía tractor. Lo que no ha cambiado son los precios. Lo que reciben los agricultores sigue siendo muy bajo. Habrá que buscar marcas de calidad en las zonas donde se pueda y, con un esfuerzo mayor, encontrar productos diferenciados que tengan más valor.

—Forma parte de la nueva junta en el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica. ¿Traen abono nuevo?

—La idea es promocionar la agricultura ecológica de Aragón. Le vemos mucho potencial, también a la ganadería ecológica, que es un sector que puede ser muy potente. Vamos a tratar de articular un plan para promocionar todo eso.